Pineda family: History and Genealogy in Gran Canaria, 16th-19th Centuries
JUAN MANUEL RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ
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| Hoya de Pineda. Foto: Nacho González Oramas |
Resumen
La familia Pineda fue de las primeras en establecerse en Gáldar después de la conquista, la procedencia del primer sujeto en poblar Gran Canaria procede parece que de Sevilla, sus vástagos pronto subieron en el escalafón social de la Villa con matrimonios ventajosos con las principales familias de pobladores y conquistadores, que a su vez había enlazado con las princesas indígenas añadiendo una marcada componenda racial aborigen. Hasta bien entrado el siglo XIX esta estirpe se significó con destacados empleos en la administración y la milicia.
Palabras clave
Familia Pineda, Genealogía, Gáldar, Gran Canaria, nobleza indígena, mestizaje, élite social.
Abstract
The Pineda family was among the first to settle in Gáldar following the conquest. The geographic origin of the first individual to inhabit Gran Canaria appears to be Seville. Their offspring quickly ascended the town's social hierarchy through advantageous marriages with the principal families of settlers and conquerors, who in turn had intermarried with indigenous princesses, adding a distinct aboriginal racial component. Well into the nineteenth century, this lineage distinguished itself with prominent roles in both civil administration and the military.
Keywords / Palabras clave
Pineda lineage, Genealogy, Gáldar, Gran Canaria, indigenous
nobility, miscegenation, social elite.
PINEDA, ORIGEN Y DISTRIBUCIÓN
El nombre Pineda tiene sus orígenes en el idioma español, específicamente derivado de la palabra pino, que significa pino, y da, un sufijo que indica ubicación u origen. Según algunos tratadistas, el primitivo solar de este antiguo linaje radicó en el concejo de Valdegovia, del partido judicial de Amurrio, en la provincia de Álava. Las crónicas hablan de la hija legítima de determinado Señor de Vizcaya, cuyo nombre no se revela, que casa con un caballero castellano, de nombre también desconocido, y que después de viuda tuvo un hijo bastardo de Juan Ortiz de Pineda, vástago del solar de este apellido en Valdegovia. El fruto de tal relación se llamó Sancho Pineda, heredó de su madre un importante latifundio y fue padre de otro Sancho Pineda. Vástagos del solar de Valdegovia extendieron el apellido por las provincias de Vizcaya, Cantabria, Burgos y Toledo, pasando luego a Andalucía, principalmente a Sevilla, Córdoba, Granada y Alcalá la Real y también a Valencia y Lleida. En Vizcaya hubo casa solariega de Pineda en la localidad de Santecilla, del valle de Carranza y partido judicial de Valmaseda; en la provincia de Cantabria fundaron nuevos solares como fue el valle de Soba, del partido judicial de Ramales y en Villacarriedo, y en la de Burgos en la villa de Villadiego, radicando también en los pueblos de Cerezo de Río Tirón y de Pineda de la Sierra, del partido judicial de Belorado. Fueron los señores de este último pueblo, al que probablemente dieron nombre, y de la villa de Ojeda, perteneciente al partido judicial de Briviesca, en la misma provincia de Burgos. Sin embargo, otros tratadistas opinan que es un apellido originario de la villa de Pineda, en la provincia de Burgos, donde sus caballeros fueron Regidores perpetuos. Pasó a asimismo a Salamanca y Sevilla donde fueron Caballeros Veinticuatro, Escribanos Mayores de su Cabildo y Regimiento y Fundadores de su Real Maestranza de Caballería (de donde sin duda parecen provenir los de Canarias). En la primera mitad del siglo XVI existía una familia Pineda, en la ciudad de Lleida (Mogrobejo de, E. y Mogrobejo de, G. 2016).
ANTECEDENTES HISTÓRICOS EN GRAN CANARIA
En las postrimerías de la conquista de Gran Canaria y al poco de su finalización acudieron a la isla gran número de pobladores, procedentes fundamentalmente de la península ibérica desde los diversos reinos incluidos Portugal que se acogieron a aquellos repartimientos que en principio fueron reservados, en primer lugar, a los conquistadores que recibirían según grados y categorías desde mas a menos extensión, situación y fertilidad, quedando reservadas aquellas vegas naturales a los capitanes de la misma; la organización de este repartimiento quedaba exclusivamente en manos del gobernador de la isla siguiendo los objetivo de la corona en favorecer el poblamiento, teniendo en cuenta además que no todos los conquistadores se asentaron, y la necesidad de poner en marcha uno de los pilares del tejido productivo como la agricultura, artesanía y una primitiva industria. La distribución de la de tierra se organizaba por una “junta de partidores”, que como hemos apuntado dependía de determinadas condiciones personales como participación en la conquista y dentro de la misma aquellos que estuvieron al mando, peones o soldados, sin descartar aquellos señores que la financiaron, también participarían extranjeros que por alguna u otra causa se vieron inmersos en la colonización e indígenas principalmente los jefes y la aristocracia aborigen. No podemos olvidar tampoco que la Iglesia fue también beneficiaría por abundantes datas así como las congregaciones conventuales. En este contexto la propiedad así recibida exigía para su consolidación el cumplimiento de determinados requisitos, como residencia durante un número de años, vivienda habitada e iniciar los cultivos asignados en muchos casos… Todas estas medidas tendían a crear un campesinado con arraigo a la tierra, por un lado, por otro evitaba la concentración de tierras en manos de unos pocos propietarios absentista y especuladores,… así mismo la Hacienda Real se acomodaba a las circunstancias de unas isla recién conquistada adoptando un régimen poco gravoso dada las circunstancia y propiciando un despegue económico (Aznar Vallejo, 1979). Bajo estos aspectos y con la creación de los primeros núcleos urbanos, se fueron configurando, en muchos casos, entorno a aquellos ya habitados por los indígenas, como fue el caso de Agáldar, que por su prestigio en el pasado y por ser cabeza de la administración prehispana de los canarios en el noroeste de la isla, además de residencia de los Guanartemes, se poblarían de familias hidalgas y peones proveniente de la dicha conquista y que dada la idoneidad de sus comunicaciones la enmarcaba en un lugar privilegiado de la geografía insular. Estas