miércoles, 16 de enero de 2013

CURIOSIDADES GENEALÓGICAS

CRISTINA LÓPEZ-TREJO DÍAZ

 https://orcid.org/0000-0003-4409-9260

 

RESUMEN

La investigación genealógica en el archipiélago canario constituye un viaje fascinante hacia la identidad y las raíces familiares. Este trabajo examina las dinámicas de la investigación en los antiguos legajos insulares, destacando cómo el rastreo del linaje conecta a las poblaciones locales con continentes como Europa y África. Se analizan los principales retos del investigador, tales como la pérdida de documentación histórica —ejemplificada en la desaparición de archivos tras ataques piratas como el de Van der Does— y la pérdida de la identidad original de moriscos e indígenas tras su bautismo. Asimismo, se exponen diversas anécdotas extraídas de los registros parroquiales e inquisitoriales de los siglos XVI al XIX, abordando la variabilidad en la asignación de apellidos entre hermanos, los casos de mestizaje, los orígenes ocultos tras filiaciones desconocidas por motivos de estatus social y las peculiaridades en la redacción de los asientos de bautismo y matrimonio en las Islas Canarias.

PALABRAS CLAVE

Genealogía Canaria, archivos históricos, Inquisición, mestizaje, apellidos, legajos parroquiales, Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura, orígenes indígenas.

ABSTRACT

Genealogical research in the Canary Islands is a fascinating journey into family identity and historical roots. This text explores the experience of delving into old island records, showing how tracing family lines often connects local lineages with Continental Europe and Africa. It highlights the main challenges faced by researchers, such as lost documentation—like the parish records of Teror missing since the 1599 attack by Dutch privateer Van der Does—and the erasure of original indigenous and Moorish identities following baptism. Additionally, it presents various anecdotes from 16th to 19th-century parish and Inquisitorial files, including the flexible naming conventions where siblings carried different surnames, cases of cultural blend and royal indigenous ancestry, hidden paternity due to social class barriers, and unique record-keeping quirks like baptismal entries written in Portuguese or performed at sea.

KEYWORDS

Canarian Genealogy, Historical Archives, Inquisition, Miscegenation, Surnames, Parish Registers, Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura, Indigenous Roots.

 


