lunes, 10 de diciembre de 2018

UNA INSÓLITA PRESENCIA CHINA EN TENERIFE EN EL SIGLO XIX

MOISÉS RAYA PÉREZ
Ponencia presentada en el V Encuentro de Genealogía Gran Canaria, 
organizado por Genealogías Canarias, celebrado en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, el 13 de noviembre de 2018.
«Serendipia». La RAE define la serendipia como hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. La «genealogía» y la «historia local» se basan reiterativamente en la serendipia, pero no nos podemos quedar sólo en ella, habrá que darle el valor preciso al hallazgo y con muchas dosis de curiosidad seguir ahondando en dicho descubrimiento.
Esta exposición tiene su germen en ella, aunque no nos quedaremos en la superficie porque éste es un «trabajo de chinos», no sólo como frase alegórica sino también, y principalmente, como una frase literal…«un trabajo de y sobre chinos».
A lo largo de varios siglos y con tantas actas acumuladas en los libros de las distintas parroquias canarias, de vez en cuando, aparecen procedencias muy lejanas y curiosas que, para la época, resultan muy extrañas y exóticas. Por ejemplo, podemos encontrar en San Sebastián de la Gomera a Antonio Bernardino Nicolás, turco de Alejandría y de padres infieles que se casó a finales del siglo XVII. En el Puerto de la Orotava (actual Puerto de la Cruz) podemos encontrar matrimonios de berberiscos en la primera mitad del s. XVIII, o también al arábigo Joseph de San Pedro y a Joseph Gabriel Adam, natural de la India Oriental, casados a mediados del mismo siglo. El intercambio cultural por sus importantes conexiones marítimas es obvio y previsible, pero no deja de resultar curioso por el exotismo de dichos personajes.
Más cercano en el tiempo, pero con el mismo exotismo de su naturaleza, nos llama la atención la presencia de un grupo de personas de un país muy lejano y con unas costumbres totalmente diferentes a las nuestras. Gracias al bautismo o el matrimonio de algunos de ellos conocemos la presencia de varios ciudadanos del tardío impero chino que terminaron por recalar en estos casos en la isla de Tenerife.
Actualmente debido, entre otras cosas, a la globalización del mundo, la cercanía en tiempo y facilidades de los viajes desde el llamado Lejano Oriente, la presencia de ciudadanos chinos y demás países del continente asiático es algo habitual en nuestros pueblos y ciudades canarias. Pero si echamos hacia atrás el tiempo un siglo y medio, la presencia de algunos de estos exóticos ciudadanos no pasaría desapercibido para los lugareños. Ellos traían bajo esa peculiar mirada, un mundo de costumbres, de remedios para enfermedades y un largo etcétera que a ojos de los canarios de la época resultaban tan extraños que en ocasiones les parecería que rozaban el mundo esotérico o de la magia, además de rivalizar con las peculiares costumbres de los «curanderos» canarios.
En un trabajo anterior de la persona que les habla (1), daba cuenta del exótico enterrador del cementerio de San Juan de la ciudad tinerfeña de San Cristóbal de La Laguna, Hermenegildo, conocido con apodos como «Chao Chao palanqueta» o «Tío Meregildo». Para los que no conozcan la curiosa vida de dicho Hermenegildo Andrés de Candelaria resumimos que fue un chino que pasó por América, se bautizó en 1872 en la parroquia de Santa Ana del municipio de Candelaria, de su padrino cogió su segundo nombre que terminaría por convertirse en apellido y se le añadió el de dicho pueblo. En 1876 es contratado como sepulturero del cementerio lagunero, en el que durará 20 años. Con María Dolores Expósito tuvo dos hijos naturales, de los que sobrevivió sólo María Candelaria. En 1898 fallece en el Hospital de Dolores de la ciudad de La Laguna. El rastro que quedaba de su hija desaparece tras su divorcio en 1934.

