miércoles, 14 de enero de 2026

DE HISPANO FLAMENCOS A CANARIOS: EL LINAJE VAN DE WALLE

TOMÁS VAN DE WALLE SOTOMAYOR

Marqués de Guisla-Ghiselin    

Ponencia presentada en el XII Encuentro de Genealogía Gran Canaria, organizado por Genealogías Canarias y Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en noviembre de 2025.

Resumen

El presente artículo narra la historia de la familia Van de Walle, originaria de Brujas (Flandes), y su establecimiento en la isla de La Palma (Islas Canarias) a partir de 1530. Se centra especialmente en la figura de Luis Van de Walle, conocido como “el Viejo”, quien se consolidó como el tronco principal del linaje en Canarias y España. La familia, de origen patricio y dedicada al comercio internacional, emigró motivada por el declive económico de Brujas y la atracción de las oportunidades en territorios de la Monarquía hispánica. Se menciona la continuidad del linaje a través de los hijos y nietos de Luis Van de Walle, quienes mantuvieron la influencia familiar en la isla y en la sociedad española, así como el legado cultural y artístico que dejaron a través de donaciones y encargos a talleres flamencos.

Palabras clave

Familia Van de Walle, Brujas (Flandes), linaje, Canarias, legado cultural y artístico, comercio internacional.

Summary

This article recounts the history of the Van de Walle family, originally from Bruges (Flanders), and their settlement on the island of La Palma (Canary Islands) beginning in 1530. It focuses especially on the figure of Luis Van de Walle, known as “the Elder,” who became the main progenitor of the lineage in the Canary Islands and Spain. The family, of patrician origin and engaged in international trade, emigrated due to the economic decline of Bruges and the attraction of opportunities in territories of the Spanish Monarchy. The continuity of the lineage is mentioned through the sons and grandsons of Luis Van de Walle, who maintained the family’s influence on the island and in Spanish society, as well as the cultural and artistic legacy they left through donations and commissions to Flemish workshops.


Keywords

Van de Walle family, Bruges (Flanders), lineage, Canary Island, cultural and artistic legacy, international trade.

 


Me gustaría expresar mi gratitud a Cristina López-Trejo Díaz y Eugenio Egea Molina por haberme dado la oportunidad de compartir la historia de mi familia con todos ustedes. Los Encuentros de Genealogía que organizan, y que ya suman doce ediciones, destacan por su relevante aporte histórico y su valor social. Así mismo, quisiera expresar mi agradecimiento a la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria por su hospitalidad, destacando que en 2026 celebrará su 250 aniversario.

También es preceptivo mencionar a la Fundación Canaria de Arte Flamenco, una entidad que tiene como propósito proteger, promover y destacar el valioso legado artístico originario de Flandes que llegó a Canarias durante los siglos XVI y XVII. 

 
El objeto de esta ponencia es revisar el conocimiento existente sobre el establecimiento de la familia Van de Walle en la isla de La Palma en 1530, en concreto de tres hermanos, su arraigo como vecinos, la personalidad de Luis, el tronco del linaje, para continuar con la siguiente generación , la de sus hijos.
 
Todo lo que viene a continuación se ha basado en documentación y la bibliografía existentes, sin haber realizado investigaciones de archivos ni indagaciones específicas. El territorio que conocemos como Flandes en la actualidad es menor que el conocido por tal nombre en el siglo XVI que al menos duplicaba el contemporáneo.
 
El conde de Flandes y duque de Borgoña, el soberano del territorio, en la época que nos concierne era el emperador Carlos V por herencia de los Habsburgo, por lo tanto el territorio era “autónomo” como diríamos ahora, se regía por sus propias leyes pero formaba parte de la herencia de Carlos tanto como otros reinos como los de Castilla y Aragón. De ahí la etiqueta que le he puesto al texto: hispano flamencos; flamencos sería su “nacionalidad” (aunque este era un concepto político inexistente entonces) inequívoca pero a la vez que súbditos del rey de la monarquía hispánica; el concepto político de “español” era también inexistente. Este tipo de lealtades políticas han desaparecido de la comprensión moderna porque el Estado como ente político es posterior a la época que estamos comentando.
 
Los tres hermanos en cuestión que vamos a nombrar fueron Joris (Jorge), Lodewijk (Luis) y Anna Van de Walle (decirlo al modo español, en holandés o en francés).
Vamos a hacer una breve descripción de la familia de Brujas en la que nacieron estos tres hermanos.

