sábado, 9 de noviembre de 2013

ASCENDENCIA EN GÁLDAR DE APELLIDOS ORDUÑA Y DOMÍNGUEZ (I)

FANEQUE HERNÁNDEZ BAUTISTA
JUAN RAMÓN GARCÍA TORRES

Comenzamos este artículo acudiendo al “Ensayo para un diccionario de conquistadores…” de Cebrián Latasa para documentarnos debidamente acerca del personaje que encabeza el cuadro genealógico:
PEDRO DE JAÉN
Conquistador de Gran Canaria. Se avecindó en Gáldar de donde llegaría a ser alcalde ordinario. Natural de Orduña, Vizcaya, puede que fuera pariente de Pascual Téllez, conquistador que lo dejó como a uno de sus herederos junto a Antón López, otorgándoles tierras en Moya.
Consta como tal conquistador en repartimiento de tierra e higueral que se le dio en las cumbres de Gáldar en el término de Guardaya.
Muere en 1522 quedando su hijo Antón como tutor y curador de sus hermanos menores (AHPLP). Casado con Juana González. Fueron sus hijos, todos vecinos de Gáldar:
I. Antón de Orduña, padre de Lucas de Jaén y de Constanza de Orduña, casada con Francisco de Godoy
II. Catalina González
III. Andrés García de Jaén casado con Ana de Cabrejas.
IV. Pedro de Jaén el mozo
V. Constanza de Orduña.
Cebrián Latasa nos da una pista importante para indagar sobre su fortuna cuando lo relaciona con el conquistador Pascual Téllez quien debió ser un personaje de gran relevancia en la isla por cuanto fue uno de los nueve “elegidos” que en 1485 formando parte de una Comisión creada al efecto pone en marcha los repartimientos de tierras y aguas. En representación de Pedro de Vera, el remiso gobernador, figura en dicha comisión Pedro García de Santo Domingo; en representación del Real de Las Palmas aparecen los regidores Alonso Jáimez, Diego de Carrión y Martín de Escalante; en nombre de Gáldar estuvieron presentes Pascual Tello, Juan Suárez de Morón y Diego Ramírez; y finalmente vinieron por Telde Juan Vélez de Valdivieso, Alonso de Zárate y un tercero que no se nombra en el documento.
De este Pascual Téllez o Tello, más que probable pariente de Pedro de Jaén, nos añade Cebrián Latasa lo siguiente:
Conquistador y vecino de Gáldar. Designado uno de los tres repartidores de tierras en dicho término. Como tal conquistador recibió tierras y aguas en repartimiento en Gáldar en 1485. Consta en relación de acreedores de salario en 1500 por sus servicios en la conquista: “A los herederos de Pascual Téllez se les deben 13.400 mrs”. En 1501, se dio a Pedro de Jaén y Antón López, sus herederos, tierras en Moya.
Fallecido pues antes del 1500, Pascual Téllez testa a favor de otros dos acreditados conquistadores, Pedro de Jáen y Antón López, que al parecer son deudos suyos.
Antón López está documentado como tal conquistador en la nómina de Manuel Lobo (La conquista de Gran Canaria) y muchos años después de la anexión a la Corona castellana, en 1526, resulta ser uno de los promotores del poder otorgado a Alonso Jáimez para evitar la segregación del barrio comarcano de Guía. El hecho de que aparezca en las primeras posiciones (puesto nº 5) de un listado que incorpora a casi un centenar de vecinos de Gáldar, detrás tan solo del regidor Jerónimo de Pineda y de los conquistadores Arriete de Betancor, Cristóbal Rodríguez de Lucena y Gonzalo de Aguilar nos habla de la preeminencia de este personaje. Ya hemos comentado en anteriores artículos que, en nuestra opinión, dicho censo está jerarquizado de modo que en primer lugar aparecen los conquistadores castellanos, según rango, que en el caso de haber ya fallecido están representados pos sus esposas; luego los hijos mayores de 25 años de los anteriores que ya han formado familia ordenados de mayor a menor edad; luego, los nuevos pobladores portugueses; luego los hidalgos canarios, para concluir el listado con personas del pueblo llano de menor rango social. Obviamente, no forman parte de dicho listado ni esclavos ni criados ni, por supuesto, los vecinos de la comarca partidarios de la segregación que no debieron ser muchos en principio, relacionados fundamentalmente con la colonia genovesa y los trabajadores cualificados portugueses, amén de los Vargas.