y otras circunstancias determinarían las razones para el uso del titulo de Villa. Nos dice el historiador Sergio Bonnet: … que tal denominación no debemos entenderlo en el sentido de atribuirle a la localidad una jurisdicción exenta (es decir con privilegios especiales)… pues desde el punta de visto administrativo no pasó de ser un lugar habitado como otros tantos de la isla, a cuyo frente se hallaba un alcalde real nombrado por los gobernadores, cuyas atribuciones eran bastante limitadas tanto en lo administrativo como en lo judicial, también contaba con aguacil que ejecutaba las resoluciones de la autoridad y un escribano público que daba fe de la vida y relación entre sus vecinos, etc. (Bonnet Suárez, 1960). Esta población siguiendo a Bonnet ya en época temprana se encontraba integrada por elementos heterogéneos de europeos de origen español (y sus reinos) como andaluces, castellanos, extremeños, vizcaínos etc. y portugueses, también gente procedente de las entonces islas de señorío, aborígenes y mestizos de Gran Canaria. Hay que resaltar que un elevado número de vecinos provenientes de la conquistas y también pobladores contrajeron nupcias con aborígenes en esta Villa, algunos con las descendientes de los Guanartemes, algo que parece indicar una cuestión de prestigio y/o promoción en la esfera social de entonces – también hay constancias de dotes no desdeñables aportadas por las infantas-, sin menoscabo de la presunción de hidalguía que algunos individuos hacían valer aportando antecedentes familiares en algunos casos y en otros recabando información de nobleza de manera tardía antes la regiduría y escribanía, como en el caso que mas adelante veremos de D. Agustín de Pineda Bethencourt sobre 1784, y en otros trasladándose a la tierra de origen de sus antepasados para recabarlos “in situ”, como es el caso de D. Andrés de Vetancurt, hijo de Maciot de Vetancurt y Luisa Guanarteme Vetancurt, que viajó a Francia sobre 1501 a recoger testimonio de Nobleza de su familia, que valida en Sevilla el 2 de abril del siguiente año, ante el Alcalde ordinario Esteban de La Rosa y el escribano Rodrigo de Mayorga, con el fin según Pedro González-Sosa de hacer valer la exenciones correspondientes para sí y su familia – Néstor Álamo nos dice que el 27 de febrero de 1529 se reconoció la nobleza de la Casa Bethencourt o Betancor por el Licenciado Espinosa, revindicado por Doña Luisa Betancort, antes princesa Tenesoya Vidina, para sí y sus hijos por mor de una demanda para el cobro de un tributo de la moneda forera para pecheros y villanos por parte de Juan de Vargas, alcalde Gáldar y Jerónimo de Pineda, regidor de la Isla-. Posteriormente en la introducción de un revelador documento de protesta dirigido al monarca Carlos I, que ha llegado milagrosamente hasta nuestros días y hoy en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas “Joaquín Blanco”, motivado por el nombramiento del primer alcalde real de Santa María de Guía y como consecuencia la secesión de lo que entonces se demarcara un pago de Gáldar, aparece la relación de todos los vecinos que vivían en dicha Villa avalando tal protesta, y que Buenaventura Bonet lo consideró como el primer censo poblacional de la ciudad de los Guanartemes (Bonnet Suárez, 1960). El Nobiliario de Canarias así como otros textos de genealogía subrayan la procedencia hidalga de muchos de los vecinos de Gáldar y su entonces comarca guíense, donde parece recogerse su condición a modo de conformar una incipiente aristocracia local, cuando realmente en la mayoría de los casos se trataban de hijosdalgo segundones y desheredados buscadores de fortuna como pasaba en general con los conquistadores en América; repasamos varios ejemplos ilustrativos de los cuales algunos de los individuos enlazaron con la familia de los Guanartemes a través de sus infantas (Lobo Cabrera, 2011) (Rodríguez Rodríguez, 2023): Fernando de Guzmán, conquistador, casado con Doña Catalina de Guanarteme antes Infanta Masaquera, sobrina y nieta del Rey Don Fernando de Guanarteme, de la casa de los señores de Batres y Alcubillete en Toledo; Miguel de Trejo y Carvajal, conquistador, hijo de Alonso Pérez Carvajal, señor de Grimaldos de Corchuela y de Doña Elvira Fernández de Trejo, según información practicada en la Villa de Granadilla (Plasencia). Casó con Doña Margarita Fernández de Guanarteme, única hija del Rey Don Fernando de Guanarteme; Juan de Soria (o Quintana), hijodalgo notorio, natural de Buberos, vino con las tropas de Juan Rejón, caso con María González, progenitores de la familia Quintana; Alonso de Soria (Quintana), hijo natural del anterior habido antes de su matrimonio con María Martín, seguramente indígena, en 1546 se dictó auto de amparo en su hidalguía por el licenciado Cervera de Acuña, teniente de gobernador de la Gran Canaria, en segundas nupcias casó con Francisca de Guzmán hija de la ya mencionada Doña Catalina Guzmán Guanarteme; Francisco Jáimez de Sotomayor, mensajero en la Corte en 1526, con plenos poderes de los vecinos de Gáldar en relación al documento de agravio que se eleva ante su Majestad, hijo del conquistador y abanderado Alonso Jáimez de Sotomayor, parecen de probada hidalguía, caso en primeras nupcias con María de Vega Ordaz y la segundas con Catalina Zambrano de Vetancurt; Jerónimo de Pineda, parece que fue poblador, fue regidor de Gran Canaria y estuvo casado con María de Vetancurt, hija de Maciot II y Luisa de Guanarteme. Este matrimonio no tuvo hijos, pero Jerónimo y su mujer dejaron como heredero a su sobrino Hernando de Pineda, procedente de Sevilla que sigue la línea como veremos mas adelante, y que casó con Marina Díaz de la Mota, que también historiaremos sus orígenes con posterioridad. Gonzalo de Aguilar, natural de Villanueva de la Serena (Extremadura), vino a la conquista de Gran Canaria con su padre, Juan Aguilar - este fue armado Caballero por su heroico comportamiento en la batalla de San Miguel de Agros contra los portugueses e intervino en las guerras de Granada, además -, se estableció en Gáldar y fue regidor de Gran Canaria, obtuvo extensos repartimientos y casó con Leonor Verde de Bethencourt, hija de Juan Verde y María de Bethencourt, vecinos de Lanzarote descendiente de la princesa Teguise y Maciot de Bethencourt Señor de Lanzarote. Familias que como veremos en el trascurso de la sucesión enlazaron unas con otras hasta formar una progenie con un grado elevado de consanguinidad.
