sábado, 17 de enero de 2015

LA CAPELLANÍA DE SANTA LUCÍA”. EL APELLIDO MAGÁS (y II)

JUAN RAMÓN GARCÍA TORRES
FANEQUE HERNÁNDEZ BAUTISTA


A. INTRODUCCIÓN
La escala con la que iniciamos hoy la tarea tiene solo cinco peldaños quedando definitivamente truncada. La pareja que está en la base formada por Alonso Pérez Magás 2 y Jacinta Domínguez, vecinos de Las Palmas a mediados del siglo XVII con importantes propiedades en Tirajana, no tuvo descendencia legítima por lo que en su testamento conjunto instauran una capellanía de misas rezadas. Nunca tuvimos muy claro que era esto de las capellanías, topónimo frecuente en los campos de las islas, de manera que acometimos este trabajo con la humildad de reconocerlo y de querer aprehender el concepto con una ejemplificación cercana, relacionada con mis ancestros, pues Alonso fue el padrino de una de mis ascendientes de Tirajana, María Ramos, mi décima abuela materna, como puede comprobarse en la siguiente partida de bautismo:
María. Iglesia de San Bartolomé -Tunte, Libro 1 - Folio 79 Vto- Año 1638
"María, hija de Luis Jiménez y de Ana de los Reyes, su legítima mujer, fue traída a esta Iglesia del Señor San Bartolomé en 28 días del mes de febrero de 1638 años solo a recibir los óleos y bendiciones por cuanto en casa le echó agua Alonso Pérez Magás el cual fue su padrino y Jacinta Domínguez su mujer del dicho y tiene óleo y crisma, vino a la pila de diez días de nacida”. Por mí, Juan Sánchez de Herrera.
Hoy sabemos que además de ser vecinos en el Lugarejo de Santa Lucía ambas parejas tenían cierta relación de parentesco. El padre de Alonso, Juan Magás, estuvo casado en segundas nupcias con María Ramos Izquierdo que era hermana de Ana de los Reyes. Así pues Alonso era hijastro de María, la hermana de Ana o, lo que es lo mismo, un sobrinastro de Ana de los Reyes.
Con sinceridad he de decir que, aun habiendo sido profesor de Historia de Canarias durante muchos años, es ahora que he escarbado en mi genealogía por los cuatro costados hasta el 1500 que estoy empezando a entender realmente la idiosincrasia de este pueblo.

miércoles, 7 de enero de 2015

“EL ANTICRISTO EN TIRAJANA”. EL APELLIDO MAGÁS (I)

FANEQUE HERNÁNDEZ BAUTISTA
JUAN RAMÓN GARCÍA TORRES
EN TORNO AL APELLIDO MAGAZ
- ORIGEN REMOTO: MAGAZ, UN APELLIDO TOPONÍMICO.
Magaz de Pisuerga es una localidad y municipio de la comarca del Cerrato en la Provincia de Palencia.
Magaz de Cepeda es un municipio y localidad de España en la provincia de León.
Magaz de Arriba es una localidad perteneciente al municipio de Arganza, en la comarca de El Bierzo, provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León.
Magaz de Abajo es una población leonesa situada en la comarca de El Bierzo, a unos 10 km de su capital, Ponferrada.
- DISTRIBUCIÓN SEGÚN EL INE POR PROVINCIA DE RESIDENCIA
El total de personas residentes en España con Magaz como primer apellido a 1 de enero de 2013 es tan solo de 577 personas de las cuales 137 viven en León y 53 en Valladolid. El resto, sin contar con las grandes concentraciones de inmigración interior de todo el estado (Madrid y Barcelona), se reparte con cifras irrisorias en provincias cercanas al presunto origen del topónimo: Asturias, Pontevedra, Cantabria, Vizcaya con un pequeño grupo de 24 personas que no responde a esas coordenadas de situación en la provincia de Huelva y que pueden pertenecer a una misma familia.
En la provincia de Las Palmas (islas orientales como prefiero llamarlas) hay ocho personas que lo portan como segundo apellido, ninguna como primero, es decir que va a desaparecer con seguridad en la próxima generación.
-SOBRE UN POSIBLE SIGNIFICADO ORIGINAL
Lo más serio en nuestra opinión que hemos podido recabar en Internet sobre el tema, descartando algunos absurdos intentos de castellanización de términos prerromanos por similitud con palabras del español actual, lo podemos leer en la página 72 de “Pueblos y ríos bercianos: significado e historia de sus nombres” de Jesús García García, un meritorio trabajo de historia local de la comarca leonesa de El Bierzo.
En la entrada Magaz se dice lo siguiente:
Son dos pueblos de este nombre: de Abajo y de Arriba. Uno pertenece al ayuntamiento de Arganza, el otro al de Camponayara. La documentación parece orientada hacia un genitivo patronímico. Es norma en León derivar de Fafila, Fafilaz; de Vigila, Veilaz; de Kintila, Quintilaz. ¿A qué nombre propio se referiría Magaz? Documento formas próximas como Maga, Maganus, Magadanus e incluso Macarius. También Pidal en su Toponimia Prerromana afirma que el sufijo –az de Balmaz, Arnaz, Sabaraz, etc., es genitivo posesivo. Con todo, podría derivar del término latino medieval que recoge Du Cange en su Diccionario: “Magalacia” que define como “casa de pastores”
Documentación histórica de respaldo:
- El privilegio fundacional de Carracedo por Ordoño II del año 995 dice: “et descendit per viam quae vadit Magacae…”
- En una donación de Elvira Ordóñez a Samos en el año 1112 dice: “En Valcarce, Villafranca y Magaz…”
Independientemente de su significado original, que es muy difícil de determinar en las palabras prerromanas como también nos ocurre en las islas con las de origen guanche, queda bien establecido que se trata en la actualidad de un topónimo vivo en la Comunidad de Castilla y León y de un rarísimo apellido toponímico vigente en esa comunidad y en las comunidades vecinas de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco.

