sábado, 23 de octubre de 2021

EL FLAMENCO JEAN PIERRES, GENEALOGÍA APROXIMADA DE SU DESCENDENCIA EN LA OROTAVA

 JUAN MANUEL RODRIGUEZ RODRÍGUEZ

Casa Pierres, finales del siglo XIX
La nómina de flamencos y neerlandeses (holandeses) establecidos en Canarias es exhaustiva y cada día los historiógrafos de las islas añaden nuevas aportaciones en las investigaciones que revelan su importancia en el Archipiélago (Egea Molina, 2012)1. Esta comunidad que como se ha reseñado en múltiples trabajos, tuvieron en los espacios hispanos plena derecho como ciudadanos del Imperio a partir de Carlos I, e indudables ventajas en su establecimiento, y que fueron garantizadas (y exigidas como luego veremos) mientras fueran buenos practicantes católicos en sus dominios; en cualquier caso habría que localizar la verdadera procedencia de muchos de estos allegados que genéricamente eran nominados como flamenco u holandés (como alguna vez se le denomina a los Pierres), y que no hacen distinción entre valones francófonos y propiamente flamencos dentro de las características regionales del actual reino de Bélgica, atengámonos sobre tal cuestión a lo planteado por un historiador muy acertadamente: … “El primer problema que se nos plantea, es cómo agruparlos, qué se entiende por origen flamenco en la época a estudiar y cómo ellos se consideraban. Para ilustrar estas cuestiones podemos ver el caso de Nicolás Mustelier, originario de Valenciennes, en la región valona, que pasa a dominio francés en 1668, cuando Mustelier ya llevaba años en la isla. Entonces, ¿cómo tenemos que considerar a Nicolás Mustelier, flamenco o francés?, parece más razonable que el agrupamiento lo hagamos por razón de procedencia geográfica y de relaciones familiares e intereses comerciales, donde la condición de franco-parlantes o el dominio de varias lenguas, tendría que ser un factor determinante a la hora de abordar los negocios que tenían una dimensión internacional (sic.)” -añadiríamos otros muchos apellidos de marcado fonema y grafía francesa como Arnould (Artiles?), Dubois, Dujardin, Gesquier, Jaques, Lefevbre (Febles), Massieu, etc.- Además buscarán a través de las alianzas matrimoniales escalar puestos en la sociedad tinerfeña, sin embargo, harán gala de su condición de flamencos, recurriendo a memoriales y solicitando que se les apliquen los privilegios otorgados a los flamencos en otras partes del reino, seguramente insistiendo en ser extranjeros ya que en este caso resulta beneficioso para sus intereses (sic)(Gómez y Gómez, 2004)2; historiadores canarios y flamencos (Everaert, 1999) 3  han vindicado a estos pioneros de nuestro comercio que antecedieron a los franceses e ingleses que, en algunos casos,  arribaron simultanea o posteriormente. Una de estas familias procedentes de Flandes fueron los Pierres, establecidos en la Orotava, y es sorprendente que esta familia con recurrente iconografía heráldica en la isla de Tenerife tenga tan escasa referencia genealógica. 