La familia tiene su origen a finales del siglo XII según el estudio publicado por el historiador belga Joseph Van Cappellen en la Revista de Historia Canaria en 1968.

Según el autor, los miembros de la familia participaron de manera ininterrumpida en la administración municipal además de ostentar cargos políticos y militares de la ciudad de Brujas. Por lo tanto es lo que se conoce como una familia del patriciado urbano cuya fuente de riqueza es el comercio en particular el comercio internacional pues Brujas fue durante los siglos XII, XIII y XIV un emporio de comercio con el norte de Europa y con el Mediterráneo.

Durante siglo XV la riqueza de Brujas declinó como consecuencia del auge de Amberes y del progresivo anegamiento del Zwin, arteria fluvial para la navegación hacia Brujas y probablemente esa fue la causa última que explica la migración de miembros de la familia Van de Walle a territorios de la Monarquía hispánica como las islas Canarias. Además de lo anterior la atracción de las riquezas descubiertas en América y controladas por los españoles era un poderoso motivo para una familia de comerciantes que a la sazón contaba con más de 250 años de antigüedad. Pero el padre de los tres hermanos ya hacía negocios con Canarias documentados en 1516 años antes del traslado definitivo de sus hijos a las islas.

Los padres de los tres hermanos fueron Thomas Van de Walle y Catherina Van Paraet. Thomas fue regidor de la ciudad en 1517, jefe del barrio de Saint Jean en 1521 y miembro del consejo en 1528.

Tuvieron siete hijos. Nombraremos los tres que se establecieron en España:

- El mayor, Joris o Jorge que emigró a España y estaba en Canarias en 1531. Casó con Catalina de Torres Grimón, tuvieron una única hija que casó con Baltasar de Guisla , tronco de otra familia de origen flamenco en La Palma. Falleció en Santo Domingo en 1546. Es el primero que se asentó en Tenerife para pasar después a América.

- Luis, se cree que nació en 1505, o en 1511, según Viera y Clavijo. Nos ocuparemos de él con mayor detenimiento a continuación.

- Anna, pasó a La Palma casada con un mercader de Brujas Jan Jaques, con descendencia en la isla. Ambos regresaron a Brujas en donde a su fallecimiento fueron sepultados en la iglesia de Saint Jacques, donde se sepultaban otros miembros de la familia, en 1558.

La madre, Catherina Van Praet falleció en 1515. El matrimonio fue sepultado en la antigua iglesia de Sainte-Walburge, destruída durante la Revolución Francesa.

Thomas volvió a casar con Maria Moreel con la que tuvo otros siete hijos. De los hermanos que permanecieron el Flandes descienden los Van de Walle de Bélgica, una rama de los cuales se apellidan desde el siglo XVII con el nombre de Van de Walle de Gelcke.

Luis, Lodewyk, es el verdadero tronco de la familia en Canarias y por extensión en España.

Se cree que pasó a La Palma hacia 1530 aunque antes fue regidor en la ciudad de Cádiz lo cual indica que se estableció allí como comerciante durante un tiempo. Es importante señalar que las familias “patricias” flamencas eran siempre comerciantes o relacionados con el otro ramo económico de gran importancia en Flandes, la industria textil.

Casó en La Palma con María Bellid de Cervellón o Cervellón Bellid quedando unido el apellido Cervellón al de Van de Walle durante cinco siglos aunque desde finales del siglo 19 esa unión ha caído en desuso.

La figura de Luis apodado el Viejo para diferenciarlo de su segundo hijo Luis , el Mozo es de las más importantes del siglo XVI en Canarias. Con la denominación moderna diríamos que fue un importante empresario; además fue político pues ocupó importantes cargos políticos y responsabilidades aunque de nuevo hay que señalar que el concepto de político entonces era bien distinto del actual; benefactor de la Iglesia y de los desposeídos, además de mecenas de las artes. La amplitud de sus actividades como prohombre de la ciudad de Santa Cruz de La Palma es más que notable. Para hacerse una idea cabal de sus hechos piensen en empresarios de otras épocas, la actual por ejemplo, que destaquen simultáneamente en los mismos campos que Luis en su larga vida, pues además fue longevo en una época en que la esperanza de vida era bien diferente de la época actual.