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| Gáldar, Gran Canaria. Foto: E. Egea |
LA FAMILIA PINEDA: ESTABLECIMIENTO Y ARRAIGO
I. Jerónimo I de Pineda, nacido en 1489, no consta como conquistador. Debió venir a las Islas hacia el año 1514, fue regidor de Gran Canaria donde recibió tierras en repartimiento. También fue vecino de Gáldar, y su alcalde desde el año 1524. Como alcalde, vecino y regidor, en 1526, se opuso a la división entre Gáldar y Guía. No sabemos bien su procedencia pero parece que castellano de Burgos, si nos atenemos a la procedencia del apellido según algunos autores, si bien su sobrino Hernando procedía de Sevilla según se anota en el Nobiliario de Canarias. Las pérdidas documentales de los archivos de los escribanos públicos de Gáldar dificultan un conocimiento más amplio del personaje. Entonces ejercía como síndico del convento franciscano galdense: “Deseosos los vecinos de Gáldar y de Guía en la Gran Canaria de tener un convento de San Francisco en aquella jurisdicción, solicitaron esta gracia del padre fray Pedro Mejía, que era entonces custodio, a cuyo fin le enviaron en calidad de apoderados a Jerónimo de Pineda y Juan de León, con quienes se concluyó el ajuste. Edificose, pues, este sexto convento, año de 1520, bajo el título de San Antonio de Padua, siendo patronos don Sebastián de Betancourt y doña Elvira Pineda; y desde luego se reputó por uno de los mayores de la provincia, pues en sus claustros hubo estudios de filosofía y teología” (Viera y Clavijo, 2016). Se documenta que la primera vez que se encuentra citado es el 28 de agosto de 1523, en que aparece como vecino de la villa de Gáldar vendiendo 150 cabrillas al grancanario prehispánico Juan de Torres (Cebrián Latasa, 2003). Casó con Doña María de Vetancurt Guanarteme, hija de Maciot II de Vetancurt y Bracamonte y de Doña Luisa Guanarteme Vetancurt (testamento en Guía, a 30 de marzo 1531, fol. 171), infanta Thenesoya, sobrina del rey Tenesor Semidán (posteriormente Fernando de Guanarteme) fundadora junto a su marido del Vínculo de Hoya de Pineda; se encuentra documentado que don Jerónimo de Pineda ocupaba la Alcaldía de la Villa de Gáldar en enero de 1524 – como hemos visto-, mayo de 1525 y marzo de 1529, parece que también en tales fechas era regidor de la isla, este personaje además con fechas de 18 de septiembre 1527 como regidor desempeña la solemne presentación en nombre de la Isla de las provisiones reales de que eran portadores a la justicia y regimiento de Gran Canaria de la creada Real Audiencia de Canarias, ante el licenciado Cristóbal de la Cava, teniente de gobernador de Gran Canaria, por el magnífico señor Martín Hernández Cerón, gobernador de la Isla por Sus Majestades, y en presencia del escribano del Concejo Juan de Aríñez (Rosa Olivera, 1978). Al no dejar descendencia de su matrimonio Doña María de Bethencourt nombró patrono de la abadía y del vínculo de Hoya de Pineda a don Hernando de Pineda, sobrino de don Jerónimo de Pineda, para sí y sus descendencia en su testamento ante Alonso de León en 1543 (Cebrián Latasa, 2003) (Bonnet,1960): “… El grueso lo componían las tierras que decían de Hoya de Jerónimo de Pineda, tanto las de riego como las de sequero, con el agua que tenía y le pertenecía, con sus albercones, asiento de colmenas y molino con todo lo demás que se encontraba y le pertenecían en dicha «Hoya de Pineda». Además de un parral que poseían en la Villa de Gáldar de tres a cuatro fanegadas más o menos, con dos días y dos noches de agua del Heredamiento de Anzofé. Ambas propiedades las vinculó y fijó en patronazgo para que siempre estuvieran juntas y firmes en los patronos que en lo sucesivo ostentarían el cargo en el monasterio” (Cruz Saavedra, 2005).
II. El maestre de campo Hernando de Pineda, sobrino de Jerónimo I, era natural de Sevilla, y sigue el apellido Pineda en el Noroeste de Gran Canaria después de heredar el Vínculo de Hoya de Pineda, donde se erige una magnifica casa de labranza del siglo XVII, también es conocido el toponímico en el municipio de Arucas de “Cruz de Pineda” que actualmente constituye un barrio colindante a otros conocidos de la zona y en un enclave situado en la antigua carretera que nos conducía a Bañaderos y desde allí a las ciudades del noroeste cuna de los enclaves del reino aborigen. En ese pago o lugar fue asesinado en 1556 el maestre de campo Hernando de Pineda a manos de varios caballeros enemigos suyos –es sobradamente conocidos que lo perpetraron Bernardino de Carvajal acompañado de Maciot de Bethencourt cuando regresaba del Real de Las Palmas con documentación concernientes a demarcación de tierras heredadas situadas en las villas de Guía y Gáldar, suceso que merecería un punto y aparte dado que existe una versión diferente (Millares Torres, 1977), posteriormente Diego y Francisco Pineda hijos de Hernán Pineda perdonan a Maciot Bethencourt la muerte de su padre (Egea Molina, 2013). De su matrimonio con Doña Marina Díaz de Mota hermana de D. Bartolomé Aguilar, jefe de su casa en Gran Canaria, hubo nutrida descendencia, –hemos seguido en muchas de estas filiaciones el Nobiliario de Canarias y la Relación Genealógica de fray Juan Suárez de Quintana (Relación en adelante), además de consultar, comprobar y añadir algunas de estas en Extractos y notas genealógicas en protocolos y escrituras notariales de Sta. Mª de Guía (Gran Canaria), y terminar en filiaciones correspondientes al trabajo de esta familia del genealogista Miguel Rodríguez Díaz de Quintana a partir de cierta rama que especialmente nos interesa y consideraremos- hijos de este primer matrimonio:
III. Diego de Pineda, alcalde de Gáldar, que casó dos veces: la primera, con Doña Leonor de Quintana, hija de Marcos de Herrera y de Doña Beatriz de Quintana (testamento de D. Diego en 1585, fol. 277 [Relación]), tuvieron a: 1,1. Hernando. 1.2. Jerónimo y 1.3. Marina de Pineda y Quintana (Díaz de la Mota) casa en 1588 con D. Ángel de Bethencourt Cerezo, aparece como hijo de este matrimonio Don Jerónimo de Pineda Bethencourt que continua, estableciéndose así en este punto una contradicción y confusión en la sucesión o línea agnada, y que otros autores por tal motivo intercalan a Doña Marina como sucesora de Don Diego antes que su hijo; y en 2ª nupcias casa D. Diego en 1574 con Doña María Ana de Bethencourt, hija de Ángel de Béthencourt (nieto de Doña Catalina Bethencourt Guanarteme), y de Doña Elvira de Malueños o Quintana, hija de Bernardino de Carvajal y Melchora de San Juan Cabrejas, tuvieron: 2.1. María. 2.2. Adrián. 2.3. Ángel (AHPLP), Legajo, nº 2.329 [Glez. Sosa, 2006]). De los que continuaremos sus descendencias y otros pormenores de sus existencia. 2. Jerónimo de Pineda 3. Francisco. 4. Doña Petronila del Cristo. 5. Doña Antonia de Pineda. 6. Doña María de Pineda que celebró nupcias con el regidor de Gran Canaria Antón Lorenzo hijo del famoso almirante de la flota de Gran Canaria natural de Tavira, Portugal, que con el concurso Bernardino Lezcano limpió de piratas y enemigos los mares de las islas. Sin embargo siguiendo el Nobiliario de Canarias del matrimonio de Don Diego de Pineda con Doña María de Bethencourt nacieron: 1. Jerónimo. 2. Adrián. No nos aclara nada del primer matrimonio que hemos anotado obtenidos de la Relación; por esta razón y otros estudios seguimos la línea que nos señala el Nobiliario:
IV. Jerónimo II de Pineda Bethencourt, que continua la línea agnada, bautizado en Gáldar en 1593 y casado en esta villa el 10 de diciembre 1615 con Doña Ignacia de la Cruz Quintana y Rojas, hija de Juan Benítez de Rojas e Inés de Quintana (L. 1, fol.10v. cit. González-Sosa, 2006). Como fruto de este matrimonio tenemos a 1. Ángel de Bethencourt Pineda que sigue la línea agnada y del que nos ocuparemos mas adelante. 2. Jerónimo y 3. Leonor? que casó con Diego Mederos.