Estos activos mercaderes y hacendados posiblemente estuvieron en el negocio del azúcar, y al servicio de la aristocracia orotavense en cuanto a financiaciones y prestamos, y fueron ennoblecidos por varios casamientos con las familias principales de la Villa, no se encuentran rastros de este apellido en las múltiples familias que pudieron beneficiarse de sus grandes negocios ni aparecen en varias nóminas de estos comerciantes flamencos y neerlandeses, exceptuando un Pierres que se encuentra en 1519 en la isla de Tenerife en la tripulación de la nao «Luisa», un siglo antes del asentamiento de nuestro personaje y que entendemos que no tienen relación  (Juan Manuel Bello León y María del Cristo Glez. Marrero, 1997)4,  así mismo un tal Gaspar Piers –descritas sus andanzas en las notas bibliográficas– flamenco aparecido en Garachico como tratante de pájaros canarios y con apellido similar, en cualquier caso el apellido Pierres parece un patronímico como otros tantos que frecuentemente servían para denominar  en España a extranjeros y, particularmente, en las islas Canarias como identificación de foráneos con apellidos difíciles de asimilar al castellano, así mismo también se empleaban patronímicos para denominar así a una saga de parientes provenientes de los nombres propios de un abuelo o padre, en este caso genéricamente, “los Pierres”, frecuente en esa época; en cualquier caso los datos mas fehacientes del origen del linaje que aquí tratamos, son los dados por Luque Hernández: Jean Pierres, mercader natural de Amberes, casó con Ana de Riveros en 1625 y se avecindaron en La Orotava. Sus descendientes son los Pierres-Pinilla de Riveros -consideramos que según la cronología y la sucesión mantenida, parece que arraigó quizás solamente un vástago femenino como sucesores en la Villa, y si hubo varón, desconocemos sus derroteros por la isla o quizás retornó a  los lugares originarios de los Pierres-; después de enlazar con los Pinilla de Riveros, se perdería su sucesión genealógica, mas o menos inmediata que enlace con los Pinilla de Riveros, y que es posible que se pueda encontrar hoy en los libros de bautizos y casamientos de San Juan de Farrobo de la Orotava, por la proximidad de su vivienda primigenia -que en la actualidad puede investigarse en el Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de La Laguna, según hemos indagado en la propia parroquia- que vinieron a heredar su casa de la Orotava; fue una de sus últimas dueñas Mª del Carmen de Aponte y Pinilla de Riveros, tataranieta o tercera nieta de Gaspar de Aponte, que fue su tercer abuelo, el primero de este linaje que pasó a Tenerife, al parecer desde Santa Bárbara en la isla de Santa María perteneciente al archipiélago portugués de Azores (¿-1736), rico propietario portugués, fundador de una capellanía y origen de este apellido en el sur de Tenerife” 5 (otros señalan Santa Marta, isla esta que según nuestras pesquisas no existe en dicho archipiélago), casó en Arona el 2 de noviembre de 1687 con Doña María Ana García de Morales y testó ante José Conrado Ascanio el 14 de abril de 17365. Dña. Mª del Carmen de Aponte y Pinilla de Riveros fue mujer del regidor Juan de Ascanio y Franchi Alfaro (Fdez. de Bethencourt, 1886, 1956)6,7,8 Posteriormente se sabe que una nieta: Antonia de Ascanio y Estévez vende la propiedad a Ricardo Tolosa y Díaz de Medina (Luque Hernández, 1988)9; creemos que los Pierres fueron un importante enlace de Flandes y Países Bajos en las distintas actividades de importación de aquellos géneros entonces demandados en Canarias entre los siglos XVII-XVIII. De Holanda se importaba tabaco, sogas, pólvora, especias para sazonar, aceite de linaza, clavos, candados, plomo, acero, chapas de latón, telas de Leiden, ciudad holandesa que desde el siglo XVII conoció un gran florecimiento de la industria textil (sic) (Nicolás González Lemus, 2010)10, amén de la importación de obras de arte sobre todo de ámbito religioso (Galante Gómez, 2017)11. El Blasón de Pierres viene siempre ligado a Benítez de Lugo y concretamente a los marqueses de Celada, a los Llarena, Mesa, Calderón, etc. (Zárate y Cólogan, 2003)12, sin embargo, repetimos, no hemos encontrado referencias de Pierres dentro de las distintas ramas de Lugo y otras mencionadas en “El Nobiliario y Blasón de Canarias” de D. Francisco Fernández de Bethencourt. Sin embargo aparece sus armas en varios casos que trataremos de apuntar, de manera aleatoria,  conocidos por nosotros, así como similitudes y contradicciones sobre los mismos: 1.- aparece en piedra esculpida en uno de los blasones del interior de la  Casa de Celada de La Laguna en la Plaza del Adelantado (actual Hotel Nivaria), después de franquear su zaguán y en una especie de vestíbulo magnificente se encuentran restaurados sendos blasones a cado lado del recibidor. El escudo de Pierres se encuentra en el segundo cuartel del 1º blasón antes de la escalera de acceso a la planta noble, cuyo historia y traslado desde la fachada de su casa de la Orotava esta bien documentada (Soriano Benítez de Lugo, 2007)13, campeando con los de Lugo, Señorino y Llarena,  2.- Igualmente en el Nobiliario de Canarias en una  lámina en la casa de Llarena lo encontramos  en 1º cuartel, Tomo IV. Lám. CDLX, edición de Juan Régulo Pérez, 3.- Se muestra formando parte del blasón del Marqués de Celada en la portada del libro anotado de Zárate y Cólogan; 4.- en un importante documento-memorando: “Memorial y fee en relación de la Calidad, Nobleza, Hidalguía y limpieza del capitán de Cavallos D. Diego Benítez de Lugo, Familiar y Aguacil Mayor del Santo Oficio…”  Impreso en Madrid el 20 de febrero MDCLXXXV, con tantos otros señalados o por señalar, 5.- El Escudo de armas de Dña. Florentina Llarena Calderón donde en 1º cuartel se sitúa de nuevo Pierres, junto a Lugo, Calderón, Mesa, Llarena, y Cabrera, relieve repujado en plata  y perteneciente como parte  en el tabernáculo del altar mayor del  convento Sta. Catalina de Siena en la Plaza del Adelantado en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife.

