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martes, 16 de junio de 2026

RAMIFICACIONES FAMILIARES DE LEÓN XIV EN CANARIAS. ALGUNOS DE SUS PARIENTES EN LA ISLA DE LA PALMA

 FRANCISCO JAVIER MARTÍN PÉREZ

 ORCID: 0000-0002-9740-8509

Papa León XIV. Foto: Agencia EFE

RESUMEN

El objetivo de este trabajo es dar a conocer las ramificaciones familiares del papa León XIV en la isla de La Palma. La investigación, que en un primer momento se centró en culminar la rama cubana conocida de su árbol genealógico hasta enlazarla con sus antepasados palmeros, pretende ahora identificar y dar a conocer sus parientes en la isla priorizando aquellas figuras de mayor relevancia sociocultural.

PALABRAS CLAVE

León XIV, Genealogía, isla de La Palma, historia sociocultural.

ABSTRACT

The aim of this work is to make known the family ramifications of Pope Leo XIV on the island of La Palma. The research, which at first focused on culminating the known Cuban branch of his family tree until linking it to his ancestors from La Palma, now aims to identify and make known his relatives on the island by prioritizing those figures of greater sociocultural relevance.

KEY WORDS

Leo XIV, Genealogy; La Palma island, sociocultural history.

 

Cuando hace unos pocos meses comenzamos con esta investigación, algunos de los costados de la genealogía del papa León XIV eran ya bien conocidos y habían sido recogidos en diversos trabajos y presentados en variados formatos. Sirvan como ejemplos: la base de datos publicada en Internet por la compañía Geneanet con el título GeneaStar Léon xiv[1] o el artículo de Peraza González y Del Pino (2025) titulado Cuban ancestry of Pope Leo xiv[2].

En una primera etapa y partiendo de estos dos trabajos, tuvimos la oportunidad de reconstruir el árbol genealógico del actual pontífice y de constatar, de paso, la presencia entre sus ancestros de apellidos claramente españoles como Bastos, Martín o Martínez, Ramos, González o Vázquez, entre otros. Es más, estos dos últimos apelativos nos llevarían hasta uno de los novenos abuelos de Robert Francis Prevost: Juan González Vázquez, un personaje que dejó un importante rastro en documentos públicos de la Cuba colonial, como es el caso de una sentencia del Tribunal Supremo de 1873 en la que se alude a la «división y adjudicación de los bienes quedados» por su fallecimiento y el de su esposa Clara [González] de Silva dos siglos atrás[3]. Un autor anónimo (usuario privado) subió este dato Geni[4], y otros que nos indicaron el camino para seguir con esta línea genealógica de Su Santidad hasta la isla de La Palma, concretamente, el nombre de los progenitores de Juan González Vázquez: Gaspar González y María Pérez, y su lugar de nacimiento: «La Palma, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España»[5]. Más tarde encontraríamos un segundo documento en el que aparecían los nombres de los mencionados padres de Juan González Vázquez, aunque sin indicar su origen: se trata de un expediente de limpieza de sangre presentado en La Habana el 11 de octubre de 1793 por Luis José de Aguiar a instancias de Jacinto José y Pablo Marcial que aspiraban a «emplearse en las carreras de las armas en las Reales Guardias de Corps de Caballeros Americanos que novísimamente se ha dignado establecer el Rey»[6]. Con estos datos entramos en la Tabla de parentescos de don Fernando de Castilla, regidor de La Palma (S. xvi)[7], donde ya figuraba el matrimonio mencionado como padres de Juan González Vázquez y los nombres de sus cuatro abuelos palmeros.

lunes, 13 de abril de 2026

LOS ARENCIBIA: DE SANTA LUCÍA DE TIRAJANA A CUBA

 JENNY HERNÁNDEZ SUÁREZ

 Agradecimientos especiales a Carmelo Mederos Castellano y Marcos A. Rodríguez Camaraza

Esta reseña ficcionalizada reconstruye la travesía de mi familia Arencibia, desde Santa Lucía de Tirajana, Gran Canaria, hasta su asentamiento en San Antonio de Cabezas, Matanzas, Cuba, siglo XIX.