2) El capitán Adrián Pineda Bethencourt, hermano del anterior, regidor de Canarias, que casó con Doña María de Figueroa Orihuela y Bethencourt hija de Cristóbal Orihuela y María Ruiz Perdomo su mujer, y fueron padres de: Antonio, María y Elvira. Su hija Doña Elvira de Pineda y Figueroa que casó con el capitán Don Cristóbal de Bethencourt Franchi, línea agnada de esta casa y patronos del convento de San Antonio de Guía, su hija Doña María de Bethencourt y Pineda (Figueroa) casa con el maestre de campo Don Alejandro Amoreto- Manrique Westerling y ambos, previa licencia de su majestad Carlos II, instituyeron el mayorazgo de la Vega Grande de Guadalupe, con imposición de los apellidos y blasones de Amoreto y Manrique –hoy conservados en la casa solariega condal de Las Palmas de Gran Canaria-, dando origen al posterior condado.
V. Don Ángel de Pineda Bethencourt, hijo del anterior D. Jerónimo, fue bautizado en Gáldar en 1617 casado en la misma parroquia en 1642 (L.I, fol. 28v cit. González-Sosa, 2006]) con Doña María de Herrera y Tapia, hija del capitán Simón González Cancines y de Doña Catalina Valderrama y Tapia, y fue su hijo y continuador de esta línea:
VI. Don Diego de Pineda y Bethencourt, “el mayor”, que recibió el sagrado bautismo en la parroquia de Santiago de Gáldar como la mayoría de sus antepasados en 1646, fue también alcalde de dicha villa y casó en el Sagrario-Catedral de Las Palmas en febrero de 1669 con Doña Cecilia (Cervantes) de Rojas y Guzmán (AHPLP, Protocolo, n. 1378) hija de Don Francisco Pineda Xuárez y de Doña Magdalena de Rojas y Guzmán, este Francisco de Pineda, bautizado en el Sagrario Catedral en 1621, realmente era hijo de Bartolomé Suárez Carreño -hijo de Pedro Suárez Carreño y Lucía Cervantes (López-Trejo Díaz 2014)-, familiar del Santo Oficio y Doña Úrsula Pineda. Dicho matrimonio procrean a:
1. Ignacia de Pineda casada con Jerónimo Tovar Sotomayor hijo natural de D. Francisco Sánchez Tovar, beneficiado que fue de la parroquia de Gáldar, y de Dña. María Reinoso Sotomayor, vecina de Telde (Libro 2 de matrimonios fol. 110, año 1686) (Egea Molina, E. 2013).
2. VII. Doña Feliciana de Pineda y Guzmán, que sigue la línea suponemos que por primogenitura, casada el 15 de octubre de 1703 con Don Marco de Quintana y Verde Aguilar, hijo de Sebastián de Quintana Acedo vecino de Gáldar y de Doña Ana Verde de Aguilar, tuvo de su matrimonio la siguiente descendencia:
2.1. Ana de Quintana mujer del Capitán Don Esteban Ruiz de Quesada (1698-1794), encontramos a Estevan Quezada, capitán, que se trataría sin duda de Esteban Ruiz de Quesada coetáneo al parecer de fray Juan Suárez de Quintana y promotor con su mecenazgo y peculio de la construcción de la iglesia de Gáldar; su padre Juan Quesada casado con Doña Ana Pineda (Fray Juan Suárez de Quintana, Pedro González-Sosa, 2006), de este capitán Quesada se encuentra como descendiente directa a la casquivana y controvertida Doña Estebana Merino Ruiz de Quesada esposa de D. Juan Gregorio Jaques de Mesa (Rodríguez Díaz de Quintana, 2018; Rodríguez Rodríguez, 2020).
2.2. Don Domingo de Quintana que no tomo estado.
2.3. Don Juan Verde de Quintana que casa con su prima Doña Josefa de Guzmán y Rojas hija del Capitán Don José de Rojas y Guzmán y de su segunda esposa Doña Beatriz de Acedo y Quintana. Recogida su descendencia en la casa Quintana.
2.4. VIII. Doña Úrsula de Pineda y Quintana, nacida en la villa de Gáldar en 1677, (L. I, fol. 123v. [González-Sosa, 2006]), casada en Gáldar en 1696 con D. Miguel Alfonso de Alvarado, hijo de D. Fernando Muñoz y Doña Micaela Alfonso de Alvarado casado en Las Palmas en 1669; Don Fernando Muñoz es hijo legitimo del capitán Pedro Muñoz y de Justa González según consta en partida que está en el Sagrario Catedral- aclaramos que aquí continua la línea agnada de los Pineda siguiendo el Nobiliario y Relación extinguida suponemos la línea por varonía -.
Hijos:
1. Don Diego de Pineda-Béthencourt, fallecido prematuramente.
2. Doña Lorenza de Pineda-Béthencourt, que no casó.
3. IX. El teniente coronel Don Diego de Pineda Alfonso y Vetancurt, nacido en la villa de Gáldar en 1704, casó en Agaete en 1731 con Doña Gabriela Grimón y Herrera, hija de D. Sebastián Grimón y Rojas y de Doña Melchora Arias Ramos y tuvieron como vástagos a:
El teniente coronel de granaderos Agustín Alfonso Pineda Bethencourt que sigue:
4. Doña Úrsula Margarita de Pineda-Béthencourt, casada en Las Palmas el 23 de marzo de 1730 con Don Antonio Navarro de Quintana, hijo de Don Francisco Navarro y de Doña Antonia de Quintana, con posteridad, y
5. Don Fernando de Pineda-Béthencourt, muerto en la niñez.
X. El teniente coronel de granaderos Don Agustín de Pineda Alfonso Bethencourt, que practicó información de su genealogía de hidalguía y nobleza ante el corregidor de Gran Canana, Don José de Eguilúz y el escribano Andrés Cabrera de León, y en que recayó auto de amparo en 1784. Casó dos veces el primero en la Vega (San Mateo) en 1779 con Doña Gregoria Merino de Quintana hija del Capitán de caballería D. Roque Merino de Riverol y de Doña María Antonia Suárez de Quintana. De este matrimonio tiene dos hijos:
1. Doña Gabriela de Pineda–Bethencourt Merino, nacida el 5 de julio de 1790, contrajo matrimonio en el Sagrario de Las Palmas el 4 de agosto de 1816 con Don Antonio Mateo Henríquez Ponce de León, natural de la villa de Teror. Con descendencia.