Benítez de Lugo y alianzas

 

Marqués de Celada

Después de algunas localizaciones, y poder continuar, habría que definir las armas de Pierres formando parte junto a otras los blasones que se describen: En campo de gules, un castillo, con puertas y ventanas aclaradas de la que emerge del homenaje una cruz de oro, y dos estrellas del mismo metal acostadas en faja al castillo. 6.- El último blasón que comentamos, se encuentra magníficamente iluminado, y donde aparece Pierres en escusón sobre el todo (desconocemos su procedencia) juntos a Mesa, Lugo, Bahamonde (Román), Calderón, Ayala, Llarena,  Olivares, Maldonado y Alvarado. Timbrado de yelmo con una cruz como encimera y anillada con corona de marqués, como tenantes las “sierpes” de Lugo (procedente de J.R. Gómez-Pamo, 200014: en la Divisa: “Blazones” pertenecientes a la casa Llarena”) (Cristina López-Trejo Díaz, 2018)15. Por el contrario, en la descripción que se hace al final del blasón de la casa de Llarena en el Nobiliario de Canarias, antes mencionado, el cuarto cuartel es descrito como “bandado de oro y sable, que son de Pierres”16 ; creemos que se trataría de unas armas consustanciales dentro de Llarena pero no está aclarado su  vínculo, que tampoco desentraña, en lo referente a los Llarena en el trabajo de José-Luis Machado sobre la Casa Llarena-Calderón que hemos repasado detenidamente y donde no encontramos rastro de los Pierres17; sí conocemos de factura semejante pero con otros esmaltes: “en campo de plata tres bandas de azur” de Fiesco (Eugenio Egea Molina, 2014)18, que luce en otros blasones en lo que no vamos a entrar en este trabajo. Solo queremos precisar que, sin embargo, la casa terminará en manos de miembros del linaje Ascanio-Estévez que, como es sobradamente conocido,  cuenta con una detallada genealogía, historiografía y meritorios e importantes trabajos de su descendencia contemporánea, por el contrario, no encontramos blasones en fachadas solariegas de esta importante familia, a excepción de la casa la Orotava que perteneció a D. Tomás Ascanio-Estévez Méndez-Fernández de Lugo casado con Doña Catalina Monteverde Lugo y a sus descendientes, que serían la progenie de la línea de costado o directa de los Pierres-Pinillas de Riveros-Aponte, y esta vivienda a la que ahora nos referimos, situada en la calle Carrera 25 de la Orotava,  pasó a su hijo Tomás Ascanio Monteverde Méndez-Fernández de Lugo y Lugo, apellidos que quedan reflejados en el blasón que nos ocupa, y que es de factura relativamente moderna,  que quizás se remonte a la segunda mitad del pasado siglo XX (Fernández Bethencourt, Nobiliario II)19.  