Éste es uno de un número indeterminado de chinos que recalaron en nuestras islas en la segunda mitad del siglo XIX y que, gracias a su cristianización y a su asentamiento en las actas sacramentales, ha podido llegar su vestigio hasta nosotros.
Actualmente sólo hemos constatados tres ciudadanos del antiguo imperio chino en Tenerife: el recién nombrado Hermenegildo; Fernando, que centra esta conferencia de hoy, y recientemente, gracias al aporte de José Antonio González Marrero (Toño)(2), hay constancia de otro chino de nombre Juan Antonio de la Concepción, vecino de Santa Cruz y casado en 1874 con la granadillera María Josefa del Pino en la Parroquia de La Concepción de La Laguna. Tres documentados, pero ahora veremos que tuvo que haber una presencia más numerosa de estos ciudadanos asiáticos.
Y…¿qué hacían estos chinos en este rincón atlántico? Sin lugar a duda se mezcla guerra, pobreza, desesperación, injusticia y esclavitud. Estos antiguos peones chinos o «culís»(3) son la expresión diseminada del intento de volver a su país, o la deportación, después de años de esclavitud en varios países de América. A partir de la tercera década del siglo XIX países como México, Costa Rica, Panamá, Perú o Chile, y sobre todo la aún colonia española de Cuba contaron con un gran número de chinos en determinadas regiones que fueron «contratados» como mano de obra, pero que realmente trabajaban y vivían bajo unas condiciones claras de esclavitud.
Viaje del chino Fernando.
Pero todo empezaba en China donde, como consecuencia de las llamadas guerras del opio, se empezó a contratar «forzosamente» por parte de las grandes potencias a pobres, campesinos y peones con falsas promesas en los contratos. Después sufrían un largo viaje, que solía durar entre 120 y 150 días en condiciones muy extremas de hacinamiento, falta de víveres, malos tratos y masivas muertes durante la navegación, sin olvidar los numerosos motines como protesta. Aunque las cifras varían, en 1874 se estima entre 140.000 y 150.000 chinos fueron llevados a Cuba en unos 20 años, de los cuales un porcentaje superior al 10% fallecieron en el viaje.
Sin embargo llegar vivo a la tierra prometida no mejoraba las pésimas condiciones. Los contratos tenían unos deberes muy parecidos en todos los países, tanto para el patrón y como para el obrero. Por ejemplo, hablando de Costa Rica:

«De acuerdo con el contrato, los culíes debían trabajar ocho años consecutivos, con una jornada de 12 horas diarias y tres días libres al año. Los “importadores” se comprometieron a darles alimentación sana, habitación cubierta, tres vestidos de manta al año, cinco pesos en moneda nacional por mes [de Costa Rica] y atención médica gratuita en caso de enfermedad»(4)


La primera parte del contrato se cumplía (o se podía exceder
Plantilla contrato en español.
con 16 o incluso hasta 21 horas de trabajo), la segunda parte era muy raro que se cumpliera completamente, además se generaban una serie de «gastos» imposibles que los culís debían pagar para quedar libres del contrato tras los 8 años. Por estas circunstancias no es de extrañar el gran número de muertes por enfermedades o por suicidios.
Entre otras muchas labores, los culís fueron recolectores de guano en Perú, de caña de azúcar en Cuba, de algodón en EEUU o trabajadores de la incipiente infraestructura viaria del ferrocarril en los nuevos países americanos.

Entre otras muchas labores, los culís fueron recolectores de guano en Perú, de caña de azúcar en Cuba, de algodón en EEUU o trabajadores de la incipiente infraestructura viaria del ferrocarril en los nuevos países americanos.
 Después de numerosas protestas esta situación se intentó paliar, a lo largo de varios años se fueron sucediendo ordenes, decretos y convenios unilaterales o en acuerdos con China, en los que se intentaba proteger los derechos de los chinos, regular o anular su emigración. Finalmente una gran investigaciones del gobierno chino apoyada por otras naciones culminó en 1874 con un informe (5) tras cientos de entrevistas a trabajadores chinos en Cuba, llegando a la conclusión que entre el 80% y el 90% de culís fueron secuestrados en diversas ciudades chinas, más del 10% murió en la travesía por enfermedad, suicidio o asesinato. Al llegar a Cuba, fueron vendidos como esclavos y trabajaron en gran parte en las plantaciones azucareras, y que al cumplir el plazo de 8 años, fueron obligados a seguir prestando su servicio.