2. XI. Don Diego de Pineda-Bethencourt Merino, capitán de las milicias provinciales, nacido en la hacienda de Pineda de Gáldar el 25 de julio de 1751, realizó nupcias matrimoniales con Doña Josefa Ponce de León Román, con descendencia; Doña Josefa fue sobrina de Don Diego Ponce de León, III del nombre, capitán de infantería española, regidor perpetuo y cuarto alguacil mayor y fiel ejecutor hereditario de la Real Audiencia de Canarias, que no tuvo sucesión de su matrimonio con Doña María Magdalena Ángel de Alarcón y murió repentinamente el 29 de abril de 1698, habiendo testado ante Lázaro de Figueroa (Nobiliario).
Este caballero edificó a su costa la bella iglesia de San José situada en el hoy populoso barrio de su mismo nombre de la ciudad de Las Palmas, "en un cercado donde llaman la Vegueta de Santo Domingo junto a la hacienda de La Longuera, a la parte de arriba del lomo y camino que va a la ciudad de Telde junto a las “tenerías", sinónimo éste de curtiduría, sitio o taller donde se curten y trabajan las pieles, paraje aquel todavía hoy conocido así en aquella zona, en las inmediaciones del cementerio de Vegueta”, en terrenos de su propiedad (González-Sosa, 2018), cerca de la casa de la mayordomía, edificio que hoy podemos contemplar sin restaurar y catalogado como de protección especial: “…de estilo doméstico canario o “clásico canario”, con tres huecos fileteados en cantería uno central grande que hace portalón y dos laterales, uno modificado y abierto como especie de garaje o industria y otro a la derecha mas angosto como puerta secundaria; encontramos ventanas de guillotina en la planta alta. Allí, la central, con guardapolvos sobre el dintel, tiene un balcón de entrelazos de madera sobre el gran hueco central de planta baja. Una cornisa volada a la altura del pretil está entre dos pilastras laterales, y se disponen cuatro gárgolas de piedra. Se protege la fachada principal hacia el Paseo de San José, como elemento definidor de la trama urbana y como imagen histórica, así como la primera crujía vinculada a ella” (Catálogo General Municipal de Protección). Los descendientes de este matrimonio heredaron estas tierras y la casa existente que tomó la denominación popular en este barrio de casa de los Pineda (García, 2023).
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| Casa Pineda en S. José. Foto: La Provincia-DLP |
Sus hijos:
1. Doña Josefa Joaquina de Pineda y Ponce de león.
2. Don José de Pineda-Béthencourt y Ponce de León, que continua la línea agnada.
3. Don Francisco de Asís María de Pineda-Béthencourt y Ponce de León, nacido en Gáldar en 1776. Establecido en Las Palmas, contrajo matrimonio en el Sagrario de Canarias, el 5 de julio de 1799, con Doña María Salomé Martínez de Escobar y Domínguez, nacida en 1783, hija de don Francisco Martínez de Escobar, escribano público y del cabildo, y de Doña Francisca Domínguez del Manzano. Los Martínez de Escobar era una familia de prosapia en Las Palmas proveniente de Galicia vía Flandes, a partir del establecimiento en Gran Canaria de D. Nicolás Martínez de Escobar donde fue regidor perpetuo y depositario general por su majestad, capitán de sus milicias y tesorero general de la Cruzada. Alcanzando de la majestad del rey Don Felipe IV, por Real Carta despachada en Madrid el 29 de marzo de 1631 y refrendada por Andrés de Rosas, privilegio de naturaleza en los reinos de España (Nobiliario). Don Francisco falleció viudo el 23 de enero de 1830, y su esposa había bajado al sepulcro, a los 45 años de edad, el 31 de enero de 1829. Tiene como hijos:
3.1. Don Fernando de Pineda y Martínez de Escobar, escribano público, casa el 14 de marzo de 1830 con su prima Doña Ana de Pineda y Martínez de Escobar. Hijos:
1. Don Pedro de Pineda y Pineda, casado con Doña Agustina Regalado de Pineda.
2. Doña Teresa de Pineda y Pineda, vecina de Gáldar, soltera.
3. Don Fernando de Pineda y Pineda, marido de Doña María de Casañas, padres de:
Don Antonio de Pineda y Casañas, interventor de Hacienda de la provincia de Canarias.
4. Doña María de la Concepción Sixta de Pineda y Pineda, nacida en Gáldar el 8 de diciembre de 1838, celebró nupcias en su templo de Santiago, el 12 de agosto de 1862, con Don Juan Suárez Victoria, hijo de Don Antonio Narciso Suárez Padilla, natural de Telde, y de Doña Josefa Victoria de Ayala, que lo era de Las Palmas. Hijos:
1. Don Fernando Suárez de Pineda.
2. Don Guillermo Suárez de Pineda, fallecido en Buenos Aires en 1930.
3. Doña María de los Dolores Suárez de Pineda, nacida en Gáldar el 25 de marzo de 1863, realizó matrimonio en Gáldar, el 18 de diciembre de 1893, con Don Miguel Ramírez Hernández, comerciante, hijo de Don Miguel Ramírez Sánchez y de Doña Andrea Hernández González, naturales de Valsequillo y la villa de Agüimes, respectivamente. Fue único hijo:
Don Juan Luis María de la Concepción Ramírez Suárez de Pineda, Interventor del cabildo de Gran Canaria, nacido el 25 de agosto de 1900, casó en Madrid, el 26 de julio de 1930, con Doña María Luisa López Márquez, de cuyas nupcias han sido fruto: Don Juan Luis, recordado y apreciado médico del Cabildo Insular de Gran Canaria y de la Caja Insular de Ahorros de Las Palmas, Doña María Luisa, Don Miguel Ángel, Doña María Teresa y Don Luis Fernando Ramírez de Pineda López amigo y colaborador del trabajo.
