EUGENIO EGEA
MOLINA
orcid.org/0000-0002-9433-6298
APELLIDOS:
Calderín, Fiesco, Ponte, Riverol, Amoreto, Azuaje, Cerezo, Palomares, Grimaldi-Rizo, Salvago, Arnao, Viña, Sopranis/Soberanis, Casañas, Franchi/Franquis, Spinola, Cairasco, Viñol, Lercaro, Justiniani, Poggio.
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| República de Génova |
Tras
la conquista y durante su posterior repoblación, el archipiélago canario se
transformó en un dinámico crisol humano. En este espacio atlántico confluyó la
población indígena de origen amazigh con continuas oleadas de pobladores
procedentes de diversos rincones de Europa: normandos, castellanos,
portugueses, genoveses y flamencos. A esta amalgama se sumaron las poblaciones
de origen subsahariano y berberisco, introducidas de manera forzada bajo el
estigma de la esclavitud. Este heterogéneo mosaico demográfico sentó las bases
de los primeros mestizajes de la sociedad insular moderna.
Entre
las comunidades europeas establecidas en el archipiélago, la colonia genovesa
desempeñó un papel financiero y social de primer orden:
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El eje financiero e industrial:
Durante el siglo XV, los genoveses constituían la minoría extranjera más
próspera y numerosa de Andalucía, concentrada en Sevilla y Cádiz. Desde allí
articulaban la transición del comercio desde el Mediterráneo hacia las rutas
atlánticas.
-
Financiación de la Conquista:
Atraídos inicialmente por el tráfico de tintes, especias y esclavos, vieron en
la incorporación de las islas de señorio y de realengo (Gran Canaria, La Palma
y Tenerife) una oportunidad estratégica, participando de forma activa como
financiadores de las campañas militares de la Corona castellana.
-
Dominio del «oro blanco» y la banca:
Como recompensa por su apoyo económico, los genoveses fueron beneficiarios de
extensas mercedes de tierras y aguas en los repartimientos. Se convirtieron en
prósperos hacendados e impulsaron la industria del azúcar —el codiciado «oro
blanco»—, monopolizando al mismo tiempo el crédito, la circulación monetaria y
el transporte marítimo como banqueros, prestamistas y armadores.
La impronta de esta comunidad fue
tan acusada en la vida cotidiana de las islas que, en el histórico barrio de
Triana de Las Palmas de Gran Canaria, la actual calle Travieso ostentó
originalmente la denominación de calle
de los Genoveses.
Asimismo, los miembros de estas
familias no permanecieron aislados; mediante alianzas matrimoniales con la
oligarquía castellana e integración en la vida institucional, sus linajes se
enraizaron profundamente en la sociedad canaria. Para quienes deseen profundizar
en el marco historiográfico de este fenómeno, resultan de obligada consulta los
estudios clásicos de De la Rosa Olivera (1966, 1972) y Lobo Cabrera (1991).
Sin ánimo de exhaustividad, la
siguiente relación ofrece una panorámica sobre los primeros linajes ligures que
echaron raíces en las islas, rescatando aquellos apellidos que aún perviven en
el padrón o que, habiéndose extinto en la línea nominal, forman parte indeleble
de la herencia genética de los canarios de hoy:
CALDERÍN
La familia Calderina,
en Canarias se transforma en Calderín; proviene de la nobleza de la república
genovesa.
Al
poco de la conquista de Gran Canaria, Teodoro Calderín, natural de la
citada república, se instaló en su capital.
Hijo
del también genovés Francisco Calderín y de Beatriz Anaya Suárez de la Mota, contrajo
matrimonio con Leonor Tamariz, natural de Carmona, vecina de Canarias desde
1490, donde viene con su tío arcediano de Tenerife, Antón Martínez Calvo de
Tamariz.
Teodoro
Calderín aparece vinculado principalmente con el comercio de azúcar con Cádiz y
Amberes.
Su
posteridad se asoció a familias como Suárez Tello, Balboa, Amoreto, del
Castillo, Bandama, Bravo de Laguna…
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| Fábrica de azúcar S. Pedro. Arucas |
FIESCO
Apellido castellanizado, cuyo origen genovés era el de Fieschi.
En el primer tercio del siglo XVI, llegó a Gran Canaria el médico Juan Fiesco
Anfax (Anfons o Anfosi) y, sobre 1530, pasó a Tenerife donde fijó su residencia. Fueron sus padres
Antón Anfons y Luisa Ghirardi, nacidos en Saboya y vecinos de Niza.