Por qué fue tan importante esta familia flamenca, ya pasado el quinientos o a finales del mismo, siglo estudiado por varios especialista en la “diáspora flamenca” (Lobo Cabrera, 199520, Viña Brito, 201221), que tampoco dejan huella de estos estantes y residentes en la Orotava, si bien los trabajos de dichos autores se centra en Gran Canaria y La Palma, pero podría existir  si quiera algún contacto comercial con la isla de Tenerife que los relacionaran; sí,  poco sabemos de sus enlaces y sin embargo aparece su representación heráldica, como hemos señalado, en varios blasones junto aquellos de  otras familias de destacada prosapia. Nos remitiremos a un diagrama de flujo, donde nos basamos en la bibliografía descrita para desarrollar su linaje, recapitulamos en la necesidad de investigar a pié de documentos eclesiásticos de partidas bautismales y matrimoniales, así como protocolos notariales etc., si realmente este periodo generacional que incluirían hijos, nietos o sobrinos de Jean Pierres y su esposa fueron registrados cristianamente en la iglesia de San Juan Bautista de Farrobo, en la Orotava, y si en ese “eslabón perdido” existió relación con los Benítez de Lugo marqueses de Celada y/o los Valcárcel, bajo la suposición, también es verdad, que no existe desfase entre la creación de  la primigenia ermita mencionada y el establecimiento de los Pierres en la Villa Alta, dado que su vivienda fue levantada en torno a las  fechas que se manejan, y los primeros vástagos del matrimonio fueran, supuestamente, allí bautizados. Es revelador que muchos apellidos de procedencia extrajera tuvieron serios problemas para aclarar su nobleza ya que “una familia no puede alcanzar el estatus nobiliario si no existe un grupo aristocrático en el que insertarse. Es por ello que todas las actuaciones que acreditaban el “cursus honorum” (carrera política, administrativa y/o eclesiástica, en la antigua Roma) de la familia también tenían como objetivo la creación y consolidación de un grupo aristocrático con identidad propia” (Judit Gutiérrez de Armas,  2016)22. Respecto a los peldaños sociales de la época vine descrito entre otros por nuestro trabajo23, y permítasenos señalarlo modestamente, así como los de Ana Viña Brito24 las circunstancias socio-económicas que envolvían este ascenso hasta el ennoblecimiento de estas familias que revela mucho del comercio y las riquezas acumuladas, además de la terratenencias, a raíz de estas ventajas de representantes, como ya quedo apuntado, de mercancías necesarias para el desarrollo de las islas provenientes principalmente de Flandes y de los Países Bajos.

Dada sus peculiaridades nos obliga a glosar la descripción, historia y otros pormenores de la casa levantada por esta familia, suponemos entorno a las fechas que se indican como posible arribo a la Villa, tomada, eso sí de autores expertos en los edificios de nuestra arquitectura doméstico y además nos sirve a nosotros para situar el tipo de sociedad imperante en tales fechas, permítasenos esta, quizás, disquisición que creemos sustancial con trabajos de tal naturaleza, que nos permitan como hemos apuntado visibilizar el acervo histórico y cultural de nuestras ciudades:

Subiendo por la calle San Juan hacia en la Villa de Arriba (el barrio alto de la ciudad) se halla la Casa Pierres, que recibe el nombre de quien la mandó construir en el siglo XVII, el mercader holandés Jean Pierres (sic) (Agapito de Cruz Franco, 2013)25. Tiene dos plantas de altura y una fachada asimétrica, destacando los recercados de los vanos en madera de pino canario, y la ventana esquinera sobre la fachada lateral de la calle Cantillo. Un poco más arriba se halla la Iglesia de San Juan Bautista (Farrobo). Su fachada principal presenta una distribución asimétrica de sus vanos, como rasgo identificativo de un estilo anterior al siglo XIX. Articulada en torno a dos alturas, es coronada por una armadura de madera dispuesta a cuatro aguas. Por su parte, la fachada lateral manifiesta una ordenación compositiva de sus vanos, sobre todo los del segundo cuerpo. El elemento de mayor interés es la ventana esquinera geminada por una columnilla de piedra, uno de los indiscutibles símbolos de la arquitectura de la Villa de Arriba (sic.) (Ilmo. Ayuntamiento de la Orotava)26