sábado, 3 de enero de 2015

CASA POGGIO Y SU UNIÓN CON DÍAZ-FLORES


CAMILO J. BARROCAL DÍAZ-FLORES

HISTORIA DE LA CASA DE POGGIO
Según afamados autores y antiguos manuscritos, el origen de la familia Poggio piérdese en la oscuridad de los tiempos medievales. Su Solar primitivo radicó durante varias centurias
en la ciudad de Lucca, en Italia, y de él arrancaron ilustres ramas que fueron extendiéndose por otras regiones de la gran península mediterránea, de una de las cuales, la establecida en la aristocrática República de Génova, proceden directamente los Poggio de nuestras islas.
La abundante bibliografía que este linaje nos ofrece constituye indiscutible prueba de su notoria importancia. Eugenio Gamurrini, genealogista italiano, publicó su historia en 1671 remontándola hasta Arnicanso, que floreció en el primer tercio del siglo VIII; Hipólito Adolfo Taine, en su Filosofía del Arte, se refiere con elogio a la familia de los Poggio de Lucca.; Torcuato Tasso hace mención de los Poggio en diversos pasajes de su Jerusalén Libertada; Don Juan Félix de Rivarola en su Descripción histórica de la Serenísima República de Génova, impresa en Madrid en 1729, trata de esta noble prosapia; el capítulo XXXV de la Descripción genealógica de las Casas de Mesa y Ponte dedícalo su autor, el Presbítero Don Antonio Ramos, a reseñar la rama de los Poggio de Canarias; nuestro historiador Viera y Clavijo cita con encomio a los miembros de ésta; y, finalmente, en las obras de los Académicos Don Francisco Fernández de Béthencourt y Don Agustín Millares Carló tiene la misma, también, honrosísimas memorias.
Los hermanos Amaro y Guillermo Poggio, Conquistadores de Jerusalén y Antioquía; Gerardo Poggio, uno de los primeros Caballeros que pertenecieron a la milenaria Orden Militar de Malta; Juan Francisco Poggio, humanista italiano muerto en 1459; y el Cardenal Don Juan Poggio, Nuncio de Su Santidad en la Corte del Emperador Carlos V, cuéntanse entre el crecido número de personajes famosos que en todas épocas ha producido el apellido a que se refiere el presente capitulo.

sábado, 27 de diciembre de 2014

ORIGEN Y DIFUSIÓN DEL APELATIVO «DEL PINO» EN LA PARROQUIA DE TEROR (SS. XVII y XVIII)

GUSTAVO A. TRUJILLO YÁNEZ
Ponencia presentada en el I Encuentro de Genealogía Gran Canaria,
celebrado en la Real Sociedad Económica de Amigos del País
de Gran Canaria, el 21 de noviembre de 2014

Es conocida como la Virgen del Pino, nombre que ha llegado a ser tan popular en la isla de tal manera que muchas jóvenes llevan este apelativo cristiano.
ELIZABETH MURRAY. Recuerdos de Gran Canaria y Tenerife (1859).