Familia Hernández-Arencibia, década de 1960. El Mogote, S. Antonio de Cabezas. A. Familiar

A sus 19 años, Francisco Arencibia entendió que éste sería la gran oportunidad de su vida. Abrazó fuerte a sus medias hermanas en Tirajana, a Mariiita y Lucía, porque sabía que a partir de entonces un océano mediaría entre ellos por siempre. Y por siempre es un término largo e infeliz.

Volver, Dios quisiera, pero con esa edad es poco lo que se sabe y, a veces, poco lo que se espera. Pero Francisco deseaba escapar de aquella tierra donde la escasez era el pan de cada día.

No lo pensó más y le puso total empeño a aquel viaje familiar. Corría el año de luz de 1846 cuando los Arencibia de Santa Lucía de Tirajana lograron embarcar rumbo a América, a Cuba, donde otros Arencibia ya habían probado suerte y tan mal no les iba.

Embarcaron Agustín [1], uno de sus medios hermanos mayores; Antonio José y su esposa María Carreño con su bebé en brazos; José María, de diez años, y José y Catalina, sus padres quienes aún se sentían con fuerzas para iniciar una nueva vida lejos de allí.

Dieron el último adiós a sus parientes, y nunca más regresaron.

miércoles, 7 de enero de 2026

TRAYECTO E IDENTIDAD DE UNA FOTOGRAFÍA FAMILIAR

 JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ MARRERO

IEMYR-ULL

toglez@ull.edu.es

Ponencia presentada en el XII Encuentro de Genealogía Gran Canaria, organizado por Genealogías Canarias y Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en noviembre de 2025.

 

Tal vez esa era la misión de mi padre, pienso, sin que él lo supiera: ser el pastor de un pequeño rebaño de historias que él mismo había criado y que lo seguía por todas partes. O simplemente ser jardinero, allí en el jardín de las historias y los árboles familiares.

G. Gospoodínov, El jardinero y la muerte, pp. 202-203.

Resumen

En la actualidad, cuando casi cualquier cosa pasa por la IA, el descubrimiento de una fotografía hecha a finales del siglo XIX o principios del siglo XX, no solo nos traslada a otro momento de la historia en el que el contexto era totalmente diferente, sino que nos abre las posibilidades de estudio de una persona y de una familia. Pero, además, ¿qué nos aporta una fotografía de un desconocido? ¿cuánto podemos averiguar de él y de su entorno? Una fotografía es un documento de memoria colectiva y, como tal, aporta una fuente de información sobre estructura familiar, estilo de vida y valores sociales de la época. A partir de estas premisas, presentamos un estudio de caso al que hemos dedicado más de tres décadas y que culmina con la identificación de un desconocido nacido en Tacoronte en 1853 y emigrado a Cuba antes de 1880.

Palabras clave: Fotografía histórica; Memoria colectiva; Emigración de Canarias a Cuba; Genealogía; siglos XIX-XX.

Abstract

In the present day, when nearly everything passes through AI, the discovery of a photograph taken in the late nineteenth or early twentieth century not only transports us to another historical moment in which the context was entirely different, but also opens new possibilities for studying a person and a family. Moreover, what does a photograph of an unknown individual offer us? How much can we learn about that person and his environment? A photograph is a document of collective memory and, as such, provides a source of information on family structure, lifestyle, and the social values of its time. Based on these premises, we present a case study to which we have devoted more than three decades, and which culminates in the identification of an unknown man born in Tacoronte in 1853 who emigrated to Cuba before 1880.

Keywords: Historical photography; Collective memory; Canary Islands–Cuba migration; Genealogy; 19th-20th centuries.