La vida de Luis ha sido objeto de una biografía magistral de la catedrática de historia moderna de la universidad de La Laguna Ana Viña Brito en 2009, titulada “De Brujas a La Palma. Luis Van de Walle el Viejo y la consolidación de un linaje[1]”. 


Por otro lado la doctora en filología inglesa Dulce María Rodríguez ha publicado en 2024 una novela basada en la biografía anterior y en otras investigaciones de la historia palmera del siglo XVI, novela titulada “Delfts Blauw. De cuando Luis Van de Walle el Viejo llegó a la isla de La Palma en el siglo XVI[2]”. Una preciosa novela que sin separarse de la biografía rigurosa del personaje permite la interpretación imaginaria de la vida de Luis y María convirtiéndolos en personajes literarios con vida propia. Una novela histórica muy singular que constituye un ejercicio literario sorprendente y original .

En holandés se publicó en 2012 una traducción de la obra de Ana Viña en una adaptación realizada por Jozef Van Minsel y Cas Goossens[3], edición que se presentó en el salón gótico del ayuntamiento de Brujas a petición del propio alcalde de la ciudad, Patrick Moenaert, en lo que fue un reconocimiento tardío de la ciudad para hacer justicia a un hijo de Brujas que triunfó en el lejano archipiélago canario. Otra muestra de ese reconocimiento fue la iniciativa del mismo alcalde de que yo mismo firmara en el Libro de Oro de la Ciudad en tanto que descendiente de Luis el Viejo.

Tomás Van de Walle con el alcalde de Brujas Patrick Moenaert.

La actividad como mercader de Luis se podría resumir en pocas palabras para no explayarnos en las propiedades e inversiones que participó que fueron muchísimas.

Diremos que empezó como comerciante del azúcar que producían otros hacendados hasta convertirse él mismo en hacendado, en un gran hacendado, y producir el azúcar y vino que exportaba a Flandes; incluso ofrecía préstamos dinerarios, es decir desempeñaba en cierto modo el papel de banquero.

En cuanto al cargo de regidor del Concejo uno de los cargos que desempeñó debemos tener en cuenta el comentario de la historiadora Ana Viña que dice que “la legislación castellana reguladora de los oficios y cargos municipales, en sus diferentes rangos, vetaba con toda claridad la designación de foráneos para cualquier puesto de la administración local, de ahí la importancia que para estos grupos extranjeros tenía la vecindad y el matrimonio” ( página 101). Ya se ha dicho que Luis casó María Bellid de Cervellón, hija de un importante propietario que participó en la conquista de la isla.

Fue maestre de campo de las milicias, castellano de las fortalezas de la ciudad y gobernador de las armas. También ostentó el cargo de familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Este último cargo tenía una serie de competencias y privilegios que eran muy apreciados en la época, pues según Ana Viña ”disfrutaban de ciertos privilegios como eran la posibilidad de portar armas, con toda la carga simbólica que llevaba consigo, y como todos los grupos privilegiados, estaban exentos de recibir huéspedes, de participar en los alardes, etc” ( página 104).

Luis Van de Walle 

Es importante señalar que en la época había recelos -probablemente bien fundados- hacia los extranjeros provenientes de los territorios de Flandes debido al comienzo de la rebelión de los “holandeses” contra la Corona española. Luis hizo una política de larga duración de su adhesión a los dogmas de la Iglesia que se disputaban o negaban en el seno de la reforma protestante.

También fue fiel y bolsero del almojarifazgo en La Palma, cargo importante en la actividad comercial de la época.

Su labor filantrópica se desarrolló en varios campos. Protegió la construcción del convento dominico de Santo Domingo en Santa Cruz de La Palma aportando 26.000 ducados así como aportó varias propiedades para el mantenimiento del convento. En el templo del convento se erigió la capilla de santo Tomás para la cual encargó a Flandes un políptico de seis pinturas en la figuraban al pie los retratos de los donantes : Luis y María, hoy desaparecidos. La protección que otorgó a diversas fundaciones piadosas se tradujo en la importación de cuantiosas piezas de escultura y de pintura para distintos templos en la ciudad palmera.

En la base se puede observar los retratos de Luis Van de Walle y María Cervellón. 