En La Laguna, Juan Fiesco enlazó con Olaya Fonte del Castillo, hija del regidor
de Tenerife Antón Fonte Puigrodont, natural de Barcelona, y de Marina González del
Castillo, nacida en Gran Canaria y descendiente de los conquistadores y
fundadores de Telde: Hernán y, su hijo, Cristóbal del Castillo.
En la isla de Tenerife enlazaron con importantes familias, como los también
genoveses Sopranis o Soberanis, Machado, Bethencourt, Cabrera, Balboa, etc.
Por su parte, otro médico oriundo de la repúblia ligur, Alonso Fiesco, hijo de otro Alonso Fiesco y Beatriz Rodríguez, vecinos de Cádiz. Aparentemente, sin relación familiar cercana con el Dr. Juan Fiesco, este se asentó en Gran Canaria, donde dejó sucesión inicialmente asentada en el norte de la isla.
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| Grabado de Adeje y Casa Fuerte |
PONTE
El apellido en las islas se debe al patricio genovés Cristóbal de Ponte,
hijo de Juan Esteban de Ponte, de su misma naturaleza.
Cristóbal
de Ponte se avecindó en Tenerife sobre 1500, aunque previamente había hecho
algunos viajes por las islas. Fue uno de los principales financiadores de la
conquista, prestando grandes sumas de dinero a los Reyes Católicos. Por ello,
en los repartimientos fue favorecido con tierras y agua en Tenerife (1554),
entre estas en la zona de Adeje.
En
1503, casó con Ana Vergara, hija de García de Vergara y María Hernández vecinos
de Sevilla; y hermana de Pedro Vergara, conquistador y regidor del cabildo de
Tenerife.
De
este matrimonio, Cristóbal de Ponte y Ana Vergara, son descendientes los
marqueses de Adeje, del Palmar y de la Quinta Roja; asimismo, han dado ilustres
personajes que han desempeñado importantes cargos en las milicias, regidores, gobernadores, corregidores y alcaldes.
RIBEROL/RIVEROL
De la noble familia genovesa Riverol o Rivarola que remonta su filiación hasta
Guillerma de Rossi, señor de Rivarola en Parma, muerto en 1089 y fundador del
castillo de Rivarola, que dió el apellido a sus descendientes.
El
personaje al que se debe la presencia de esta familia, así como de otras muchas
genovesas, fue Francisco Riverol, senador, oficial de la moneda y
consejero de la República de Génova. Se trasladó a Sevilla y luego a Canarias.
Amigo de Cristóbal Colón, con el que participó en la financiación de su cuarto
viaje a América.
Francisco
se vinculó estrechamente en las conquistas de Gran Canaria, La Palma y
Tenerife, de una u otra manera: financiando con dinero, enviando hombres y
pertrechos a su costa, armando navíos... Por otro lado, se le considera como
promotor de los ingenios de azucareros en Canarias, además compra tierras,
cultiva la caña y comercializa el azúcar.
Francisco no dejó descendencia en las islas, su única hija fue Marixtina
Riverol que quedó por Andalucía.
Primo
de Francisco Riverol, fue Bautista Riverol (Giovanni Battista Rivarola)
tronco de la familia en las islas, natural de Génova donde pudo nacer
aproximadamente en 1452, se avecindó primero en Sevilla, alrededor de 1524. A poco de la
conquista de Gran Canaria, se instaló en la isla, quedando constancia desde
1488. Fue hijo de Giacomo Rivarolo y de Bertina Goano.
El mencionado Bautista, casó en la ciudad hispalense con Francisca Quijada
Lugo, hija de los sevillanos Juan Lugo (familiar del adelantado Alonso
Fernández de Lugo) e Inés Quijada.
Al
matrimonio se les localizó con importantes propiedades en Las Palmas (Gran Canaria) y Gáldar-Guía.
Con
posterioridad, el apellido también se transformó en las formas de Riverón y Reverón.
AMORETO/AZUAJE
Ambos
apellidos arribaron en Canarias, en el siglo XVI, de la mano del matrimonio
formado por Juan Bautista Amoreto, conde de Amoreto y apellido genovés,
y su legítima esposa Blanca Rapallo Soaggi. Este último apellido,
Soaggi, se castellanizó como Azuaje.
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| Barranco de Azuaje |
La
condesa era hija del senador genovés Alejandro de Rapallo y, de su cónyuge,
Peregrina Soaggi. Contrajo matrimonio con el noble, de origen saboyano, Juan
Bautista de Amoreto, conde de Amoreto, que fue capitán de galeras, donde
prestó grandes e importantes servicios al ducado de Saboya y a los reyes de
España.