Introducción

                                      1878. Gelatino bromuro. Foto: Centro de Fotografía de Montevideo

La nueva técnica fotográfica surgida a finales del siglo XIX usa gelatina común mezclada con productos químicos como bromuro y nitrato de plata que reaccionaban a la luz. Es la llamada gelatina de plata, una emulsión que se colocaba sobre placas de vidrio para tomar fotos. Como las placas podían usarse secas, ya no era necesario revelarlas de inmediato, lo que no solo facilitó el trabajo de los fotógrafos, sino que generó un desarrollo de la fotografía entre aficionados como hasta ese momento no se había conocido, porque estos podían desplazarse a las casas y hacerlas allí. Eso hace que el retrato deje de ser un acto social, pierda cierto rito y protocolo y se convierta en algo personal, íntimo y familiar. Por tanto, la investigación en una fotografía familiar siempre tiene una historia.

Antes de entrar de lleno en el caso que nos ocupa en este trabajo, conviene pensar qué se busca en una foto antigua, una foto de desconocidos, porque, muchas veces, son solo eso, desconocidos. El genealogista, por práctica habitual en su investigación, al ver una foto antigua, ha de plantearse cuánto puede aprender de ella, qué papel ha podido tener en la historia, en la memoria familiar y en la comunicación que ha podido generar entre parientes, amigos, etc. Lo habitual es anotar todo lo que el documento gráfico puede aportar antes de que se pierda. Es decir, la fotografía tiene una historia propia que nace, como es lógico, en el momento en que se toma. Y si procede de un emigrante, se hizo con una intención concreta, es decir, está en contexto, el de una persona que quiere transmitir a su familia que está bien e, incluso, imita, en cierto modo, a las clases privilegiadas, porque posan con sus mejores galas. No solo quiere ser recordado, sino mostrar lo bien que está, porque una fotografía puede revelar el mundo desde otras perspectivas o llegar a otros lugares.

A esto debemos añadir que la prosperidad de economías como la cubana propició que hoy tengamos en Canarias fotografías muy interesantes con las que efectuar un análisis profundo, porque ofrecen a su receptor conocer los espacios domésticos en los que se vive, es decir, pasan a tener presencia real. Entre los elementos externos, podemos pensar en la ropa (encajes, volantes, corbatas) o los decorados y entre los más íntimos es posible atender a las expresiones de los rostros, la composición familiar (si es núcleo familiar corto con hijos o extenso y compuesto de varios hermanos e, incluso, generaciones). Nos acercamos así no solo a la memoria afectiva y colectiva, sino a la historia social de un tiempo pasado. No obstante, cuando un genealogista conoce que las personas del documento son sus familiares, se plantea, de inmediato, si detrás de ella debe buscar identidades o, en realidad, se engaña y aspira a completar su propia identidad a través de ellos, porque, en el fondo, cualquier investigador trata de rellenar pequeños huecos de un retrato, el suyo, con los restos que han dejado los antepasados. De esa manera, se da forma a un árbol genealógico que se perfecciona con las pocas imágenes que se han podido encontrar.

En lo personal, hace ahora dos años que, desde Family Search, me invitaron a participar en el mayor evento mundial relativo a archivos que se celebraba en Granada[1]. Realmente, fue una actividad espectacular, pero me gustaría entresacar dos ponencias que, sin querer, han guiado la investigación de mi historia familiar en el tiempo que llega a nosotros: la primera tiene que ver con los estudios de ADN, tan de moda hoy, y la segunda con las cajas de zapatos, porque muchas veces nuestra historia queda reducida a una caja de zapatos. El ponente, uno de los máximos dirigentes de Family Search, contaba cómo se desplazó varios miles de kilómetros para ayudar a su padre a recoger las cosas que habían quedado tras la muerte de su madre. Decía él que cuando llegó, su padre había reducido la historia familiar de su madre a una mera caja de zapatos, en la que estaban las cartas y las fotografías de su juventud. No había nada más. Trató de entender qué era aquello y comenzó por conocer a su madre a través de lo que él no había vivido, su juventud. Descubrió muchísimas cosas en una caja de zapatos y dio forma a parte de su historia familiar para encajarla en su árbol genealógico.