La genealogía es un mundo apasionante. La investigación de nuestras raíces familiares nos lleva de la mano a un mundo de sorpresas. Cuando creíamos que eramos oriundos de un pueblo la genealogía nos hace viajar por las islas y a veces por el continente europeo llegando a la vieja Flandes o al continente vecino de África. Así cada día que nos enfrentamos a los antiguos legajos descubrimos como la magia envuelve nuestra historia. Pero también encontramos frustraciones, legajos desaparecidos, interrupciones que nos impiden continuar como por ejemplo la aparición de un morisco o un indígena cuyo nombre original ha sido borrado de la faz de la tierra. En este artículo queremos nombrar solo algunas de las anécdotas con las que podemos encontrarnos día a día en nuestro viaje por la genealogía.
La ordenación de los apellidos entre los siglos XV y XIX nada tienen que ver a lo que hoy conocemos. Los hijos siempre o casi siempre llevaban apellidos familiares pero no necesariamente el primero del padre o de la madre. A veces, el nombre propio de un hijo se le imponía en recuerdo de un bisabuelo o abuela y con él, el apellido que aquellos llevaban. Así, es normal encontrarnos varios hermanos con apellidos distintos. Tal es el caso del matrimonio compuesto por Melchor Hernández y Leonor De La Peña, casados sobre 1540 y cuyos hijos se llamaron Bartolomé Cazorla, Alonso Casado, Lucía Hernández, Catalina Hidalgo y María de Arteaga. Para lo que a un genealogista novato suele ser frustrante no lo es así para otro experimentado pues un caso como éste suele dar pistas sobre los antepasados de dicho matrimonio.
María de Riberol, vecina de Fuerteventura y viuda del morisco Juan Martin Civerio, de oficio hiladora y tejedora y descendientes de padres y abuelos moros bautizados a los 50 años de edad, fue acusada en 1587 ante el Tribunal de La Inquisición por haber casado a sus hijas con cristianos viejos y por cantar y rezar en “lengua de los moros”.
Guía (Gran Canaria). Las hermanas Antonia y Bernarda Suárez Quintana, hijas de D. Antonio Suárez Quintana y Dña. Mariana Riverol, sufrieron abusos carnales por parte de Fray Mateo González, siendo llevado el caso ante el Tribunal de La Inquisición.
En Gran Canaria, el Alférez Esteban Hernández Hidalgo casa en 1644 con Isabel de Quintana. En la partida de matrimonio aparece el alférez como hijo de Francisco Hernández Hidalgo, zapatero y Violante Pérez, casados en 1601, y nieto de Isabel Hidalgo y Francisco Hernández. En realidad era hijo de mulata y eclesiástico.
El Carrizal, en Ingenio ( Gran Canaria) recibe su nombre a la flor a la que llamaban “Carrizo” la cual es la flor del cañaveral. El origen del topónimo está documentado en la división de Ingenio-Agüimes el 30 de abril de 1869 , sobre el patronato de Lucrecia Espino Peloz, cuando se incluye su Hacienda de regadíos y frutales denominado El Carrizo, de siete fanegas y siete celemines. Lucrecia era descendiente del Genovés Onorato Peloz y de Catalina Castellano Baeza y Villanueva, de las más notables familias de conquistadores y posteriores pobladores.
Catalina Zambrana, esposa de Francisco Trejo, fue asesinada por su marido en Agüimes en el siglo XVI, en un arrebato de celos de éste por haber cometido adulterio su mujer.
Angela Hernández Doramas, casada con Juan Romero, era hija de María Doramas y Juan Gómez de Frenegal y nieta de María Hernández Canaria y Juan Doramas, hijo del señor de Doramas. A su vez María Hernández era hija de Bencomo, Rey de Taoro. Ella se llamaba antes de ser bautizada, Collarrampa.
Francisco Romero fue conquistador de Tenerife y obtuvo tierras en los Realejos Altos. Un día su esposa, Juana Ruiz de Murcia se escapó de casa y se refugió en el hospital de Daute hasta que su marido le diera seguridades y fianzas de que no la mataría, por escrituras ante Miguel Jerónimo el 19 de octubre de 1528.
El libro primero de matrimonios de Teror comienza el 24 de agosto de 1605. Sin embargo un libro de fábrica demuestra que el registro de los matrimonios se realizaron desde mucho antes. Los primeros libros fueron escondidos cuando el pirata holandés Van Der Doez atacó la isla en 1599. Nunca más se supo dónde estaban depositados los documentos. Además, en las partidas existentes hasta el 11 de junio de 1609, los contrayentes carecen de padres.
En el Libro I de bautismos de la iglesia de Guía (Gran Canaria) encontramos en la década de los setenta del siglo XVI, algunas partidas escritas mitad en castellano y mitad en portugués. Al parecer, cuando el párroco de la Iglesia se ausentaba, las partidas las firmaba el cura de Moya, el portugués Gaspar Magayanes el cual debía armarse un lío con su lengua mater y el castellano.
 