Contribuyó económicamente a la conducción de las aguas a la ciudad pero la actuación que le ha brindado pasar a la posteridad con todos los honores fue la creación del llamado pósito para los pobres, de nueva planta, para atender las necesidades de los pobres en épocas de carestía de los cereales.

Para terminar Luis tuvo una importante actuación como benefactor del Hospital de Dolores así como contribuyó a fundaciones para casar huérfanas.

A su fallecimiento ocurrido el 24 de febrero de 1587 el fraile fray Gaspar Borges escribió una elegía de donde entresacamos estos fragmentos:

“Flandes te engendró, te nutrió la venturosa isla de La Palma bajo su tierra yace tu cuerpo sin vida”,

Continúa más adelante:

“ … permanecerás vivo incluso después de tu muerte, pues la buena fama que dejas, quedará vigente, y tu nombre preclaro será llevado por encima de los astros ,mientras La Palma permanezca en los anchos mares…”

El poeta tenía razón, quinientos años después de su muerte todavía lo recordamos.

Creo que a estas alturas es evidente que la familia se había arraigado intensamente en la vida de la isla canaria de La Palma pero la siguiente generación, las de los hijos de Luis y María Bellid, confirma esa integración sin género de dudas.

Del extranjero que se había identificado plenamente con la isla pasamos a los hijos nacidos del flamenco y de la española, en las islas Canarias. Luis se volvió a empadronar en Brujas en 1570 por razones comerciales según el director del archivo municipal de Brujas.

La siguiente generación la componen cuatro hijos varones: Tomás, Luis, Jerónimo y Miguel: el último fue fraile en el convento de Santo Domingo y lo vamos a omitir en lo que sigue . De los tres primeros hubo descendencia principalmente de Tomás que tuvo siete hijos.

El mayor Tomás, de quien las fuentes aseguran erróneamente que nació en Brujas, fue un importante hombre de negocios que acrecentó de forma considerable la fortuna heredada de su padre mediante la adquisición de una gran hacienda productora de azúcar en la comarca de los Sauces llamada la hacienda de los Catalanes, paralelamente a la producción de vino en haciendas en ambos lados de la isla de La Palma. También fundó con otro mercader flamenco una importante compañía comercial para exportar.

Sin llegar a equipararse con su padre en el mecenazgo de las artes Tomás gestionó la compra de un lienzo de Pieter Pourbous sobre la virgen de Monserrat que donó a la iglesia de los Sauces y allí se conserva.

Un inciso para comentar que las pinturas y esculturas que esta familia -y otras- encargaban en los talleres de Flandes iban destinados en su totalidad a las iglesias o ermitas que querían favorecer mediante esta demostración de piedad religiosa. Excepcionalmente se destinaban a los domicilios particulares para los que se consideraba de mayor valor los tapices más que las pinturas.

La autoría de las obras de arte en esta época seguía un patrón muy diferente de la idea que corresponde a nuestra época. La mayoría provenían de talleres de afamados artistas que actuaban como maestros de un conjunto de discípulos que también participaban en la elaboración de las pinturas.

Volviendo a Tomás destacó por los cargos políticos y administrativos que desempeñó como regidor perpetuo del Concejo (cargo hereditario), capitán de infantería española y familiar del Santo Oficio de la Inquisición como también lo fue su otro hermano Luis llamado el Mozo, y como lo fue su padre Luis el Viejo.

La denominación de “el Viejo” ha quedado grabada para la posteridad como un atributo diríamos que casi honorífico en el seno de la familia Van de Walle, sin connotación alguna de carácter peyorativo. Al contrario, el nombre de Luis ha quedado como recuerdo imperecedero en memoria de Luis el Viejo a lo largo de tiempo imponiéndoselo a los varones primogénitos en todas las ramas de la familia hasta nuestros días: Como ejemplo diré que mi abuelo paterno, mi padre y mi hermano mayor se llamaban Luis. Otro bisabuelo Van de Walle, que fue director de la RSEAPGC, también se llamaba Luis.

Tomás casó en 1567 con Esperanza Fernández de Aguiar Cordero con quien tuvo siete hijos. Comentaremos la biografía de algún nieto pero eso será después de terminar de mencionar a la segunda generación de Van de Walle en Canarias que son Luis y Jerónimo, hermanos de Tomás.