Enlazo esta vivencia con mi circunstancia propia, aunque en mi historia no hay una caja de zapatos, sino con varias cajas de latón. Mi abuela falleció el día 22 de enero de 1992 y mi tía redujo la historia familiar a varias cajas de latón. El día en que telefoneó a mi madre para hacer limpieza en la casa en la que vivían ella y mi abuela, fui yo también. Cuando llegamos, no sé por qué me llamó la atención una hoguera. Solía quemar cosas a menudo, pero no sé por qué esa vez fui hasta allí y casi me metí dentro del fuego para sacar las fotografías que allí había. Conseguí recoger tres: una de mi abuelo con sus compañeros de la banda de música de Tacoronte; otra, la única que se conserva del hermano de mi madre que falleció, siendo niño, en 1926; y la tercera, hecha en Cuba, era la de tres desconocidos a los que no había visto antes. Estaba adherida a un cartón que se había quemado, por lo que la despegué sin darme cuenta, en ese momento, de que allí podía haber información, aunque no había nada escrito. ¡Cuántas veces he pensado si en él había un sello o algo que no vi porque ya se había quemado![2]. Cuando llegué a mi casa, le pregunté a mi madre quiénes eran y me dijo que no lo sabía, pero que parecía que venía de Cuba.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

AURORA DELGADO ACOSTA.TRAZOS DE UNA INTENSA VIDA

BEATRIZ RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ 

Ponencia presentada en el XII Encuentro de Genealogía Gran Canaria, organizado por Genealogías Canarias y Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en noviembre de 2025.

RESUMEN

Este relato narra la vida de Aurora Telesfora de los Reyes Delgado Acosta, una mujer canaria cuya biografía está marcada por la migración, el amor y la resiliencia a finales del siglo XIX y principios del XX. Tras un primer matrimonio en Venezuela y una relación complicada en Tenerife con Francisco Rodríguez Pomar, rechazada por la familia de este, Aurora emigra a Cuba. Allí se reencuentra con Domingo Tejera, un próspero comerciante que se convirtió en su verdadero compañero y padre de sus hijos menores, entre ellos Julio Rodríguez Delgado.

Palabras Clave

Genealogía, Canarias, emigración, Cuba, resiliencia, Historia Familiar. 

 

SUMMARY

This narrative chronicles the life of Aurora Telesfora de los Reyes Delgado Acosta, a Canarian woman whose life story was shaped by migration, love, and resilience during the late 19th and early 20th centuries. Following a first marriage in Venezuela and a complicated relationship in Tenerife with Francisco Rodríguez Pomar —which was rejected by his family— Aurora emigrated to Cuba. There, she reunited with Domingo Tejera, a prosperous merchant who became her true partner and the father of her younger children, including Julio Rodríguez Delgado.

Key words

Genealogy, Canary Islands, emigration, Cuba, resilience, Family history.

 

 

Hay relatos familiares que se desvanecen con el tiempo, y otros que, como un hilo invisible, permanecen atados al corazón de quienes vienen después. La historia de Aurora y Domingo Tejera pertenece a esta segunda categoría: un recorrido de viajes, amores, pérdidas y reencuentros que marcó a varias generaciones. 

Una revelación inesperada

Cuando yo tenía nueve años y mi hermana diez, rezábamos cada noche para levantarnos temprano y llevarle la comida a mi padre en la finca “El Viso”. Una de esas noches, él entró a la habitación y nos preguntó por quién estábamos rezando. Respondimos que por nuestros abuelos Diego y Francisco.