Juan Bautista fue hijo del conde Lázaro de Amoreto y de, su mujer,
María.
A
finales de 1500, debido a las revueltas políticas, ambos se instalaron en Gran Canaria. En la isla tuvieron extensas posesiones de tierras
y agua, además de ingenios de cañas de azúcar. Por estas importantes
propiedades, muchas toponimias toman como referencia sus apellidos, el más
conocido, barranco de Azuaje (este lo toma de su posible deudo Damián de Azuaje que tuvo un ingenio en el lugar).
Su descendencia se
fundió con las familias más importantes y poderosas de las islas, convertidas
en tronco de las familias Manrique de Lara y del Castillo.
CEREZO/PALOMAR-ES
El
mercader Antón Cerezo, trae el apellido a las islas al avecindarse en
Agaete (Gran Canaria), al comprar-heredar las propiedades obtenidas en los
repartos por el que sería el primer adelantado Alonso Fernández de Lugo.
Además, adquirió Guayedra al indígena Fernán Sánchez Ventidagua.
Cerezo
se trata de una deformación castellana del apellido italiano Celesia/Ceresa.
Volviendo
a Antón Cerezo, este contrajo nupcias con Sancha Díaz de Zurita, hija del
conquistador Diego de Zurita e Inés Díaz. Ambos, Antón y Sancha, se convierten
en fundadores de Agaete. El matrimonio compró el valioso tríptico
flamenco de la ermita del Puerto de las Nieves, donde aparecen representados el
matrimonio con un hijo.
Hermano
de este Antón, fue Francisco Palomar o Palomares, personaje rocambolesco
y, que ejerció de mercader. Afincado en Valencia, mantuvo importantes tratos con
Fernández de Lugo. La necesidad de dinero del último para llevar a cabo sus
conquistas en Tenerife y La Palma, hizo que vendiera a Palomar su heredamiento
de Agaete (1494).
Con el tiempo, perseguido por la justicia, retornó a Valencia,
vendió y convirtió en heredero de las propiedades en la isla a su hermano Antón
Cerezo. En el lugar, se plantaron viñas y se levantó un ingenio
azucarero y, se fomentó, desde el Puerto de las Nieves un constante tráfico con
los mercados europeos.
Por
su parte, el apellido Palomar/Palomares deriva del original Palmaro/Palmaria.
Pantaleón
Palomar, un sobrino de Antón Cerezo y posible hijo natural de Francisco
Palomar, se instaló en la zona de Gáldar (1497-1524). Su descendencia se va a
vincular con la familia
Semidán o guanartemes: su hija Antonia Palomares Cerezo
matrimonió con Luis de Vega Guanarteme, hijo del conquistador Pedro de
Vega, conocido por el rey y, Catalina Fernández Guanarteme, hija de Tenesor
Semidán (Fernando Guanarteme).
GRIMALDI-RIZO
La
familia Grimaldi
se remonta al siglo X, siendo convertida una de sus ramas en príncipes
herederos europeos. Esta casa ha estado vinculada, desde muchas generaciones
atrás, con la de Rizo,
también de destacado origen.
El
patricio Domenigo Grimaldi Rizo (Domenico Rizo Grimaldo) fue poblador
temprano de la isla de Tenerife, al poco de ser conquistada la isla. Nombrado
regidor de su cabildo en 1530.
Tuvo
como única sucesora a Magdalena Grimaldi-Rizo, casada con Diego Benítez de
Lugo.
Este
apellido, con el tiempo, quedó refundido en el de Benítez de Lugo, aliándose
además con las importantes familias Cabrera, Westerling, Llarena, San Martín,
Ponte, Calderón, de las Cuevas, Olivares.
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| Ingenio de azúcar |
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VIÑA
La
Casa Vigna o
Bigna castellanizada como Viña, se fundió en Canarias con la de Benítez de Lugo.
Perteneció al patriciado genovés donde se agregó al albergo Negrón,
Negroni o Negrona.
Matei
Vigna, naturalizado como Mateo Viña, en 1491 se encontraba
residiendo en el Puerto de Santa María (Cádiz). Pasó primero a Gran Canaria y,
en 1494, participa en la financiación para la conquista de Tenerife. En 1500,
se avecinda en esta isla, donde recibió en compensación, por parte del
adelantado Alonso Fernández de Lugo, numerosos repartimientos en tierras. En la
localidad de Garachico poseyó un ingenio de azúcar. Asimismo, ocupó el cargo de
regidor del cabildo de Tenerife (1500).