Para seguir con la posición política de la familia en el Concejo insular, Luis llamado el Mozo fue regidor perpetuo y maestre de campo del tercio de infantería española así como familiar del Santo Oficio de la Inquisición además de continuar los negocios de la familia en la producción de vino y azúcar. Casó y tuvo cuatro hijos que no mencionaremos para no abrumar con más datos de los estrictamente necesarios.

Por último, mencionaré brevemente a Jerónimo el tercero de los hijos de Luis el Viejo que también ocupó cargos iguales que su hermano antes citado Luis, los de regidor y maestre de campo de la infantería española.

Para terminar esta narración me referiré a un nieto de Luis el Viejo y también a un bisnieto para mostrar la inserción de la familia en la sociedad española por si lo dicho no hubiera sido bastante. Además hay una imagen del nieto que mostraremos porque nos aproxima aunque sea imaginariamente al rostro que pudo tener el fundador y porque es uno de los primeros retratos que se conservan de canarios nacidos en el siglo XVI.

Tomás Van de Walle de Aguiar que es hijo de Tomás y Esperanza nace en S.C. de La Palma en 1570, fue doctor en ambos derechos Civil y Canónico, consultor de la Santa Inquisición romana, refrendario de ambas signaturas de Su Santidad, asistente al Sacro Solio Pontificio, Juez Apostólico en Madrid y Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Canarias en Las Palmas. Falleció en esta ciudad en 1634 y está enterrado en la iglesia de Santo Domingo.


Tomás Van de Walle de Aguiar

Hay que acudir a la ayuda de la historia del Vaticano para saber qué significaba el cargo de Refrendario del Papa. Se trataba de un cargo que refrendaba (daba la firma de confirmación) de todos los documentos emanados de las dos firmas (es decir, secretarías u oficinas), eran cargos ocupados por arzobispos o jueces eclesiásticos de alto rango. El otro cargo, el de asistente al Solio Pontifico era un título de la nobleza vaticana por razón del cargo, y formaban parte de la corte de eclesiásticos con derecho a estar cerca del Papa aparte de otros privilegios, honores y beneficios económicos muy concretos.

Como se ha dicho existe un retrato de Tomás de autor todavía desconocido pero susceptible de investigación que posiblemente se pintó en su estancia en Italia. Existe una copia fidedigna muy bien hecha por el pintor Carlos Morón en 1969 en Las Palmas de Gran Canaria.

El último descendiente de Luis que voy a mencionar es un bisnieto, hijo de un hermano del anterior que se llamaba Juan. Este bisnieto también se llamaba Tomás, y pido disculpas por esta concentración de Tomases y Luises que pueden confundir a los oyentes pero es obvio que los descendientes guardaban la memoria de los nombres en homenaje a los antepasados.

Este Tomás, que fue el heredero de la mitad de la fortuna del eclesiástico Tomás, nacido en 1598, fue licenciado en Jurisprudencia, juez real de la contratación de Indias en las islas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, Regidor perpetuo y depositario general del Cabildo de La Palma, abogado de presos y ministro calificado del Santo Oficio de la Inquisición con informaciones aprobadas el 30 junio de 1654. También fue caballero de la Orden Constantiniana de San Jorge, y escribió: “De la antigüedad y excelencias de la Sagrada Religión de los Caballeros Aureatos Constantianianos de la Cruz Roxa”. Publicado en 1631, que dedicó al Principe de Macedonia , Gran Maestre de la Orden.

Hemos pasado revista a los hermanos que emigraron a Canarias de los quedaron descendientes sobre todo de Luis y también hemos visto las primeras generaciones de los avecindados y arraigados en las Canarias. Es evidente que la relativa facilidad de la integración en la economía insular , en la administración pública y en la sociedad civil, fue un hecho desde el principio en especial por la exitosa biografía de Luis. Su hermano Jorge falleció en Santo Domingo al poco tiempo de desplazarse allí dejando su única hija que casó con Baltasar de Guisla, se dijo más arriba, un flamenco que se desplazó a Canarias para colaborar en la compañía de Luis y que dió origen a otra familia hispano flamenca muy vinculada con la anterior que desarrolló un historial muy importante de servicios a la Corona española en el virreinato del Perú. Por último, Anna, también casada con un comerciante flamenco que es la única de los tres hermanos que retornó a Flandes.


 


[1] Editorial IDEA. 2009

[2] Editorial: Cartas Diferentes Editores. 2024

[3] Editorial Lannoo. 2012




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