Entonces, con naturalidad, dijo unas palabras que quedaron grabadas para siempre:
—“Muy bien, pero también recen por Domingo Tejera, que es su verdadero abuelo.”

Aquella frase abrió una puerta a un pasado desconocido.

jueves, 12 de diciembre de 2024

¿DÓNDE ESTÁ JUAN MONAGAS?

ZOE ARMENTEROS MEJUTO

Ponencia presentada en el XI ENCUENTRO DE GENEALOGÍA GRAN CANARIA, organizado por la Real Sociedad de Amigos del País de Gran Canaria y Genealogías Canarias, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en noviembre de 2024.

Juan Monagas Toledo
 
Había preparado muchos inicios para esta presentación sobre mi bisabuelo Juan Monagas[1], pero al final, he preferido cambiar todos los comienzos posibles y empezar con el mar de fondo. Este mar que baña las costas canarias y el mar de Cuba, porque es el mar el que acomuna a nuestras islas y es el mar el que nos ha llevado y nos ha traído de vuelta, como salvación, como vía de escape, pero también de muerte y de olvidos: de eso sabemos tanto, nosotros los inmigrantes, los cubanos, los canarios y el resto. 

Mi bisabuelo Juan Monagas fue uno de los miles de canarios que emigraron a Cuba a principios del siglo XX que se convirtieron en mano de obra del sector agrícola en la parte central de una isla, tan parecida a  la suya, pero que en aquellos años vivía un floreciente crecimiento económico. Sin embargo, a pesar de que él se instaló allí durante años y fundó una familia, yo crecí ignorando su existencia:  nadie habló nada de nuestra línea canaria: mi abuela Amalia, hija de este hombre, que atravesó el océano, apenas habló de él.

Él empezó esta historia que yo he tratado de seguir a través del tiempo: desde Tafira (Gran Canaria) hasta la isla de Cuba. Mi bisabuelo nació el 16 de julio de 1886 en San Francisco de Paula[2] y fue bautizado[3] en la Iglesia de la Inmaculada Concepción con el nombre de Juan María del Carmen[4], pero cuando empecé a buscarlo tampoco sabía eso. En realidad, no sabía nada. Los documentos que encontré en Cuba, lo refieren como nacido en “Islas Canarias”.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

LA INTELECTUALIDAD CANARIA EN CUBA: REDES FAMILIARES

JOSÉ ANTONIO QUINTANA GARCÍA

Ponencia presentada en el XI ENCUENTRO DE GENEALOGÍA GRAN CANARIA, organizado por la Real Sociedad de Amigos del País de Gran Canaria y Genealogías Canarias, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en noviembre de 2024.

Procedencia: Bienmesabe.org

INTRODUCCIÓN

En febrero de este año ofrecí una charla en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria sobre el tema: El aporte cultural de los canarios en Cuba, mientras preparaba la ponencia constaté que varios intelectuales, periodistas, profesores, artistas y escritores tenían vínculos familiares, tema que merecía un estudio específico. Por eso, cuando Eugenio Egea amablemente me invitó a participar en este Encuentro de Genealogía, le propuse exponer resultados parciales de la investigación, unas notas que pretenden despertar el interés por una temática poco frecuentada por la historiografía.

Sobre el concepto de redes intelectuales existen diversos criterios. Resumiéndolos Adriana Rodríguez Alfonso nos dice que “puede definirse como las interrelaciones dadas entre un conjunto de personas abocadas a la producción y difusión del conocimiento, ya sea científico o cultural, las cuales se intercomunican a lo largo del tiempo”.[1]  

En los estudios de las redes intelectuales, por lo general, han quedado fuera del foco los vínculos, la labor de personas que tienen también en común lazos familiares. Esto se evidencia, por ejemplo, en el caso de numerosas indagaciones acerca de procesos migratorios ocurridos en Canarias.

Estas redes familiares no solo se dieron entre emigrantes canarios, sino también con sus parejas sentimentales nacidas en los países donde se establecieron.