Ascanio y alianzas
 

El elemento más peculiar como se ha apuntado es la ventana esquinera en piedra, sostenida por una columna clásica de estilo ecléctico. En el año 1606 se fundó una ermi­ta (posteriormente parroquia de San Juan), pero sólo de forma documentada o sobre el papel. Don Francisco de Valcárcel y Lugo, alfé­rez mayor y regidor perpetuo de Tenerife, cedió un terreno, en 1608, para que los vecinos hicieran esa ermita. La superficie cedida era de 21 x 12 metros. Y como los nobles de antaño estaban habituados a dar cosas materiales, que les sobraban, a cambio de "favores espirituales”, don Francisco puso como condi­ción que en esa ermita-iglesia se re­servara lugar para tres sepulturas destinadas a su familia (Álvarez Abreu, Bruno J., 2018)27.

En una imagen de archivo quizás atribuible al viajero, fotógrafo y aristócrata inglés George Graham Toler sobre 1890, en primer término muestra la casa de Pierres, al fondo al Iglesia de San Juan de Farrobo. La ventana a la que de nuevo hacemos referencia tiene un antecedente en Canarias en la llamada casa del Deán en la calle de la Herrería en Vegueta, La Palmas de Gran Canaria (F.G. Martín Rodríguez, 1978)28. Martín Rodríguez la llama en su trabajo “Arquitectura doméstica canaria” como casa de Valcárcel (1978)”… sin embargo las aportaciones documentales hechas recientemente por Antonio Luque Hernández nos indica que la denominación debe ser rectificada… Con el tiempo la esta vivienda pasó a formar parte del legado de la familia Pinillas de Riveros. Posteriormente la vendió Antonia de Ascanio a Ricardo Tolosa y Díaz Medina” (sic) (Hernández Gutiérrez, 2003)29. La casa Pierres consta de dos cuerpos o edificios diferenciados, en la parte superior de la calle la vivienda es una fachada equilibrada y simétrica en lo referente a los huecos, es destacable el estilo de la ventanas superiores con cornisas de maderamen  sobresalientes que separan los antepechos de las hojas batientes. Las inferiores son comunes de el estilo canario-orotavense de antepechos con cuarterones y cristal superior fijo enmarcado en tirillas y hojas abatibles como apertura. Alerón de tejas. La parte inferior se asemeja a un torreón que supera en altura al inmueble superior contiguo, fachada asimétrica en cuanto también a los huecos, donde se abre en la esquina de cantería la ventana que le imprime la curiosa característica  que hemos reseñado; una segunda fachada con ventanales que da a un callejón de por medio que lo separa, en la foto antigua, de un jardín o huerta tapiada y con una puerta de acceso muy rústica.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Egea Molina, Eugenio, 2012. “Apellidos flamencos en Canarias. Unas anotaciones sobre su asentamiento”. Genealogías Canarias. La nómina de Eugenio Egea, fue aquella que trascendió en Canarias después de que algunas familias de este origen fueran ennoblecidas. Otras descritas y muy extendidas no alcanza que sepamos este estatus de nobleza como Artíles o Febles.

(2) Gómez y Gómez, Miguel A. 2004. “Endogamia, comercio y  poder. Consideraciones en torno a la presencia flamenca en Tenerife (1600-1750)”, pp. pp. 1, 2, 7, 9 y 11.  Publicada en Flandes y Canarias. Nuestros orígenes nórdicos II, Centro de la Cultura Popular Canaria. Taller de Historia. La Laguna 2004. Curiosa la exposición sobre la exportación de “pájaros canarios”, llamado por muchos como “pájaros del monte”, a las provincias de Flandes. Consideramos procedente de tal mercadeo  la gran afición de los belgas a esta raza y su constante mejora genética en cuanto a la obtención de ejemplares de gran belleza dignos de exposición. A.H.P.T., Baltasar Delgadillo, 1620, julio, 9, fl. 280 vo. Juan Bautista de Areño se concierta con el mercader flamenco Gaspar Piers, para entregarle 50 docenas de pájaros “cantores machos”, a doce reales la docena.