Apareció sobre la copa de un pino en un día de bendición para esta comarca. Proviene de ahí su segundo nombre, que llevan muchas mujeres canarias, y que fuera del país no tiene significado. Nuestras innumerables Pinos testifican la extendida devoción a la patrona de Gran Canaria
FRANCISCO GONZÁLEZ DÍAZ. Teror (1918).

INTRODUCCIÓN
Una de las formas más usuales de poner de manifiesto el afecto por una determinada
imagen o devoción, ha sido la de añadir al nombre del vástago, el del santo o santa, advocación de María o de Jesús, objeto de veneración. Así, apelativos como el de «de Candelaria» o «del Cristo» en la isla de Tenerife, el de «los Reyes» en el Hierro o de «Guadalupe» en la Gomera, se han unido desde tiempo inmemorial al nombre de infinidad de niños y niñas. En Gran Canaria, y particularmente en Teror, el sobrenombre «del Pino» también llegó a popularizarse hasta cotas importantes, siendo incontables los párvulos cristianados de esta manera, manifestando con ello, el especial fervor que sus progenitores profesaron a su Patrona. Conocer los orígenes de este apelativo, así como la forma y el contexto histórico en que se produjo su mayor difusión, será el objetivo de nuestra ponencia.
Como ya indicó en su momento el profesor Vicente Suárez Grimón, refiriéndose a la advocación de Ntra. Sra. del Pino de Teror, generalmente, la historia de esta devoción se ha analizado o considerado desde un punto de vista teleológico, es decir, contemplando su pasado en función de lo que ha sucedido después, dando lugar a considerar que «como la devoción y culto a la imagen del Pino es el que es, lo lógico es pensar que siempre ha sido así»1. Efectivamente, los acontecimientos nos han ido mostrando lo equivocado de esta última afirmación, pues el progresivo aumento del culto y posterior conversión en Patrona de la Diócesis Canariense de la imagen de la Virgen del Pino ―al igual que ha sucedido con cualquier otra devoción o patrona insular― ha sido fruto, en este caso, de un proceso iniciado en las primeras décadas del siglo XVI, momento en que se gesta el relato sobre su aparición milagrosa. Y prosigue en el siglo XVII, durante el cual la imagen adquiere el estatus de patrona insular, hasta alcanzar mayores cotas de popularidad y magnificencia en la decimoctava centuria.
Lo dicho hasta el momento es de aplicación a la costumbre aún vigente de añadir al primer nombre de los niños y niñas bautizados, o anotados en el Registro Civil de Teror, el apelativo «del Pino» como signo de homenaje y consideración a la Patrona de la Diócesis de Canarias. La postura tradicional nos llevaría a concluir que se trata de un hábito que siempre ha permanecido presente entre los terorenses, e incluso, podríamos pensar que en otros tiempos pudo haber estado mucho más extendido que en la actualidad. Sin embargo, a pesar de lo popular y frecuente que resulta ―o resultaba hasta hace poco tiempo― el empleo de este apelativo cristiano, su existencia siglos atrás no fue, ni de lejos, lo generalizada y añeja que cabría esperar.

jueves, 18 de diciembre de 2014

UNA ASCENDENCIA CANARIA DE CINCO SIGLOS: ADN E HISTORIA FAMILIAR (y II)

FANEQUE HERNÁNDEZ BAUTISTA

Ponencia presentada en el I Encuentro de Genealogía Gran Canaria,
celebrado en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, 
el 21 de noviembre de 2014.



B. LOS LINAJES PATERNOS
(CROMOSOMA Y: FRECUENCIA DE LOS HAPLOGRUPOS)
Datos obtenidos de: “Demographic history of Canary islands male gene pool: replacement of native lineages by European” BMC Evolutionary Biology, August 2009. Rosa Fregel, Verónica Gomes, Leonor Gusmao, Ana M. González, Vicente M Cabrera, Antonio Amorim and Jose M Larruga




sábado, 13 de diciembre de 2014

LA GENEALOGÍA, UN VIAJE SIN DESTINO

FERNANDO D. ROSSI DELGADO

Ponencia presentada en el I Encuentro de Genealogía Gran Canaria,
en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria,
el 21 de noviembre de 2014

