JUAN M. RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ
Sabemos después de las investigaciones genealógicas que parte de las grandes propiedades del mayorazgo de Arucas que tuvo como génesis en Hernando Santa Gadea, conquistador, y como heredera universal su hija Sofía de Santa Gadea, casada con Pedro Cerón, después de finiquitadas por su venta en su totalidad a dos ricos hacendados que se repartieron por distintos cauces la herencia de dos herederos en que fue diviso y que se recoge en nuestro trabajo “Genealogía sesgada del Mayorazgo de Arucas…” (J. M. Rodríguez, 2021)[1]. Otro motivo de su adquisición, que desde luego no está suficientemente bien aclarada en que fueron la oportunidad que daba la ley desamortizadora de Madoz de 1854-56[2] que abolían las vinculaciones, y que tal “liberación de propiedades” decidiera en cierto modo a aquellas “fortunas emergentes” de la comarca como sería Alfonso Gourié Álvarez-Conde y Bruno González Castellano, si bien hay que insistir que pese a la ley de desamortización de Mendizábal, primero, y Madoz, después, realmente esta no enajenaba de facto la propiedad que por el momento no tenían vínculos eclesiásticos, adquiriendo cada uno bajo tal circunstancias la mitad del Mayorazgo de Arucas, y dada su calidad de pertenecer a la nómina de mayores contribuyentes de la isla de Gran Canaria accedían como propietarios para desembarcar en la agricultura, y crear nuevas explotaciones con renovada actividad agrícola en sus ahora considerables fundos[3].