(3) Everaert, J. G. 1999: “Flandes y el Atlántico: De las islas a las orillas del océano (1580-1648)”. Coloquio de Internacional Canarias y el Atlántico. Coord. por Antonio Bethencourt Massieu. Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas, 1999, 527 y s.s.

(4) Juan Manuel Bello León y María del Cristo Glez. Marrero, 1997. “Los Otros extranjeros: Catalanes, Flamencos, Franceses e Ingleses en la Sociedad Canaria de los  siglos XV y XVI”. Universidad de La Laguna y Universidad de Las Palmas de G. C. (Primera parte  y continuación del artículo publicado en elnº 179 de la revista de Historia Canaria). Cita, 160. Pág. 66 En “Otros extranjeros: catalanes, flamencos, franceses, etc. Padrón Mesa, «Protocolos de Juan Márquez», doc. núm. 90 (19-V-1519). Dos días antes, los también mercaderes bretones Pedro de Bengín y Ruberto Ribera solicitan al Ldo. Brizianos un salvoconducto en los mismos términos (ibídem, doc. núm. 86 , de 17-V-1519). Un mes después (doc. núm. 100, de 2-VI-1519) se encuentran en la isla de Tenerife a bordo de la nao «Luisa» los siguientes franceses: Charles Minote, vecino de Ruán, Juan de Alemana, Bernar Cosin, Antonio Piliover, Pierres, Guillermo Frote, Juan Luxón, Giles Frotes, Madad Huyach, Guillermo de Huz, Cardín Belanjer, Perrín Bourder, Ximón Lombardero, Guillermo Secalabrio, Juan Bervilla, Rautín Cotelo, Esteban de Sahuz, Juan Dio, Juan Tortel, Enrique, Juan Fecan, Nicolás Din, Tomasín Gorin, Guillermo y Juan Marín, Guillermo Neranqueo, Juan Mameluque, Juan Barvero y Guillén Ber. Todos ellos se obligan a permanecer en la isla y se comprometen a que durante el tiempo que permanezcan en el Archipiélago no harán mal ni daño a persona alguna (vid. docs. núm. 101 y núm. 111).

(5) Octavio Rodríguez Delgado, 2021. “Personajes del Sur (Arona-Granadilla de Abona). D. Juan Domínguez Aponte (1840-1909)” pág. 2 (blog.octaviordelgado.es). Para información genealógica consultar a: Nelson Díaz Frías, 2017. “Linajes de Arona. Un estudio genealógico acerca del Municipio de Arona (Siglos XVI-XX)” Tomo I, págs:142-153 y 408-490.

(6) Francisco Fernández de Béthencourt, 1952, 1956. “Nobiliario de Canarias” Tomo II. Editor, Juan Régulo Pérez. La Laguna de Tenerife. Imprenta 7 Islas (Obra puesta al día y ampliada por una Junta de Especialista). Casa Ascanio-Estévez. Pág. 636. Otras investigaciones nos revelan que el tal Gaspar Aponte (1650-1736), de humilde procedencia, vino como trabajador a los  Ingenios de azúcar en el Sur de la isla de Tenerife del marqués de Adeje, en la villa de Adeje, y que tuvo asentamiento en Arona, con nutrida prole que adoptaron muchos de ellos el apellido García Aponte. Deducimos que el linaje que enlaza con los Pinillas de Riveros es a través de alguna de sus hijas o hijos García Aponte, dado que según árbol genealógico de la descendencia  de Gaspar de Aponte, mostrada por la plataforma GENEANET (última visita 10 octubre 2021) y realizado por Milagrosa Hernández no parece existir otra posibilidad (Ver en Linajes Isoranos, Tomo I, Cronista oficial de Güimar, etc.).