Partida  en castellano y  portugués
 
En el mismo libro anterior, en el asiento 224 y a 9 de septiembre de 1572, encontramos la partida de bautismo de “Agustina, hija de Albarianes, carpintero, y de María Básquez, su mujer...”. El nombre de Albarianes es portugués y se traduciría por Albar ianes, o lo que es lo mismo, Alvaro Yánez.
Juan de Troya, canónigo de la catedral de Santa Ana, fue también cura de Teror en 1514. Al parecer tuvo varios hijos con la indígena bautizada como Antonia Ramírez. Su condición de cura no le impedía hacer ostentación de “tener una familia”, llevando incluso a sus hijas al altar como padre y después casarlas. Por ello fue procesado por la Inquisición en 1524. A Antonia Ramírez la pasearían subida a un asno por las calles siendo finalmente encarcelada. Hoy en día, los Arencibia proceden de esta peculiar pareja.
No es raro encontrar a la misma persona bautizada en dos lugares distintos. Es el caso de Juan hijo de Juan Vizcaíno y María Pérez, vecinos de Agüimes, el cual fue cristianizado en la Iglesia de San Juan de Telde a mitad del siglo XVII y vuelto a bautizar en la Iglesia de San Sebastián de Agüimes unos años después.
Nos hallamos casos en los que se registran bautizos careciendo de todas las condiciones dispuestas por los mandatos episcopales. Así, en 1799 se registra en la Iglesia de San Sebastián de Agüimes a José Antonio nacido en el mar viniendo su madre de Fuerteventura y no se pudo averiguar la forma de bautismo........ aunque sus padres, José Antonio del Castillo y María Isidra Saavedra, residentes en El Carrizal, daban por buena su sacramentación.
La imposibilidad de casarse al no existir el consentimiento de los progenitores por carecer los novios del mismo rango social impedía que apareciera el nombre del padre en el registro de bautismo de los hijos tenidos en dicha relación. Así por ejemplo, en la familia Estupiñán Cabeza de Vaca, la cual ostentaba un alto rango social, nos encontramos a Doña Ana, Doña Angela, Doña Catalina, Doña Sebastiana, Doña Juana y Doña Lorenza, las cuales tuvieron varios hijos que debieron registrar el bautismo con padres desconocidos, a pesar de que la sociedad conocía el nombre de los mismos. De igual forma, nos encontramos el caso de Doña Juana Peloz la cual se enamoró de un hombre pobre por lo que no pudo casarse con él por el impedimento de los padres de ella. Entre 1710 y 1716 bautiza a sus tres hijos sin aparecer el nombre del padre.
Menos frecuente es encontrarnos casos como el de Isabel De La Cruz en el siglo XVIII, de padre conocido y madre desconocida. Este apasionante relato lo podemos leer en el artículo de Eugenio Egea Molina, en este blog.
A fines del siglo XV el canónigo de la catedral de Las Palmas de Gran Canaria, Fernández Alvares, investiga casos de herejía judaica, reuniendo pruebas contra muchos judíos conversos entre los que cabe citar a Pedro Dorador, Rodrigo Evora, Juan de Crespo y esposa, Gonzalo de Burgos y otros. Remitiendo la información a la Suprema de Sevilla. Diego de Muros, el obispo en Gran Canaria, actuando como Inquisidor Episcopal, promulga el 28 de abril de 1499 un Edicto contra la herejía judaica. Se constata así un gran número judíos en la isla y la existencia de una sinagoga secreta.
Ya en 1485, antes de que se produjera la conquista de Tenerife, existía una familia judía española en la isla.Se trata de la familia Beltrán, Diego Beltrán y su esposa Beatriz González. Con la Inquisición, su hija Leonor Beltrán fue condenada a llevar sambenito**.

**El sambenito era una prenda utilizada por los penitentes católicos para mostrar en público arrepentimiento de los pecados humillando a los condenados por sus delitos religiosos. El sambenito de la Inquisición era un escapulario en forma de poncho. En la actualidad utilizamos la expresión "colgar o llevar un sambenito" para referirnos a cargar con una culpa inmerecida.

CONCLUSIONES

La investigación genealógica en el archipiélago canario es un viaje apasionante que trasciende los límites insulares para conectar a las familias locales con rincones de Europa y África. Este recorrido, aunque fascinante, se enfrenta constantemente a la pérdida de registros históricos debido a ataques piratas —como el sufrido en Teror en 1599— y al borrado sistemático de los nombres originales de moriscos e indígenas tras el bautismo.

A través de una rica selección de anécdotas, el texto ofrece una valiosa aportación al entendimiento de la microhistoria canaria de los siglos XVI al XIX. Revela aspectos fundamentales como la flexibilidad en la transmisión de apellidos, donde era habitual que los hermanos adoptaran apellidos distintos en honor a sus ancestros. Además, los expedientes inquisitoriales y los registros parroquiales sacan a la luz una sociedad mestiza, compleja y diversa: desde linajes que entroncan con la realeza aborigen —como los descendientes de Doramas y Bencomo— hasta historias de criptojudaísmo, nacimientos en alta mar, lenguas entrecruzadas entre el castellano y el portugués, y paternidades ocultas impuestas por las barreras de clase. En definitiva, el escrito demuestra que la genealogía no es solo una lista de nombres, sino una ventana viva a la memoria social de Canarias.

 



     
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Printfriendly