Mateo
Viña se casó con la andaluza Catalina Gallegos, entroncando
su descendencia con los Vergara, Cabrera, Perdomo... Primeramente, tomó la forma Viña de Vergara,
hasta fundirse con la
Casa Benítez de Lugo convirtiéndose en Lugo-Viña.
SALVAGO y ARNAO
Algunas
de sus ramas pasaron a Andalucía en el siglo XV, parece ser que llegaron a Gran
Canaria para cobrar una herencia de su deudor el mercader Lorenzo López (lRodríguez Díaz de Quintana, M. según un documento visto en el archivo de
Acialcázar).
El
genovés Juan Bautista Salvago, hijo de Jácome Salgado y María Spinola,
esposado con Leonor Arnao, de su misma naturaleza; constituyen la rama canaria
de su familia.
Juan
Bautista aparece en 1517 como copropietario de un ingenio de azúcar en Moya. En
el año 1533, él y su mujer, como pobladores, reciben importantes datas en
tierras y agua.
Este
apellido en Canarias se diluye y desaparece en Canarias en el siglo XVIII; una
rama se funde con los Cairasco, Figueroa y del Castillo, ascendientes de los
condes de la Vega Grande
de Guadalupe.
Por
parte de Leonor Arnao, cónyuge de Juan Bautista Salvago, sus padres
Antonio Arnao y María Arnao aparecen como de los primeros pobladores del
entonces Real de Las Palmas pertenecientes a la colonia genovesa. Así, Antonio
Arnao aparece como estante en Gran Canaria desde 1509, aunque desde dos años
antes se encuentra en la isla.
SOPRANIS
Una
de las más preeminentes familias de la nobleza de la república ligur, cuyo
apellido original era el de Cibo de Sopranis que en las islas quedó como
Sopranis o Soberanis. Primeramente, estuvieron avecindados en Sevilla dedicados
al comercio y las finanzas.
Jacome
Cibo de Sopranis, tuvo
varias incursiones Canarias y fue de los primeros pobladores de Gran Canaria.
Poseyó ricas tierras de cultivo de cañas de azúcar en Gran Canaria y bienes,
tierras y agua en Tenerife. Jacome, hijo del patricio Rafael Cibo de Sopranis y
Marieta An´Doria, casó con Margarita de la Scagglia.
La descendencia en
las islas se deben a sus hijos Felipe (fundador de la Casa en
Canarias) y Esteban Cibo de Sopranis (por su hijo, Juan Sopranis de la
Haya establecido en Tenerife, casado allí con María Fiesco Cabrera).
Los
Sopranis ostentaron los más altos cargos administrativos, honoríficos,
clericales y militares; fusionados en la Casa Manrique de
Lara y emparentada con las poderosas familias Del Castillo, Inglés, Fonte,
Cabrera, Bethencourt, Fiesco, Dutari, Porlier...
CASAÑAS
Del
italiano Da Cassanna.
El
capitán Luis Casañas fue el primero de esta Casa que estuvo por
Canarias, allá por el siglo XV.
Este
Luis Casañas, fue reclutado por Guillén Peraza, señor de la Gomera y El Hierro,
al que acompañó en 1447 en la conquista fallida de la isla de La Palma, donde
falleció Hernán Peraza.
Años más tarde (1467), aparece en Tenerife como testigo
firmando las paces entre Diego de Herrera y los menceyes guanches (monarcas).
Acompañó a Juan Rejón, dos años después, en un fallido intento para solicitar
auxilio.
Desde
el siglo XV, los Casañas aparecen vinculados a la isla de el Hierro, donde
fueron beneficiarios en el reparto de tierras. Así, Inés Casañas, nacida
aproximadamente por 1430, casó con Luis González Martel
Tapia, al parecer descendiente, según la tradición, por línea materna, de Ossinisa, último rey
bimbache (aborígenes de El Hierro). La descendencia herreña llegó a ocupar
importantes cargos: alcalde mayor, síndico personero, arcediano… De esta isla,
una rama se estableció en Tenerife.
FRANCHI
Juan Franchi y Francisca Luzardo, se asentaron primeramente
en Fuerteventura, antes que hubiera una colonia genovesa en las islas, donde
Guillén de las Casas lo nombró gobernador de la isla.
