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jueves, 14 de enero de 2021

ALONSO DE LA BARRERA Y ANA DE VERA, RESEÑAS DE UNA PROGENIE

CRISTINA LÓPEZ-TREJO DÍAZ orcid.org/0000-0003-4409-9260
EUGENIO EGEA MOLINA orcid.org/0000-0002-9433-6298

Ponencia presentada en el VII ENCUENTRO DE GENEALOGÍA GRAN CANARIA, organizado por Genealogías Canarias y RSEAPGC,

celebrado en Las Palmas de Gran Canaria el 19 de noviembre de 2020.
 

RESUMEN

Alonso de la Barrera cuya familia fue perseguida por la inquisición se vino a Gran Canaria donde casó con Ana de Vera en cuyas venas corría la sangre de los Carmona una estirpe judía y perteneciente a la élite de Jerez. Los Carmona y los Barrera, dos familias perseguidas y condenadas por la inquisición consiguieron en esta isla posicionarse y enlazar a sus hijos con destacadas familias de la sociedad isleña.

ABSTRACT

Alonso de la Barrera, whose family was persecuted by the inquisition, came to Gran Canaria where he married Ana de Vera in whose veins ran the blood of the Carmona family, a Jewish family belonging to the Jerez elite. The Carmona and the Barrera, two persecuted families and condemned by the inquisition, managed to position themselves on this island and linked their children with  prominent families of the island society.

PALABRAS CLAVES

Vera, Barrera, Carmona, judíos, inquisición, Jerez, Gran Canaria.

KEYWORDS

Vera, Barrera, Carmona, Jews, inquisition, Jerez, Gran Canaria.

Barranco de Azuaje
VERA

En 1515, una joven jerezana, de 18 años de edad, casaba en la ciudad de Canaria o de Las Palmas, con el onubense Alonso de la Barrera[1], catorce años mayor que ella. Se trataba de Ana de Vera, nieta paterna del general de la conquista y gobernador de Gran Canaria Pedro de Vera, e hija de los jerezanos Martin de Vera y Elvira Gutiérrez.

Recordemos que esta familia Vera ya había arribado en las islas en 1455 de la mano de Diego de Vera, el cual llegó con los señores Diego de Herrera e Inés Peraza. Fue gobernador de Fuerteventura y casó con Ana Sánchez de Morales, hija del cordobés Alonso Sánchez de Morales el cual arribó en el archipiélago con su primo Alonso Cabrera Solier, fallecido en Fuerteventura, los primeros años de 1500. Sus hijos se establecieron en Tenerife[2].

Un sobrino de Diego de Vera, el conquistador Pedro de Vera nació sobre 1440, en la collación de San Mateo en Jerez, hijo de Diego Gómez Mendoza escribano público y alguacil mayor de Jerez y de María de Vera, cuyos progenitores fueron García de Vera y Aldonza Vargas. Contrajo matrimonio en primeras nupcias con Beatriz de Hinojosa, hija de Miguel Pérez Hinojosa, uno de los conquistadores y repobladores de Jerez.

Pedro de Vera llegó a Gran Canaria en 1480 con el encargo real de finalizar una conquista que se había iniciado dos años antes y que concluyó en 1483, quedando como gobernador de la isla. En 1490 abandonó definitivamente Gran Canaria. Sobre 1504 fue sepultado en la capilla mayor del convento de Sto. Domingo el Real en Jerez adornada por las armas de los Vera y los Mendoza[3].

sábado, 18 de enero de 2014

DIEGO DE BAUTE, UNA DESCENDENCIA EN TENERIFE, EL HIERRO Y GRAN CANARIA

EUGENIO EGEA MOLINA
orcid.org/0000-0002-9433-6298

 
Nuestro recorrido genealógico parte del guanche DIEGO DE BAUTE (1) -Ibabte/Ibaute- [con los números anotamos el orden en la descendencia, como aparecen en los cuadros ilustrativos], siguiendo una sucesión que nos separa veinte generaciones –parentalmente, nuestro decimoséptimo abuelo (dos veces)- siendo testigo de más de cinco siglos, desde finales del siglo XV, recorriendo geográficamente las islas de Tenerife, El Hierro y Gran Canaria.
Diego de Baute significó la transición de dos mundos o civilizaciones opuestas, culminando en la conquista de las islas por los castellanos (después de un siglo, en el año 1496, finalizó la toma de Tenerife, última isla por someter), trayendo consigo un proceso de colonización con procesos antagónicos y disruptivos de aculturación-culturación y antitesis-síntesis entre sociedades de origen bereber frente a otra europea. 
A Diego Baute le tocó vivir en la sociedad indígena, en la que nació, así como el introducirse drásticamente en otra, radicalmente diferente. A pesar, de lo traumático, esta situación la fue esquivando con su capacidad de aprendizaje rápido y su carácter avezado, asimilando el idioma de los conquistadores e impregnándose de sus costumbres, sin dejar completamente las suyas.

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