3.2. . Don José de Pineda y Martínez de Escobar, casado con Doña María de los Dolores Romero. Hijos:
1. Don Rafael de Pineda Romero, juez de paz de Arrecife de Lanzarote, casado con Doña Rita Morales de Béthencourt, fallecida en la isla conejera el 28 de marzo de 1908, padres de:
Don José de Pineda Morales, jefe de la sección de cuentas y presupuestos municipales de Gran Canaria e interventor de su administración, diputado provincial por la Isla de Lanzarote, fue luego gobernador civil de Canarias, fallecido en la ciudad de Las Palmas el 26 de octubre de 1928. Había casado en Santa Cruz de Tenerife con Doña Ana Roca Mandillo –la familia Mandillo de origen italiano procedente de Voltri, Génova, establecida en S/C de Tenerife en el siglo XVIII, goza desde entonces de un notable arraigo en esa ciudad (Nobiliario)-, con posteridad. Hijos:
1. Doña María del Rosario de Pineda Roca, fallecida soltera el 3 de julio de 1916.
2. Doña Rita Ana de Pineda Roca, casada en Arrecife de Lanzarote en 1913 con el Coronel Don Luis López Peñalver, padres de Don Luis José López-Peñalver de Pineda, casado con Doña Asunción Abreu y Domínguez.
3. Don José de Pineda Roca, cosechero exportador, casado con Doña María del Rosario León González, padres de Doña María Lucia y Don José Miguel de Pineda León.
4. Doña Ana María de Pineda Roca, casada con el profesor Don Carlos Arizcun Baeza, registrador de la propiedad y funcionario de Hacienda, con el que fue madre de Carlos, capitán de la Marina Mercante; Agustín, Julia y José de Arizcun y Pineda, secretario general de la Sociedad de Pediatría de Madrid.
5. Don Rafael de Pineda Roca, Industrial.
Del segundo enlace de D. Agustín de Pineda Alfonso Bethencourt en la Vega de Santa Brígida, el 22 de octubre de 1779 con Doña Ana de Medina Verde de Aguilar, hija del capitán Don Juan Antonio de Medina Quintana de Aguilar y Acedo y de Doña Cecilia Blasina Pineda-Béthencourt y Navarro de Quintana, esta hija de Doña Úrsula Pineda-Bethencourt Alfonso (hija de VIII. Doña Úrsula Pineda-Bethencourt y Quintana) y de Don Antonio Navarro y Quintana, tuvo:
1) Don Rafael José Joaquín Antonio María del Pino de Pineda y Medina, subteniente de granaderos del regimiento de Santa María de Guía, nacido en la hacienda de Pineda de Gáldar el 12 de mayo de 1786, y contrajo matrimonio en el Sagrario de Santa Ana de Canarias con Doña Joaquina Martínez de Escobar y Domínguez del Manzano. Don Rafael fue capellán de la capellanía fundada por el licenciado Andrés Felipe. Con descendencia. Tiene como hija a Doña Ana de Pineda y Martínez de Escobar que casa como hemos visto con su primo D. Fernando Pineda y Martínez de Escobar.
2) Don Agustín de Pineda, bautizado en el Sagrario catedral de Las Palmas de 1810.
XII. Don José de Pineda-Béthencourt y Ponce de León. Teniente de capitán de milicias provinciales y alcalde real de Santa María de Guía, nacido en Gáldar, celebró dos matrimonios: primero en Guía, el 6 de septiembre de 1790, con Doña Ana Suárez Valdés, hija del capitán del regimiento guiénse Don José Suárez Navarro y de Doña Clara de Sosa Valdés, la cual falleció sin haber otorgado testamento el 20 de junio de 1804; y segundo, asimismo en la iglesia de Santa María de Guía, el 10 de agosto de 1804, con Doña María Josefa de las Mercedes del Saz y Valdés, nacida el 1 de julio de 1774, hija del Capitán Don José del Saz y de Doña Antonia Valdés. Don José Agustín de Pineda falleció en Las Palmas el 10 de noviembre de 1817, y recibió sepultura en la iglesia de San Lorenzo, en la capilla del patronato de la familia Ponce de León. Su viuda falleció a los 75 años de edad, el 19 de diciembre de 1854, este matrimonio tuvo prolífica descendencia.
Por último incluiremos fuera de la línea sucesoria agnada a:
- El capitán D. José Pineda y Aguilar casado con Doña Ana Navarro Castilla y Valdés, tuvo como hijo:
- D. Agustín Pineda Navarro casado en 1819 en Guía con Doña Leandra de Sosa Valdés y Merino, hija del capitán Don Fco. de Sosa Valdés y Castilla, mayorazgo de Lairaga y de Doña Antonia Merino Muxica hija del teniente coronel D. Antonio Merino de Riverol y de Doña Alejandra de Muxica y Espino. Esta línea debemos relacionarla con la anterior dada la pertenecía de linajes seguramente de tronco común como es quizás Navarro, Sosa e indudablemente Valdés, habría que añadir que esta rama de Pineda entronco con la familia Castilla que como sabemos son descendiente de D. Fernando de Castilla, regidor de La Palma, siglo XVI (Nobiliario).
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA FAMILIA Y SU ESTUDIO
1) Con los sucesivos matrimonios los vástagos de Pineda adquirían creciente prestigio social al enlazar con hijas e hijos de destacados miembros de la comunidad comprendida con pobladores y/o conquistadores o sus descendientes, por una parte y como mas arriba hemos apuntado, pero lo mas significativo de estos enlaces es la componenda y carga genética aborigen que adquirían a través de las doncellas pertenecientes a la familia real indígena del Guanartemato o de Faicanatos, como también apuntábamos, las cuales se incorporaban tras el período de transculturación de forma natural ya cristianizadas a la incipiente ciudadanía de la Villa y antigua Corte (Suárez Acosta et al. 1988). Está bastante estudiado por numerosos trabajos genealógicos que parten casi siempre del Nobiliario y la Relación, este mestizajes entre los apellidos más relevantes de conquistadores y pobladores como Bethencourt, Quintana, Aguilar, Acedo, Merino, Carvajal. Rojas, Guzmán, Cabreja, etc., este estatus social se traducía invariablemente en la ocupación de cargos de gestión como así fueron los Pinedas durante varias generaciones alcaldes, regidores y con destacados empleos en la milicia desde tenientes de capitán a tenientes coroneles, como se reseña en los distintos ítem del trabajo.