En estos apuntes, me referiré a algunos ejemplos de lo sucedido en Cuba.

 

La Habana, década de 1950. CNN.

lunes, 18 de noviembre de 2024

POR EL OCÉANO VINIERON, POR EL OCÉANO EMIGRARON

CRISTINA LÓPEZ-TREJO DÍAZ

Genealogías Canarias

Presentación del XI Encuentro de Genealogía Gran Canaria, organizado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria y Genealogías Canarias, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en noviembre de 2024.


sábado, 25 de noviembre de 2023

DIVERSIFICACIÓN TRANSNACIONAL DE LAS FAMILIAS CANARIAS

RAÚL SÁNCHEZ MOLINA

 UNED.  orcid.org/0000-0002-1288-7716

 Ponencia presentada en el X ENCUENTRO DE GENEALOGÍA GRAN CANARIA homenaje a Carlos Gaviño de Franchy, organizado por Genealogías Canarias y Real Sociedad Económica del País de Gran Canaria, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria del 14 al 16 de noviembre de 2023.

Como había destacado en mi primera ponencia en los Encuentros de Genealogías Canarias, “Antepasados y gente sin historia. Una lectura de Genealogías Canarias” (Sánchez Molina 2014), uno de los aspectos que más se reiteran en el blog sobre las familias canarias desde la colonización castellana en el siglo XIV es su diversidad étnica. Y como también se destaca en distintos artículos, ésta se encuentra vinculada con estructuras políticas y económicas propiciadas por la expansión colonial del capitalismo europeo y de sus relaciones inter-Atlánticas ligadas, entre otros aspectos, con el comercio de esclavos o la explotación de monocultivos para la exportación, como la caña de azúcar desde finales del siglo XIV (Wolf 1986 [1982]).

A este respecto, cabría destacar datos que aportan artículos referentes a apellidos canarios (normandos, flamencos o genoveses) que se contextualizan históricamente con el auge de la producción de la caña de azúcar para la exportación (Hernández Bautista y García Torres 2013; Egea Molina 2012 y 2013).

Si bien en sus orígenes, estas relaciones inciden en el desarrollo asimétrico de estructuras sociales que favorece la reproducción endogámica de las familias canarias, los desplazamientos posteriores de su población hacia distintas regiones americanas, propician, a su vez, el auge de nuevas conformaciones familiares y relaciones transoceánicas en las entonces colonias españolas americanas, destacadas también en mi segunda presentación “Identidades canarias que cruzan fronteras: ‘Historias escondidas’ de migrantes canarios en América” (Sánchez Molina 2016a).1 Y en el siglo XX, en países como Cuba, eminentemente receptor de las migraciones canarias en la primera mitad del siglo (Rodríguez et al. 2020; Macías 1988; Hernández 2008), y Venezuela, en la segunda mitad (Díaz Hernández et al. 2020). De estos desplazamientos, cabe destacar la formación y reproducción transnacional de la familia, en las que las mujeres canarias, si bien desde posiciones subordinadas, como destaca Cristina López-Trejo Díaz (2012), “Apellidos canarios, una riqueza cultural”, desempeñaron un papel importante en la reproducción de valores culturales canarios en las sociedades donde se fueron asentando, como así lo señala en el caso de las migraciones a Cuba, el antropólogo tinerfeño José Alberto Galván (1998).