(7) Francisco Fernández de Béthencourt, 1886. “Nobiliario y Blasón de Canarias”. Madrid. Establecimiento tipográfico de M. Minueña. Tomo VI, págs. 30, 31, 32 y 71.

(8) Francisco Fernández de Béthencourt, 1952, 1956. “Nobiliario de Canarias”. Editor, Juan Régulo Pérez. La Laguna de Tenerife. Imprenta 7 Islas (Obra puesta al día y ampliada por una Junta de Especialista). Tomo II. Páginas 576, 578, 579, 636. Tomo IV. Pág. Lám. CDLX. y pág. 998.

(9) Antonio Luque Hernández, 1988. “La Orotava, corazón de Tenerife”. Ayuntamiento de La Orotava, 1988. Edición a cargo de Ferdinand Arnold León. Pág. 257.

(10) Nicolás González Lemus, 2014. “Domiciliados, transeúntes y comerciantes en Canarias durante la crisis del Antiguo Régimen y la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas” XIX Coloquio de Historia Canario-Americana, 2010. Las Palmas de Gran Canaria. Publicado en 2014, Casa de Colón, Cabildo de Gran Canaria. Pág. 1781.

(11) Francisco Galante Gómez, 2017. “Los Países Bajos en las Islas Canarias. Arte, Comercio y Cultura en Tiempos de Esplendor”. 2018 Cabildo de Gran Canaria. Anuario de Estudios Atlánticos, ISSN 2386-5571, Las Palmas de Gran Canaria. España (2018), núm. 64: 064-011, págs. 15-45. Hemos tomados algunos párrafos referente al comercio y obras artísticas importadas.

12) Melchor de Zárate y Cólogan, 2003. “Genealogía y Heráldica de Apellidos del Archipiélago (Citados en el Nobiliario de Canarias)”. Blasón del marqués de Celada en la portada y descrita en la contraportada interior. Imprenta Atlas. Como hemos señalado en su descripción da como Pierres el 13º cuartel.

(13) Alfonso Soriano y Benítez de Lugo, 2007.  “Casas y familias laguneras. Los linajes y palacios de Nava-Grimón y Salazar de Frías”.  Excmo. Ayuntamiento de La Laguna y Caja Canarias. Al cuidado de Gaviño de Franchy. Págs. 72-73. Soriano en la descripción de este blasón y referido al 2º cuartel adjudica a Pierres estas armas.

(14) Juan Ramón Gómez-Pamo y Guerra del Río, 2000. “Emblemas Heráldicos de los Mesa Canarios”. XIV Coloquio de Historia Canario Americana. Edita: Cabildo de Gran Canaria 2000. Págs. 1394-1395. Se describe en las páginas señaladas el cuartel pero no adscribe su pertenencia  a Pierres, y no se describe en su totalidad los cuarteles o escudo en cuestión, y se trata de otro blasón, creemos,  distinto al que reproducimos, tomados de Genealogías Canarias del trabajo de Cristina López-Trejo Díaz: “Aconteceres de la vida de Doña Florentina Llarena Calderón y Nava Grimón”. Genealogías Canarias. blog, 3 de enero de 2018. Se toma de este trabajo dos blasones que a su vez pertenecen a los archivos de imágenes del heraldista canario J. R. Gómez-Pamo Guerra del Río, uno en esmaltes perteneciente a la casa de Mesa y Llarena y otro perteneciente al tabernáculo del altar mayor que representa las armas de Dña. Florentina Llarena Calderón y Nava Grimón en el convento de Sta. Catalina de Siena, La Laguna.

(15) Cristina López-Trejo Díaz, 2018. “Aconteceres de la vida de Doña Florentina Llarena Calderón y Nava Grimón”. Genealogías Canarias. blog, 3 de enero de 2018. Se toma de este trabajo dos blasones que a su vez pertenecen a los archivos de imágenes del heraldista canario J. R. Gómez-Pamo Guerra del Río, uno en esmaltes perteneciente a la casa de Mesa y Llarena y otro perteneciente al tabernáculo del altar mayor que representa las armas de Dña. Florentina Llarena Calderón y Nava Grimón en el convento de Sta. Catalina de Siena, La Laguna.