2) Ostentaron por varias generaciones el patronazgo de la abadía de San Antonio de Padua y del Vínculo de Hoya de Pineda que pasó de Hernando de Pineda a Ángel de Bethencourt primo del anterior y suponemos que por sangre y con mejor derecho, pero Doña María de Vetancurt, esposa de D. Jerónimo, dejó establecido que a la muerte de don Ángel de Bethencourt el patronato volviera a los hijos y descendientes de don Hernando de Pineda, de manera que llegado el momento y si estuviera vivo su hijo don Jerónimo de Pineda fuera el sucesor, pasando el patronazgo a sus hijos en adelante; de aquí existieron varios Pinedas como destinatarios del Vínculo, hasta que pasó definitivamente por una serie de enlaces a la rama Mayor de Bethencourt-Franchi a los que siempre estuvieron ligados (Cruz Saavedra, 2005), sin embargo los Pineda si poseyeron la Hacienda y tierras circundantes hasta bien entrado el siglo XX. En el enclave del Vínculo de Hoya de Pineda de los Bethencourt-Pineda, donde se ubica la hacienda y la ermita pertenecen a las jurisdicciones de Gáldar y Guía respectivamente, situada entre los barrancos de Anzofé y Montaña Vergara, allí se erige la magnifica casa de labranza del siglo XVII, parangón de este tipo de estancias que prestaban doble función: agrícola y de veraneo de los mayorazgos, que en la actualidad se restaura, todo un símbolo de este tipo de hacienda que domina desde un cerro toda la propiedad, que constituía una data importante fruto de los repartimientos después de la conquista, … con patio de planta en «U» y corredores con balaustres en toda la altura del antepecho, al igual que las galerías peninsulares y escasas en las Islas lo que supone que su construcción siguieron modelos y criterios innovadores traídos por estos pobladores (Martín Rodríguez, F.,1978).
3) Es difícil dar continuidad estricta a una sucesión de esta familia documentada en los tratados de los trabajos citados en varias ocasiones, pueden encontrarse motivos como seguir la línea agnada del varón del segundo matrimonio como es el caso de D. Jerónimo II de Pineda, el anteponer el apellido de la madre para mantener una determinada estirpe, dentro de la libre elección de los padres entre sus apellidos o elección propia en otros casos en la mayoría de edad establecida, ya que en esa época como es conocido no existía una normativa vinculante al uso de los mismos en la inscripción en los libro sacramentales, empadronamientos y censo, muchas veces se adoptaban estos por línea matrilineal, incluso de abuelos amén de parientes en menor grado o lejanos, en otras ocasiones toma la égida del apellido la rama más influyente y se convierte de tal guisa en la línea agnada de la sucesión. En este caso existen en el texto singulares ejemplos que recogen varios supuestos, no se nos explica bien que circunstancia influyen entre varios descendientes de ambos sexos que el varón de mayor edad no siempre siga la línea sucesoria por ejemplo, o entre varias hembras tampoco se aclara esta prevalencia, algo parecido es el caso de Doña Úrsula de Pineda y Quintana que continua la línea agnada conservando el apellido de su madre también continuadora de esta progenie, a pesar de tener un hermano y hermanas mayores que suponemos que opta por llevar el apellido de su padre Quintana como costumbre normalizada que no obligada, quizás de mas prestigio en el sentido social, de todas formas no siempre en el trabajo se guarda un orden por nacimiento; en tal tesitura sigue la línea agnada su hijo el teniente coronel Don Diego de Pineda Alfonso y Vetancurt, anteponiendo el apellido de su madre y pasando a segundo término el de su padre: Alfonso. No es el único caso en genealogía de tales cambios para conservar el apellido y el prestigio de una casa y establecer un precedente para su normalización.
COLOFÓN
En el texto se desarrolla excepcionalmente dos ramas de Pineda hasta bien avanzado el siglo XX, elegidas por dos hechos relevantes que atiende a la permanencia de inmuebles, toponímicos y filiación que fueron parte de su prestigio y patrimonio en el devenir de su progenie, y que recae en la rama secundaria de Don Francisco de Asís María de Pineda-Béthencourt y Ponce de León, presente en el texto, y comprenden la descendencia de los hermanos Don Fernando de Pineda y Martínez de Escobar, por una parte, y Don José de Pineda y Martínez de Escobar, por otra, los descendientes de Don Fernando son los últimos moradores de la Hacienda de Hoya de Pineda según información transmitida por Don Luis Fernando Ramírez de Pineda y López, cuyo apellido hemos compuesto motu propio para situarlo en el contexto, su tatarabuela Doña María de la Concepción Sixta de Pineda y Pineda habitó la hacienda hasta el fin de sus días; el árbol genealógico de esta familia realizado por D. Fernando Aragón Ramírez de Pineda (Luis Fernando Ramírez dixit), sobrino del anterior, lo hemos incluido como cuadro en el texto destacando la línea de la progenie agnada en su parte central, el mismo contiene abundante información de las ramas colaterales relacionada con los enlaces de sus vástagos que pone de relieve su ascendencia de la realeza aborigen, documentada en el Nobiliario y otros trabajos genealógicos, y sirve como un testimonio más del mestizaje posterior a la conquista y poblamiento. De la línea de Don José Pineda Martínez de Escobar la mayoría de sus sucesores residieron en la casona “Pineda” de San José cercana a la ermita, señalada en el apartado donde se trata de los Ponce de León, y que crecen y viven inmersos en la explotación de sus extensas fincas que se extiende al pie de la casona, heredadas de sus antepasados y que pertenecieron a la hacienda de La Longuera, reconvertidas en platanales regentadas por Don José Pineda Roca y su hijo Don José Miguel Pineda de León, y posteriormente urbanizadas después de mediados del pasado siglo XX e incorporada a la ya populosa y popular Vega de San José.
Por último habría que hacer notar la consanguinidad que se arrastra en esta familia desde épocas tempranas a su posterior establecimiento como se puede comprobar en los distintos epígrafes de texto, con enlaces que interesan a primos hermanos y otros grados mas o menos cercanos de parentescos. En este caso como en muchos otros se debe a la cercanía y proximidad de los primos, pertenecientes frecuentemente a la misma localidad, vecindad en incluso con vivienda compartida, etc. y a los intereses seculares de los progenitores ligados invariablemente a la conservación del patrimonio y al estatus social, entre otros.
Símbolos Heráldicos. En primer lugar, haremos mención de las descritas por Núñez de la Peña para Canarias, suponemos que tomadas de documentos o tradición en su uso por esta familia radicada en Gran Canaria: 1. En campo rojo seis piñas de oro. 2. Un escudo en campo de plata, y en él un pino, y por orla diez cabezas en campo de oro (Gómez-Pamo, J.R. 2026). Los del solar primitivo de Valdegovía, en Álava: En campo de oro, un pino de sinople, y dos lobos de sable atravesados en su tronco y cebados de sendos corderos blancos. Bordura de gules con seis cabezas de lobos de su color perfiladas de plata (Mogrobejo, 2016). Hay descripciones de ese blasón en la que se omiten los corderos y en la que la bordura porta ocho aspas de oro (Chaparro D’Acosta, 1979).
APÉNDICE
REFERENCIAS A PINEDA.
Extractos y notas genealógicas en protocolos y escrituras notariales de Sta. María de Guía (Egea Molina, 2013):
73. Antonia Pineda hija de (Hernando) Pineda.
Año 1596. 131. Ángel Bethencourt y María Pineda, hijo Diego Pineda.
