JUAN M. RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ
INTRODUCCIÓN
No desvelaremos
nada que sea en cierto sentido revelador sobre nuevas aportaciones de la
familia de los Sall ni tampoco de su periplo en la isla de Gran Canaria, y sus
otras ramificaciones en Tenerife, sobradamente conocidas por
especialistas mejor cualificados. Denominaremos tal periplo como una singladura
a Gran Canaria a través del comercio, los estamentos de la milicia,
eclesiásticos, ennoblecimiento, las artes y letras como colofón de nuestro
interés en sus múltiplos avatares que
los enraizaban profundamente con nuestro acervo e idiosincrasia isleña,
profunda y, a la vez, mimética con nuestra identidad a pesar de su origen foráneo
en su línea primigenia. Queremos glosar sobre todo su devenir de comerciantes,
ricos propietarios y enlaces que ennoblecieron a sus vástagos con la pequeña
nobleza canaria que si bien ya poseían en sus orígenes de cuna, tendría que ser revalidada en el lugar de su asentamiento,
como solía suceder con todas aquellas que progresaron en nuestro ámbito y que
era de obligado cumplimiento siguiendo
los requisitos ya suficientemente explicados por varios historiadores, que bajos las
sospechas inquisitoriales y de otra índole en una sociedad encorsetada por la prevalencia de los
descendientes de los conquistadores, léase capitanes, soldados, peones, etc., (Rodríguez Rodríguez, 2019), que constituyó un
impedimento de ascender en todos
aquellos extranjeros, fueran o no de cuna noble, y es
muy ilustrativo en este sentido repasar los estudios sobre la aristocracia
ganada mediante el comercio y la propiedad de tantos precedentes que atañen a la
inmigrantes procedentes varios países europeos (Judit
Gutiérrez de Armas, 2016). Son muchos los apellidos de origen irlandés en Canarias,
la genealogía documentada a tratado formalmente aquellos que ofrecían
documentación discrecional aportada por sus descendientes e investigaciones
paralelas de genealogistas reputados, pero tenemos que convenir que la
contribución de algunas obras han sido decisivas y nos referimos
unidireccionalmente al Nobiliario y Blasón de Canarias, de uno
de los genealogistas más prestigioso a nivel nacional, como organizador, impulsor
y creador de nuevas técnicas interpretativas y de investigación, el académico lanzaroteño D.
Francisco Fernández Bethencourt, trataremos pues de algunos de estos apellidos
irlandeses conocidos por las genealogías al uso, pero no por ello más
importantes en la conformación socioeconómica de nuestro archipiélago, como
aquellos que con anterioridad o posterioridad tomaron asentamiento, y que sus
genealogías en algunos casos han quedado dentro del ámbito familiar o local, o
en cualquier caso citados algunos de sus miembros por destacados matrimonios,
fundamentalmente, pero que sepamos no realizada ésta de forma continuada, y, consecuentemente,
la lista sería casi inabarcable y superaría con creces la intención del
trabajo; de los elegidos detallaremos algunos aspectos como su procedencia y
fechas aproximadas de su establecimiento, así como otras circunstancias sociales,
algunas relacionadas directa o indirectamente con los Sall, o simplemente por ser coetáneos y contar con similar devenir en
Gran Canaria, hacemos un repaso no completo de aquellos que arribaron
extensivamente en nuestro archipiélago.