Muchos chinos después de su aventura americana y viendo las horribles condiciones leoninas de sus contratos buscaban la libertad, sea espiritual (suicidio) o sea física (huida).
Plantilla contrato en chino.
De estos últimos, si no eran capturados y castigados, se unían a las cada vez más frecuentes revueltas coloniales por lo que algunos de ellos terminaban por ser deportados en un barco rumbo Cádiz y repartidos por diferentes presidios españoles.
Los culís, mayoritariamente, no mantenían su nombre original y no poseían apellido alguno, solamente eran nombres y números. Precisamente en un documento sobre prisioneros chinos enviados a Ceuta para su cautiverio podemos encontrar algunos ejemplos de los nombres de dichos asiáticos: Juan Segundo, Vicente Cuarto, Francisco Primero, Jorge Segundo, Pío Primero y Narciso Segundo. Observamos la desnaturalización y deshumanización hacia dichas personas.
El sueño de salir de la pobreza y regresar a su país natal se convirtió en la diseminación de pequeñas colonias chinas en los países de recepción y por individuos que terminaron en lugares puntuales de la geografía mundial al igual que en nuestros casos terminaron en Tenerife.

«Sobre el bautismo de un chino llamado Fernando»

En el caso del chino «realejero» que vamos a tratar tenemos referencia de él gracias a un legajo (6) (que contiene un pequeño intercambio de
Parroquia Ntra. Sra. de la Concepción.
correspondencia a finales de 1880 y principios de 1881 entre el sacerdote de la Parroquia de La Concepción del Realejo Bajo y el Obispado, que desvela que hubo un grupo de chinos que el año anterior habían sido trasladados a Santa Cruz de Tenerife procedentes de Cádiz. Uno de ellos es Fernando. El sacerdote, el 25 de noviembre de 1880, pide permiso al obispo para poder bautizarle y a la vez nos va desvelando pistas de su vida. La comunicación empieza así:

«Entre varios chinos que el año pasado fueron trasladados de Cádiz a Santa Cruz, hay uno que está trabajando de peón en la carretera que se construye a San Juan de la Rambla. El capataz D. Horacio Estévez, y otros peones empezaron a instruirle en la Doctrina Cristiana para que recibiera en su día el Santo Bautismo, pero considerando el Párroco que suscribe que estos conocimientos no eran suficientes, lo ha traído a su casa para educarle cuya instrucción ha recibido constantemente desde el 27 de octubre pasado.

Al parecer del párroco se halla ya en disposición de recibir el Santo Sacramento del Bautismo, a cuyo fin le ha hecho escribir pues lo hace el chino por medio de jeroglíficos, no sólo los dichos mandamientos y sacramentos, sino también otros puntos importantes, con el Padre nuestro, Credo y algunas sencillas oraciones.»

Prosigue con un párrafo muy importante para la investigación en que nos describe el itinerario espaciotemporal desde la salida de su país natal hasta su llegada a Tenerife. 