A poco de la conquista
de Tenerife, Antonio de Franchi fue uno de los fundadores y repobladores
de La Orotava, matrimoniando con Inés López Doya, hija del conquistador
Frei Lope Doya Gallegos y María López de Bobadilla. Ambos se convirtieron en el
tronco de la familia
Franchi en Tenerife.
El
apellido durante varias generaciones se va a mantener como Franchi-Luzardo.
Asimismo
en Gran Canaria, aparece Nicoloso Franchi (Nicolao de Franquiz), hijo
del senador ligur Francisco Franchi y de Margarita Valdetazo Rapallo, quien
casó en Telde (1589) con Catalina Suárez Tello, hija de Juan Suárez Tello,
regidor y maestre de campo que se destacó en la defensa contra las invasiones
de Drake y Van der Does, y Francisca Fernández Muñiz.
Emparentan
con las familias Bethencourt, formando la rama Bethencourt-Franchi,
Falcón, Westerling...
También
ha tomado como variante la
de Franquis.

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| Cañas de azúcar |
SPINOLA
El
genovés Rafael Spínola se asentó en la isla de La Palma a poco de su
conquista (finales del siglo XV o principios del XVI), siendo alcaide de sus
fortalezas en 1516; contrayendo nupcias con Catalina Gutiérrez de Lugo,
hija Bartolomé Benítez de Lugo, conquistador de Tenerife, y de Mencía Sánchez de
la Cuerda.
Este
matrimonio es ascendiente de las casas Machado, Román, Salazar, Massieu,
Pacheco-Solís, Pestana, Jaques y Sotomayor, entre otras.
CAIRASCO
Este
apellido va a tener sucesión con Mateo Cairasco, originario de Niza pero
con vinculaciones a Génova, que desde joven, aproximadamente sobre 1520, se
instala en Gran Canaria, reclamado por su tío Constatin Cairasco, llegado a
finales del siglo XV, para llevar sus negocios vinculados al sector azucarero.
Mateo
casó con María Figueroa, hija del ligur Bartolomé Fontana y Constanza
Núñez de Figueroa, destacando entre su descendencia el canónigo e ilustre polígrafo Bartolomé Cairasco de Figueroa.
Mateo
Cairasco fue regidor de Gran Canaria desde 1529 hasta su fallecimiento en 1578.
Los
Cairasco emparentan con los apellidos genoveses Cerezo/Palomar, Salvago,
Sopranis y con los castellanos Del Castillo, del Castillo-Olivares y Maldonado,
entre otros.
VIÑOL
Antonio
Viñol (Vignolo), se
constata en 1523 como vecino de Gran Canaria, casado con la también genovesa Blanca
Grillo.
Emparentan
con las casas Vergara, Coronado, Quesada, Quintana, Bethencourt, Franchi, del
Castillo-Olivares, Maldonado...
LERCARO
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| Casa Lercaro. La Laguna |
En
el año 1550, Ángel Lercaro, tronco de su familia en las islas, se
residencia en Gran Canaria con sus padres y hermanos. Fue doctor en leyes y
ocupó el cargo de teniente de gobernador de la isla; siendo poseedor de un
ingenio de azúcar en Aguatona (Ingenio).
Hijo
de Jerónimo Lercaro y Jorgetta Saoli, matrimonió con Leonor León, viuda
del genovés Lázaro Mayuelo (Maggiolo), hija de Diego León y Ana Osorio
Dumpiérrez, de los primeros pobladores
de
Telde.
Su
hijo Francisco Lercaro, también doctor en Leyes y teniente de gobernador en
Tenerife, con Catalina Justiniani dejan una notable descendencia en esta isla,
debiéndose la construcción de la Casa Palacio Lercaro
en La Laguna (ciudad, Patrimonio de la Humanidad).
JUSTINIANI/O
Apellido
que se instauró por dos ramas a poco de la conquista de Tenerife: una, formada
por Bernardino Justiniani el viejo, hijo de Fabio Justiniani, y su
esposa Juana Morales
Martín, hija de Pedro Hernández y
Juana Perdomo; otra formada, por Esteban Justiniani, hijo de Pablo
Justiniani, quien se unió a Catalina Rodríguez.
Un
hijo de Esteban Justiniani y una nieta de Bernardino Justiniani: Francisco
Justiniani y Argenta Justiniani, vinculan ambas ramas.
Desde 1593, a
partir del matrimonio de Francisco Lercaro León y Catalina Justiniani
Justiniani se anexan ambos apellidos en la forma Lercaro-Justiniani.