(16) Francisco Fernández de Bethencourt, 1952, 1956. “Nobiliario de Canarias” Tomo IV. Editor, Juan Régulo Pérez. La Laguna de Tenerife. Imprenta 7 Islas (Obra puesta al día y ampliada por una Junta de Especialista), Llarena. Pág. 1020-1021.

(17) José-Luis Machado, 2020. “La casa Llarena Calderón. Familia y fortuna de los marqueses de Acialcázar y Torrehermosa”. Edición del autor o no reseñada en el volumen.

(18) Eugenio Egea Molina, 2014. “Fiesco (I): Orígenes del  apellido. El Dr. Juan  Fiesco, establecimiento y descendencia en Tenerife”. Domingo, 27 de abril de 2014. Genealogías Canarias.

(19) F. Fernández de Bethencourt. Nobiliario de Canarias, Tomo II, Editor, Juan Régulo Pérez. La Laguna de Tenerife. Imprenta 7 Islas (Obra puesta al día y ampliada por una Junta de Especialista). Ascanio, págs. 644-645.

(20) Lobo Cabrera, M.  1995. “La diáspora flamenca durante el quinientos”. Biblioteca Digital ULPGC, 2004. WETENSCHAPPELIJK COMITÉ VOOR MARITIEME GESCHIEDENIS KONINKLIJKE ACADEMIE VOOR WETENSCHAPPEN, LETTEREN EN SCHONE KUNSTEN VAN BELGIE. Bruselas.

(21) Ana Viña Brito, 2012. “Los flamencos en Canarias en el siglo XVI. ¿Una comunidad extrajera? Especificidades en la isla de La Palma”. Facultad de Geografía e Historia. Universidad de La Laguna. Revista de Historia Canaria, 194; 2012, PP. 161-191, 161.

(22) Judit Gutiérrez de Armas,  2016. “Construir una identidad familiar a partir de antecedentes  lejanos y remotos. El problema de documentar los ancestros para la aristocracia de Canarias en el s. XVII”. Revista de Historia Canaria, 198; abril 2016, pág. 14. 11-40; ISSN: 0213-9472. Digital.

(23) Juan M. Rodríguez Rodríguez, 2019. “El legado flamenco en Gran Canaria, enlaces y connotaciones socioeconómicas: los Jaques de Mesa”. Ponencia del VI Encuentro de Genealogía Gran Canaria, organizado por Genealogías Canarias y Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria los días 12 al 14 de noviembre de 2019.

(24) Ana Viña Brito, 2020. “Riqueza y parentesco como medio de integración social: el caso de la  familia Jaques en  el siglo XVI”. Anuario de Estudios Atlánticos ISSN 2386-5571, Las Palmas de Gran Canaria. España (2021), núm. 67: 067-013, pp. 1-17.

(25) Agapito de Cruz Franco, 2013. “La Orotava, currículum vítae” . Excmo. Ayuntamiento de La Orotava. Pág.19.

(26) Ilmo. Ayuntamiento de La Orotava. Concejalía de Turismo y Museos. Cartel histórico-descriptivo de la municipalidad, delante de la casa Pierres. En el mismo se habla de un mercader holandés no flamenco.

(27) Álvarez Abreu, Bruno J., 2017-2018. Efemérides de La Orotava (varios apuntes históricos).

(28) Fernando Gabriel Martín Rodríguez, 1978. “Arquitectura doméstica canaria”. ACT. Aula de Cultura de Tenerife. 2º Edición. Varias páginas. Págs. 227- 228,  y 259

(29) Hernández Gutiérrez, Sebastián, 2003. “Arquitectura en el Centro Histórico de la Villa de La Orotava”. Dirección General del Patrimonio Histórico; Ilmo.  Ayto. de La Orotava, 2003. Págs. 81.                                                                                                           


 

 

 

 

 


 

 

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