«Se le conoce generalmente por el nombre de Fernando: asegura tener 36 años de edad cumplidos por el mes de julio; y que nació en un pueblo de China llamado Cantón; que por su pobreza salió de dicho pueblo a los 25 años con dirección a La Habana, en la que estuvo 2 años y medio y afirma que allí ni le enseñaron doctrina, ni le bautizaron. De La Habana salió deportado con otros para Cádiz y permaneció en la península cosa de 7 años y medio, sin que tampoco se le hubiera instruido ni bautizado. De la península llegó a Santa Cruz en la época mencionada.
         Y a fin de que Vuestra Excelencia Ilustrísima ordene lo que estime conveniente acerca del bautismo que pide y desea recibir el mencionado chino, lo pone el Párroco en su superior conocimiento (…)»
Esta primera comunicación de la Parroquia de La Concepción realejera es muy rica en detalles de la peripecia de Fernando desde China hasta el Realejo Bajo. Pero aún es más rica, para este trabajo, por la información sobre fechas, destino peninsular y los compañeros de viaje. Nos detalla que en 1879 desde la península fue trasladado un grupo de chinos a Santa Cruz de Tenerife. No se especifica el número de ellos y, por ahora, solamente tenemos constancia del que hoy nos atañe, Fernando, ya que ni Hermenegildo ni Juan Antonio pertenecen a este grupo porque llegaron a Tenerife unos cuantos años antes. Además, también de la habitual y concreta procedencia, Cantón, podemos entresacar que es un culí que, como hemos reseñado constantemente, es el nombre dado a los obreros chinos esclavizados.

En octubre pasado buscando algo más de información en internet llegué a una página en que hablaba de una colonia de chinos en la bahía de Gibraltar, en concreto en el municipio de San Roque con el título de «La primera colonia de chinos en la comarca, que no fue aceptada en Gibraltar, se instala en San Roque». Este artículo firmado por Antonio Pérez Girón, cronista oficial de dicho municipio gaditano nos habla del celo, en verano de 1873, por un problema de salud pública en el asentamiento de dicho grupo de chinos en el barrio de Puente Mayorga. La preocupación de los responsables fue por existencia de «depósitos de huesos de animales para la realización de objetos para su venta, la actividad económica que desarrollaban los chinos» y su posible problema de putrefacción y propagación de enfermedades (7). La nacionalidad (chinos), el lugar de asentamiento (Cádiz) y la fecha (1873) coinciden con lo expuesto en la declaración parroquial anterior. ¿Casualidad? Podría ser… pero se abre una vía muy importante que hasta ahora estaba totalmente bloqueada. Hasta ahora nos faltaba documentación de todos los lugares de este viaje, faltaba la última pata, y gracias a este artículo hemos podido tener constancia de la presencia china en todos estos lugares.

Certificado de nacionlidad de un chino cubano
El 3 de diciembre, o sea, ocho días después el obispado de Tenerife se opone a un bautismo sin una mayor base cristiana de Fernando:

«En contestación a el oficio de Vsted acerca del bautismo de un chino recién convertido según Vsted asegura: Vuestra Excelencia Ilustrísima el Obispo mi Señor me ordena decirle que, teniendo una triste experiencia de estas conversiones, deje Vsted transcurrir algún tiempo más y mientras siga Vsted instruyéndole en las verdades rentas(?) de nuestra Religión (…)»
No sabemos debido a la ambigüedad de la respuesta qué tristes experiencias tuvo el obispado y tampoco si se refiere al bautismo de determinados chinos o de otro tipo de diferencia religiosa o de costumbres. A pesar de todo, el sacerdote realejero insistió con
Fernando en su aprendizaje de la fe católica como vemos en la siguiente misiva de 30 de diciembre:
 «En cumplimiento de lo dispuesto por Vuestra Excelencia Ilustrísima en comunicación del 3 del corriente ha permanecido el chino en esta casa rectoral recibiendo la instrucción para su bautismo. Atendida la natural inclinación de esta gente, que es el ganar el jornal y poseer unos reales, es de admirar la tranquilidad y paciencia con que se ha sometido a recibir los conocimientos necesarios de la doctrina cristiana, desde el 27 de octubre pasados, cuando alguna vez le he querido dar algún dinero para sus necesidades, me ha contestado "que él tiene todavía". Creo que es dócil y que no faltará abiertamente al cumplimiento de sus deberes religiosos, luego que el Señor se digne honrarle con el glorioso título de cristiano. Vuestra Excelencia Ilustrísima se dignará disponer si ya es tiempo de que se administre el Santo Bautismo»
Nuevamente obtenemos información valiosa sobre Fernando, esta vez sobre su forma de ser, de su personalidad. La insistencia y la confianza en su discípulo que hace gala el sacerdote realejero convence al obispo que con fecha de 3 de enero del año 1881 da su permiso para proceder a que reciba el santo sacramento:
          «(…) el Obispo mi Señor ha leído con satisfacción el oficio de Vsted en que le da cuenta de las felices disposiciones que presenta el chino que desde Octubre pasado Vsted instruye en las verdades de nuestra sacrosanta Religión y me ordena decir a Vsted que le faculta para administrarle el Santo Sacramento del Bautismo según lo prescribe el Ritual Romano para adultos.»
Y por fin, el 2 de febrero de 1881, después de algo más de tres meses de espera y aprendizaje, llega el día señalado. La parroquia de Nuestra Señora de La Concepción del Realejo Bajo se llena de curiosidad por aquel «infiel» venido desde lejos con ojos rasgados que se iba a cristianizar. Asisten muchos ojos curiosos del pueblo, y tal vez de los alrededores:


         «(…) Tengo la satisfacción de participar a Vuestra Excelentísima Ilustrísima que el dos del corriente, día de la Patrona de estas islas, fue bautizado el chino, que recibió por nombres Bernardo, Horacio, Manuel, María de la Concepción, a quien se le administró enseguida la sagrada Eucaristía.

La concurrencia de los fieles fue inmensa, y por más de 50 minutos escucharon atentos la instrucción encaminada a recordarle la gran dignidad del cristiano y las promesas hechas a Dios en el bautismo.

Todo salió bien, gracias al Señor, y se dibujaba en
Chino cubano. (www.thecubanhistory.com)
el semblante del número concurso el júbilo que era consiguiente a las graves ceremonias y humilde compostura del neófito.

Permanece a mi lado unos días más con el objeto de ejercitarle en actos piadosos, y sobre todo afirmar su voluntad en el cumplimiento de sus deberes. Le digo que pida al Señor por el Papa y por el Señor Obispo, y sin dudad que el cielo oirá sus oraciones en favor de la importante salud de su Ilustrísima, como lo anhela su más atento y humilde servidor.»
 Con el bautismo del chino antiguamente llamado Fernando ahora conocido como Bernardo Horacio Manuel María de la Concepción se pierde, por el momento, documentalmente su pista. Desgraciadamente la mayoría de la documentación del Realejo Bajo se perdió en el incendio del antiguo convento de San Agustín en 1952. Se intentará que esta investigación no quede parada en busca de más datos sobre este chino y otros posibles. Sabemos que es difícil, pero esperamos que nos acompañe la serendipia una vez más cuando estemos buscando otros documentos totalmente ajenos a la investigación.
Conclusión
Siempre he sido un gran defensor de las historias vitales de cualquier persona, ya que todas tienen aspectos fascinantes y curiosos. Dicha fascinación me ha llevado por el Llano de los Molinos de Hermenegildo Andrés, por el Realejo Bajo del chino «anteriormente» llamado Fernando, intentando ensamblar sus vidas, aprender de su viaje, explicar su presencia en las isla.
El descubrimiento de este pequeño número de personajes desconocidos, peculiares pero nada significativos, nos ha llevado por un recorrido «olvidado» de la esclavitud de un sector de la población más pobre, engañados en su país de origen y maltratados en el de recepción, siempre con el sueño de volver a su país con algo más de dinero para que su familia pudiera vivir un poco mejor. Los mismos sueños tal como los tuvieron los canarios que estaban «ausentes en Indias». Algunos lo consiguieron, muchos no. 




(1)Comunicación «El exótico lagunero Hermenegildo Andrés» dentro del I Congreso Internacional de Genealogía e Historia Familiar de Canarias: Un puente entre Europa y América. La Laguna, 2018.

(2)José Antonio González Marrero, secretario de la SEGEHECA (Sociedad de Estudios Genealógicos y Heráldicos de Canarias).

