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1.
UNAS ANOTACIONES CONTEXTUALES
En
Canarias, la presencia flamenca fue numerosa y notoria, desde el final de su
conquista y los comienzos de su colonización, alcanzando su apogeo en la
segunda mitad del siglo XVI hasta el primer tercio del siglo XVII.
Esta colonia europea se asentó principalmente en las islas llamadas de realengo (La Palma, Tenerife y Gran Canaria).
Esta colonia europea se asentó principalmente en las islas llamadas de realengo (La Palma, Tenerife y Gran Canaria).
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| Retrato de familia, 1583. Andriaenz Thomasz Key |
Con
la toma de las islas, se abrieron amplios horizontes, un nuevo y pujante
negocio del azúcar, auténtico “oro blanco”, y unas perspectivas de apertura al
Atlántico.
Los
primeros flamencos llegados antes de la mitad del siglo XVI, procedían
mayoritariamente de la ciudad de Brujas, actualmente Bélgica, principal enclave
portuario de Europa durante los siglos XIV y XV, y en el que convergieron
productos y mercaderes de todo el continente, en un mercado seguro y estable. A
fines del siglo XVI, el relevo lo tomó paulatinamente la ciudad de Amberes,
motivado por la importancia atlántica (VIÑA BRITO, 2009).
En
este contexto, muchas de estas familias del norte de Europa se establecieron e
integraron en una nueva sociedad que empezaba a conformarse, aportando no sólo
un preciado patrimonio cultural y artístico, sino formando parte de la
ascendencia de muchos de los canarios actuales. Su origen pronto se irá
esfumando, integrándose en la colectividad que los acogió, convertidos en parte
de la misma y defensores de sus intereses.