Estos desplazamientos propiciaron, en distinta medida, lo que desde finales de la década de los noventa se denominan “familias transnacionales”; definidas por la socióloga Rachel Salazar-Parreña (2001) como unidades domésticas multilocales cuyos miembros, que viven en al menos dos estado-nación, mantienen a sus familias desde otros países. Este fenómeno social, que se ha ido intensificando en las últimas décadas, vinculado a las dinámicas de la globalización y a las condiciones políticas y económicas que propician entre países emisores y receptores, incide en que la mayor parte de los actuales migrantes tengan que mantener y cuidar a hijas/os, padres y madres, así como de otros miembros dependientes de sus familias, a distancia en contextos trasnacionales (Hondagneu-Sotelo y Avila 1997. Mientras, por otro lado, un gran número de mujeres migrantes tienen que incorporarse al mercado laboral del servicio doméstico y del cuidado de niños/niñas, mayores y dependientes en sociedades receptoras, como la canaria.

jueves, 24 de noviembre de 2016

IDENTIDADES CANARIAS QUE CRUZAN FRONTERAS

AÑO GENEALÓGICO FRANCISCO FERNÁNDEZ DE BETHENCOURT
Dr. RAÚL SÁNCHEZ MOLINA
Ponencia presentada en el III Encuentro de Genealogía Gran Canaria,
celebrado en Las Palmas de Gran Canaria, los días 15-17 noviembre de 2016,
Publicado en Ponencias del III Encuentro de Genealogía Gran Canaria, nº 3 (2016)
Depósito Legal: 368-2015

La lectura de los distintos artículos que se han ido publicando en Genealogías Canarias, resultado de investigaciones en archivos históricos, resultan de interés antropológico,
Foto: Casa-Museo de Colón. Las Palmas de G.C.
entre otros aspectos, porque apuntan a procesos históricos y socio culturales más amplios en los que, apellidos y sus orígenes, matrimonios, familias o filiaciones, se van produciendo y reproduciendo en “viajes de ida y vuelta” desde fuera hacia adentro y desde dentro hacia fuera de las Islas Canarias. Desde este punto de vista, sus informaciones adquieren interés etnohistórico donde observar
la importancia de las filiaciones y reproducción de las familias canarias vinculadas a procesos socioeconómicos inter-atlánticos que se inician desde finales del siglo XV (Wolf 1986).
De ahí que, además de la reproducción de la familia y el parentesco, estas informaciones posibiliten, desde una contextualización histórica, seguir procesos de etnicidad, identidad, clase, género o generación articulándolos en los contextos más globales en los que se generaron como resultado de la conquista de las islas, el colonialismo español o la expansión del capitalismo europeo (Hernández García 1987; Balboa Navarro 2006; Carnero y Nuez 2006). Y en el caso específico de los desplazamientos de población, recuperar “historias escondidas” protagonizadas por miembros concretos de estas familias canarias para observar y analizar lo que el antropólogo norteamericano Eric Wolf (1986) denominó Europa y la gente sin historia. Es decir, recuperar y contextualizar “historias escondidas”, hasta ahora no contadas, para ofrecer, a partir de ellas, otras narraciones que, articuladas en estos contextos socioculturales nos permitan comprender y conocer condiciones macro y micro estructurales bajo las cuales estas familias tuvieron que migrar y sus consecuencias socioculturales (Schneider y Rapp 1995). Con el objeto de entresacar de ellas, desde análisis basados en clase, género, generación o identidad étnica, otros aspectos no contados en historias construidas desde distintos posicionamientos ideológicos de poder.
A partir de algunos de los artículos y de informaciones familiares que se ofrecen en Genealogías Canarias, éste es el propósito de esta presentación: extraer y analizar desde una contextualización histórica las trayectorias migratorias fuera de las islas de algunas de estas familias para así reconstruir nuevas narrativas sobre identidades canarias que han cruzado fronteras geográficas, sociales y culturales. Con esta finalidad se han seleccionado las historias migratorias de tres familias de estas genealogías: la migración de la familia Hidalgo Zambrana a Luisiana a finales del siglo XVIII, cuando este estado estadounidense era colonia española, escrita por Cristina López-Trejo Díaz (2012); la de la familia Marrero Alfonso al reciente estado poscolonial centroamericano de Costa Rica, en la segunda mitad del siglo XIX, escrita por Juanita Elsa Morúa Miranda(2015); y la de la familia Castellano a Cuba, desde mediados del siglo XIX, cuando todavía era colonia española, hasta la tercera década el siglo XX escrita por María Castellanos Collins (2014).