LA GENEALOGÍA, UN VIAJE SIN DESTINO
Intentaremos plasmar, con ejemplos identificables, la interconexión entre familias o estirpes, unas que permanecen en el espacio/tiempo, podríamos decir, con otras que parecen estar de paso; interrumpiendo lo que podría ser “el orden natural de las cosas”.
Todos conocemos numerosos casos de endogamia, nada extraños en el ámbito insular en el que nos encontramos o en zonas aisladas del continente, en los que un apellido determinado tiene una presencia preeminente, en referencia a la población total del lugar, llegando, incluso, a asociarse apellido con lugar; aunque, muy frecuentemente, los individuos no reconozcan vínculos familiares más allá de la tercera generación o la cuarta, como mucho, ignorando o negando un vínculo de sangre real.
Nos es también familiar la presencia de estirpes que permanecen vinculadas, generación tras generación, a una misma zona o territorio o área de influencia algo más amplia, afirmando su prevalencia con uniones de sangre y territoriales con otras familias de características similares. Tal vez en esta categoría podríamos incluir, por distintas razones a los Delgado1 o los del Castillo-Olivares2.
Escudo de armas de Lorenzo del C-O
Los Del Castillo-Olivares, por ejemplo, como todos sabemos, son un linaje, fruto del entronque de dos; los Del Castillo, que trajo el vallisoletano Hernán García del Castillo al desembarcar en Canaria para participar en su conquista, con los Olivares, que llegan las islas portado por Alfonso Sanz de Olivares a principios del S. XVI. Entronque que se produce a mediados del S. XVI, en 1548, con el nacimiento de Alonso Olivares del Castillo Maldonado que se casa con Teresa de Muxica Lezcano, cuya descendencia la continua Lorenzo del Castillo-Olivares Maldonado y Lezcano3, que fue el primer Del Castillo-Olivares (1590). Desde entonces, esta doble estirpe está presente en la isla de Gran Canaria.
Pero también existe otro grupo de apellidos o estirpes que, por causas que no somos capaces de determinar, abandonan el territorio habitual en que estuvieron asentados durante generaciones para adentrarse en un casi permanente cambio de residencia o asentamiento, cruzándose constantemente con otras arraigadas.

martes, 9 de diciembre de 2014

LA GENEALOGÍA HOY

MIGUEL RODRÍGUEZ DÍAZ DE QUINTANA

Ponencia presentada en el I Encuentro de Genealogía Gran Canaria, 
en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria,
el 19 de noviembre de 2014.

Aunque en líneas generales todos conocemos la transcendencia de la genealogía, no estaría de más repasar en estas oportunas jornadas, que desde aquí hacemos votos para que puedan convocarse cada año, estos apasionantes estudios en nuestro tiempo.
No vamos a entrar en aquellos inicios y mitos históricos, babilonios e hindúes, cuando estas sociedades crearon arquetipos humanos y ejemplares, a veces fantasiosos, para identificarse con ellos. O cuando muchos emperadores romanos al ser adoptados por sus antecesores, heredaron los antepasados fisiológicos y míticos de los adoptantes y los incorporaron a las genealogías de su familia.
A estos respectos, recordar que los mitos bíblicos del Diluvio Universal, de la Torre de Babel, de las desventuras de Job, son calcos literales de los mitos babilónicos y han teorizado que la unidad histórica no la constituyen los individuos o los estados, sino los grupos sociales homogéneos, de los que son producto los protagonistas de la historia.
En este sentido familiar, es una realidad que vemos actuar a menudo en todas partes: los miembros de tal familia tienen que militar en tal profesión, cofradía o escuela política, porque así viene impuesto por sus tradiciones familiares. Se me ocurre poner como ejemplo el paradigma del ex teniente general Miláns del Bosch, cuyos siete abuelos por rigurosa varonía fueron todos generales y cuyos hijos son igualmente militares. La deserción de algún miembro aislado nada supone, sino que confirma la regla por el escándalo público que produce.
Fue en el siglo XIX cuando nuevos valores rompieron los cuadros antiguos e hicieron de cualquiera, procediera de donde procediera, un privilegio en potencia, sin que importase su nacimiento. Se quebrantaba la tradición familiar. Un ejemplo claro lo tenemos en nuestras Islas, en donde la formación de la clase mercantil en los puertos isleños, en el siglo XVIII, cuando la navegación entró en el dominio de las actividades libres, no caló bastante hondo en la vida del Archipiélago para alterar la antigua relación entre señores y campesinos de la estructura social canaria.