(3)Diccionario panhispánico de dudas. culi o culí. La voz inglesa coolie, nombre dado por los colonos ingleses de la India y China al trabajador o criado nativo, y que también se usa, en general, para designar al trabajador de origen oriental.

(4)«Los chinos en hispanoamérica». DIEGO L. CHOU. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), 2002.

(5)Idem.
(6)Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de La Laguna. Legajo 1286 Documento 38.

(7)Noticias Gibraltar: «La primera colonia de chinos en la comarca, que no fue aceptada en Gibraltar, se instala en San Roque». ANTONIO PÉREZ GIRÓN. https://noticiasgibraltar.es/campo-gibraltar/historia/3077/primera-colonia-chinos-comarca-que-no-fue-aceptada-gibraltar-se
 Agradecimientos
Agradecimiento a los organizadores de este V Encuentro de Genealogía Gran Canaria, personalizándolo en Eugenio Egea y Cristina López-Trejo por la posibilidad de esta comunicación.
A Emiliano, Quico, Vile, Vicky y Toño por ponerme en el camino amarillo.
FUENTES


Archivos
     Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de La Laguna
     Archivo Municipal de San Cristóbal de La Laguna.
     Archivo Municipal de Santa Cruz de Tenerife.
     Biblioteca Municipal de La Orotava.
     Jable. Archivo de Prensa Digital de Canarias (http://jable.ulpgc.es/jable/).
     Prensa Histórica de la Biblioteca de la Universidad de la Laguna (http://veda.bbtk.ull.es).
     FEDAC. Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (www.fedac.org).
     PARES. Portal de Archivos en Red de España (http://pares.mcu.es/).
     Fototeca del Patrimonio Histórico (www.mcu.fototeca_patrimonio).
Bibliografía
    CHOU, DIEGO L.: «Los chinos en hispanoamérica». Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Costa Rica. 2002.
  GARRIDO BUJ, SANTIAGO: «"Los otros esclavos": la sustitución de la mano de obra esclava africana en la Cuba colonial». Revista de Derecho UNED, número 16. 2015
     GÓMEZ PEDRAJA, ELISA: «Tráfico y explotación de seres humanos: coolies». Asociación Cántabra de Genealogía (ASCAGEN), Santander 2013.
     MESA, ROBERTO: El colonialismo en la crisis del XIX español. Esclavitud y trabajo libre en Cuba. 2ª edición. Ediciones de Cultura Hispánica-Agencia Española de Cooperación Internacional, Madrid 1990.
     PÉREZ GIRÓN, ANTONIO: «La primera colonia de chinos en la comarca, que no fue aceptada en Gibraltar, se instala en San Roque». Noticias Gibraltar, Cádiz 2018 (https://noticiasgibraltar.es/campo-gibraltar/historia/3077/primera-colonia-chinos-comarca-que-no-fue-aceptada-gibraltar-se)
     RODAO, FLORENTINO Y TOGORES, LUIS EUGENIO: «Esclavitud, servidumbre y abolición en el Extremo Oriente: El caso español», Esclavitud y derechos humanos. Consejo Superior de Investigaciones Científicas- Centro de Estudios Históricos, Madrid 1990.
     Diccionario de la Lengua Española de Real Academia Española. Editorial Espasa Calpe, Madrid 1992.
Periódicos
     EL ECO DEL COMERCIO (11-10-1857). Sección Noticias.
     LA GACETA DE MADRID (23-05-1867)
     LA GACETA DE MADRID (31-05-1879). Convenio de emigración entre España y China.
     LA PRENSA (15-10-1933). Estampas de otros tiempos: "El Llano de los Molinos".
Internet
     Diccionario Panhispánico de Dudas (http://www.rae.es/recursos/diccionarios/dpd)
     Portal de compraventa y coleccionismo Todocolección (www.todocoleccion.net)
     Wikipedia española. (http://es.wikipedia.org)


 


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