miércoles, 5 de octubre de 2016

FRANCISCO FERNÁNDEZ DE BETHENCOURT Y LA GENEALOGÍA CUBANA

JUAN LUIS SÁNCHEZ HERNÁNDEZ GAMBOA

Acto académico, celebrado el 3 de octubre de 2016, en la Universidad de Miami-Casa Bacardí-Instuto de Estudios Cubanos, organizado por Cuban Genealogy Club of Miami y patrocinado por la National Association of Cuban American Educators, dentro de los eventos conmemorativos de 2016 Año Genealógico Francisco Fernández de Bethencourt.

























sábado, 15 de febrero de 2014

FAMILIA CASTELLANO: MOYENSES, INDIANOS Y CUBANOS

MARÍA CASTELLANOS COLLINS

En su artículo APELLIDOS DE ANTIGUOS POBLADORES DE LA VILLA DE MOYA: SIGLOS XVI a XVIII,(1) Eugenio Egea Molina reseña brevemente a las familias más prominentes de
Moya, incluyendo a la de los CASTELLANO, cuyo tronco fue constituido por ANTÓN MORENO e ISABEL CASTELLANO LORENZO, hija de JUAN CASTELLANO y JUANA
Domingo Castellano-Dionisia Rivero e hijos
circa 1915
DOMÍNGUEZ. El presente trabajo sigue la línea de descendencia de uno de los hijos de Isabel Castellano y Antón Moreno, a saber, el alférez DIEGO MORENO el cual se casó en 1636 con JACINTA DÍAZ DE LA PEÑA, la primera de sus cuatro esposas. DIEGO MORENO hizo testamento el 7 de diciembre de 1686 y falleció diez días después.

2ª generación. JUAN CASTELLANO MORENO, nacido en 1644, casó en 1668 con SUSANA ALMEIDA HERNÁNDEZ en la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Moya. Fue mayordomo de la Cofradía del Santísimo (1687) y de la Candelaria (1677).(2) JUAN murió antes de 1710 y SUSANA falleció en 1722.

3ª generación. MANUEL CASTELLANO ALMEIDA (1678), casado en Moya en 1710 con CATALINA DE LOS SANTOS quien murió antes de 1744.

viernes, 15 de febrero de 2013

LOS CABRERA DE PUNTALLANA: CINCO SIGLOS DE HISTORIA

KAREN CABRERA CONDE
Licenciada en Lengua y Literatura Inglesa

Familia Cabrera Crespo, Cabaiguán 1910. El cuarto de la izquierda es Bernardo Cabrera, 
junto a la familia de su esposa que aparece con una niña. Todos los adultos nacieron en Puntallana y emigraron a Cuba entre 1884 y 1908.
 
La primera vez que le pregunté a mi padre de donde venía el apellido Cabrera me respondió lacónicamente: "de las Canarias". Corría la década de los 70 y no fue hasta 20 años después que, registrando en un cajón olvidado, encontré una vieja y deteriorada partida de nacimiento y descubrí exactamente de qué lugar "de las Canarias": de Puntallana (La Palma).
Mi bisabuelo Bernardo Cabrera Ramón nació en Puntallana en 1879. A los 28 años contrajo matrimonio con la también puntallanera Pilar Crespo Guerra y ese mismo año de 1908 se fueron a la isla de Cuba, a probar fortuna como tantos otros canarios. Allá se asentaron en el poblado de Cabaiguán, al centro de la isla, que con el pasar de los años llegó a convertirse en la mayor diáspora de canarios fuera de las Islas. Allá nacieron sus hijos; allá compró su tierrita y su tienda de víveres; allá murió en él en 1944 y ella en 1973 sin haber regresado nunca a su Puntallana natal.

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