Año 1604. 171. Adrián y María de Pineda, hijos de Diego Pineda y de María Bethencourt fol. 127.
Año 1622. 220. Alonso Hernández declaración a favor de Jerónimo Pineda y Dña. Ignacia Quintana, véase fol. 25.
Prot.6. 325. Antonia Pineda hermana de Hernando Pineda fol. 38. (No sabemos si del segundo Hernando).
Prot.4. 129. Bartolomé Aguilar tutor de María Bethencourt, hija de Hernán Pineda (su cuñado); Ángel 130. Bethencourt hijo de Juan Perdomo, herederos de María Bethencourt y Jerónimo Pineda, poder fol. 923.
Año 1614. 60. Catalina González, testamento, mujer de Gregorio Mederos, tuvieron por hijos a Ana Mederos mujer de Luis Suárez, Leonor Pineda mujer de Mateos y María fol. 143.
123. Catalina Casañas, mujer de Lucas Herrera Bethencourt, su testamento ante el escribano Luis de Bethencourt, en el año de 1600, folio casi a la mitad, declara fue dotada por su tía Úrsula de Troya, y que Francisco Pineda fuera padre; y que Juan Bautista Casañas es su primo, hace referencia entre sus bienes de un parral en el Monte Lentiscal que hereda su hermana y su marido.
Año 1585. 18. Diego Pineda (hijo de Hernando Pineda y de Mariana Díaz de la Mota Aguilar), testamento, casó primero con Leonor Quintana, hija de Marcos Quintana y de Beatriz Quintana, tuvieron por hijos a Hernando, Jerónimo y María Díaz de la Mota. La segunda vez casó con Dña. María (Ana) Bethencourt, hija de Ángel Bethencourt y de Dña. Elvira de Quintana con la que tuvo tres hijos: María, Adrián y Ángel.
129. Bartolomé Aguilar tutor de María Bethencourt, hija de Hernán Pineda; Ángel 130. Bethencourt hijo de Juan Perdomo, herederos de María Bethencourt y Jerónimo Pineda, poder fol. 923.
171. D. Jerónimo Tovar Sotomayor, hijo natural de D. Francisco Sánchez Tovar, beneficiado que fue de la parroquia de Gáldar, y de Dña. María Reinoso Sotomayor, vecina de Telde, fue casado por el dicho su padre con Dña. Ignacia Pineda, hija de D. Diego Pineda Bethencourt y de Dña. Cecilia Pineda, vecinos de Gáldar. Libro 2 de matrimonios fol. 110 año 1686.
106. Jerónimo Pineda y Diego Bethencourt, hijos de Ángel Bethencourt fol. 50.
107. Jerónimo Pineda y Dña. Ignacia Quintana hermana de Juan Benítez, ambos hijos de Juan Benítez y de Inés Quintana fol. 196.
Año 1629
128. Jerónimo Pineda y Dña. Ignacia Quintana tributo a favor de la capellanía del capitán Alonso Guzmán; Luis, Dña. Luisa Guzmán mujer del capitán Gonzalo Quintana, Dña. Isabel, Dña. Úrsula y Dña. Melchora, hermanos fol. 41. Faltan los fol. 54 y 55 donde estaba el principio de una ? de Luis Cejas e Inés Espino para venir a cavar al fol. 56 donde enmendaron los nombres de los susodichos, vid letra M.
110. Diego y Francisco Pineda hijos de Hernán Pineda perdonan la muerte de su padre a Maciot Bethencourt fol. 400.
97 y 98. Gregorio Mederos dote a su hija, y de Catalina González, Leonor Pineda para casar con Matías Saavedra, hijo de Juan Saavedra y de María Bilbao.
Año 1616.105. Gaspar y Melchor Quintana hijos de Juan González Quintana, a Catalina y Juana, hijas de Juan Romero y de Catalina Guerra fol. 3.
106. Jerónimo Pineda y Diego Bethencourt, hijos de Ángel Bethencourt fol. 50.
107. Jerónimo Pineda y Dña. Ignacia Quintana hermana de Juan Benítez, ambos hijos de Juan Benítez y de Inés Quintana fol. 196.
Año 1646
150. Gregorio Mederos (hijo de Diego Mederos y de Leonor Pineda; marido de Catalina González Martín), testamento, deja por hijos a Leonor Pineda, Ana Mederos, María y Antonio Mederos fol. 70.
171. D. Jerónimo Tovar Sotomayor, hijo natural de D. Francisco Sánchez Tovar, beneficiado que fue de la parroquia de Gáldar, y de Dña. María Reinoso Sotomayor, vecina de Telde, fue casado por el dicho su padre con Dña. Ignacia Pineda, hija de D. Diego Pineda Bethencourt y de Dña. Cecilia Pineda, vecinos de Gáldar. Libro 2 de matrimonios fol. 110 año 1686.
1610. 44. Inés Hernández mujer de Diego Gordillo, dote a su hija María Gordillo Farfán para casar con Mateo Espino, hijo de Francisco Espino y de Francisca Pineda fol. 243.
1597.151. Leonor Pineda vende los camellos, sillas y aparejos de Diego Mederos su marido, difunto fol. 260.
10. María Díaz de la Mota, testamento, mujer de Hernando Pineda; hijos: María Bethencourt, Diego Pineda, Petronila, Jerónimo, Antonia y Francisco Pineda fol. 335.
1611. 142. Dña. María Bethencourt hija de Diego Pineda y de María Bethencourt, y nieta de Ángel Bethencourt (y de Elvira Malueños Carvajal), poder a su hermano Adrián Pineda fol. 45.
160. María Ruiz Perdomo, viuda de Cristóbal Orihuela, dote a su hija María Figueroa para casarse con Adrián Pineda, también fue dotada por su hermano Francisco Cabreja (ver fol. 40 no 142).
180. María Ruiz Perdomo mujer de Cristóbal Orihuela, testamento; hijos: Dña. Catalina (Orihuela) mujer de Marcos Verde, Dña. Isabel Perdomo mujer de Hernando del Castillo (Sopranis), Dña. Antonia Cabrejas mujer de Blas Bethencourt y Dña. María Figueroa mujer de D. Adrián Pineda fol. 73. Ver fol. 85 no 101.
Año 1639. 263. María Figueroa mujer de Adrián Pineda, testamento; hijos: D. Antonio, Dña. María y Dña. Elvira fol. 6 (ver letra F no 142).
Año 1645. 292. Dña. María Figueroa Cabrejas viuda de Adrián Pineda a D. Antonio Pineda Tapia, su hijo fol. 3.
Año 1647. 304. Matías Saavedra marido de Leonor Pineda, testamento; hijos: María mujer de Juan Quintana, Catalina, Juana, Margarita, Juan, Lucas y Ana fol. 108.
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