Aliándose
con las familias Westerling, Urtusaústegui, Herrera-Leiva, Ascanio...
COLOMBO
Se
asentó en Gran Canaria, a mediados del siglo XVI, con el mercader
Ambrosio Colombo que fundó familia con Margarita Alonso
(o Asencio). Al tiempo, pasaron a residir en La Laguna (Tenerife), integrándose en la nobleza por las alianzas que contrajo, asi
como el desempeño de los cargos de más relevancia.
En
Gran Canaria, también siguió una rama con Clara Colombo, hija de
Ambrosio y Margarita, que casó con el boticario Mateo Alarcón, continuando su sucesión con la familia Arencibia, asentada en la
villa de Teror.
POGGIO (pinchar aquí)
Apellido originario de Génova, instaurado en la isla de la Palma con posterioridad, en el siglo XVII.
PALABRAS FINALES
Este
texto ha intentado ofrecer una sucinta ojeada a los orígenes y la huella de la
colonia genovesa en Canarias después de su conquista, concebida como
introducción a un catálogo de algunos linajes y ascendientes en el
archipiélago. Su propósito central se he centrado cómo estos primeros
pobladores no solo transformaron la estructura socioeconómica de las islas,
sino que dejaron una huella biológica y cultural permanente en la identidad
canaria.
La idea fundamental ha girado en
torno al peso estratégico de los genoveses en la expansión atlántica. Afincados
previamente en Sevilla y Cádiz, estos comerciantes y financieros vieron en el
archipiélago un espacio clave para expandir sus rutas de tintes, especias y
esclavos. Su papel fue tan decisivo que financiaron directamente las campañas
militares de la Corona en las islas de realengo. Tras la victoria, su
recompensa en los repartimientos de tierras y aguas los convirtió en prósperos
hacendados, banqueros y armadores que monopolizaron el crédito insular y la
floreciente industria del azúcar, el codiciado «oro blanco». Esta prominencia
económica se tradujo en una profunda integración urbana y social, reflejada en
hitos como la antigua calle de
los Genoveses en la capital gran canaria.
Este proceso de asentamiento se
enmarca en un fenómeno más amplio de mestizaje. La sociedad insular post-conquista se constituyó como en una auténtica amalgama humana donde la
población indígena de origen amazigh se fundió con colonos europeos
—castellanos, portugueses, normandos, flamencos y genoveses— y con poblaciones
forzadas de origen subsahariano y berberisco. Lejos de ser un grupo aislado, la
élite ligur se integró plenamente en esta trama social a través de alianzas
matrimoniales con otros linajes poderosos.
Finalmente, el texto ha querido subrayar una idea fundamental de continuidad. Aunque el paso de los siglos hizo que algunos de estos
apellidos itálicos se extinguieran o castellanizaran, la herencia de aquellos
pioneros genoveses sigue viva en el archipiélago, ya sea a través de los
nombres de familia que aún constan en el padrón o como parte indeleble del
acervo genético de la población canaria actual.
FUENTES
- ARCHIVO DIOCESANO DE
CANARIAS: Libros sacramentales, expedientes matrimoniales e índices de protocolos notariales.
- ARCHIVO PARROQUIAL DE GÁLDAR: Libros sacramentales.
- ARCHIVO PARROQUIAL DE GUÍA. Libros sacramentales.
- CEBRIÁN LATASA, J.A. (2003) Ensayo para un Diccionario de
Conquistadores de Canarias
- DE LA ROSA OLIVERA,
F. La varia fortuna de los Rivarola. Anuario de Estudios Atlánticos nº 12
(1966)
- DE LA
ROSA OLIVERA, L. Francisco Riberol en Canarias. Anuario de
Estudios Atlánticos nº 18 (1972)
- DÍAZ FRÍAS, N. (2003) Genealogías del Municipio de Adeje
(s. XVI-XX)
- FERNÁNDEZ BETHENCOURT, F. Nobiliario de Canarias (edic.
RÉGULO, J. 1952)
- LOBO CABRERA, M. (1985) Los mercaderes italianos y el
comercio azucarero. Extracto de “Aspetti de la vita economica mediavale”.
- LOBO CABRERA, M. Los primeros pobladores de Las Palmas de
Gran Canaria. Anuario de Estudios Atlánticos nº 37 (1991) p.17 y ss.
01/04/2011.
- MARRERO
MARRERO, J. Genealogías. Museo Canario.
- RAMOS, A. (1792) Descripción genealógica de las Casas de
Mesa y Ponte.