En dicho censo de los vecinos de Gáldar que son cabezas de familia aparecen dos hijos de Pedro de Jaén el cual no aparece porque había fallecido en 1522. Andrés García de Jaén y Pedro de Jaén el mozo se sitúan por ello en una situación algo más rezagada pues no son parte de la nómina de conquistadores aunque sí de la nobleza galdense que desciende de ellos (puestos 26 y 27 de la lista).
Del tal Antón López sabemos que interviene como padrino en distintos bautismos oficiados en Gáldar en los albores del siglo XVI acompañado de su mujer, Inés Téllez, entre ellos, en 1508, el bautizo de Alonso, hijo de Hernando de Guzmán y Catalina (Arminda Masequera). Asimismo aparece en 1511, en la misma iglesia de Santiago, bautizando a una hija suya y de su esposa Inés a quien pusieron por nombre Luisa. Podemos presumir a partir de estas menciones que Inés Téllez, la esposa de Antón, puede ser hija de Pascual Tello, de ahí que, a la muerte de este, se convierta en uno de sus herederos. Podría pensarse por extensión, aclaramos que es solo una conjetura, que la esposa de Pedro de Jaén, la llamada Juana García, pudiera ser asimismo otra de las hijas de Pascual Tello habida con mujer indígena, de ahí que este haya pasado a ser igualmente uno de los herederos.
Pedro de Jaén y Antón López debieron casar con sus respectivas esposas poco después de la conquista en los años 80 del siglo XV y hemos de presuponer, si efectivamente eran hijas de Pascual, como queda dicho, que debían ser mestizas, es decir, hijas de madre indígena.
En cuanto a la procedencia de Pascual Tello solo podemos decir que Argote de Molina en su Nobleza de Andalucía, obra de 1588, señala que los del apellido Tello eran caballeros principales en la ciudad de Sevilla.
Bien sea pariente de Pascual Tello por afinidad o por consanguinidad, nos decantamos por lo primero, Pedro de Jaén se vio sin duda beneficiado por su herencia pues como veremos en los testamentos de sus descendientes estos acreditan haber heredado tierras en El Ayraga, en Moya, en Guardaya y en la misma vega de Gáldar donde se sitúa la joya de sus posesiones: la hacienda de Tres Palmas (actualmente en la demarcación de Guía).
Sirva como confirmación de la importancia de sus propiedades, adquiridas unas por herencia, otras por propios méritos, el siguiente protocolo de la escribanía norteña dictado ante Alonso de Herrera a 6 de marzo de 1512:
Pedro Jaén da para sembrar cañas a Cristóbal de Alcalá cierta tierra de regadío que tiene en el Airaga debajo del puerto de Diego de Silva. Testigos: Arriete de Betancor y Francisco de Casa.
No sabemos dónde obtiene el documentado Cebrián Latasa el dato de que Pedro de Jaén era natural de Orduña (Vizcaya) pero lo damos por bueno a la vista del apellido que portan
Portada gótica Ntra. Sra. de la Antigua en Orduña
algunos de sus descendientes y del rigor al que dicho genealogista nos tiene acostumbrados. Manuel Lobo también lo señala indubitadamente como vasco en su nómina de conquistadores. Resulta bien extraño en todo caso que ostente dicho personaje el apellido toponímico “de Jaén” que transmite a dos de su hijos, los ya citados Andrés y Pedro. El resto porta el apellido “de Orduña” que rememora su localidad de origen, siendo Catalina, fallecida tempranamente en 1525, la única que porta el apellido de su madre. Nuestra modesta opinión al respecto es que el apellido toponímico “de Jaén” le pudo venir dado a Pedro por haberse incorporado a la conquista de Canarias encuadrado en las tropas de la Hermandad de Andalucía.
Sobre la esposa de Pedro de Jaén tenemos la confirmación de su nombre de pila en el siguiente documento extraído del libro primero de bautismos de Gáldar, en el que de nuevo comprobamos la estrecha relación que tiene el hidalgo vasco con la familia real canaria:
Domingo en 18 de octubre de 506 años torné yo el cura Rodrigo de la Vega cura de esta villa de Gáldar un gijo de Miguel de Trejo y Margarida su legítima mujer, sus padrinos Pedro de Jaén y su mujer Juana (no se indica el nombre del niño).
Una nota genealógica encontrada en la carpeta del archivo diocesano viene a complicarnos algo las cosas, lo cual supone, como siempre, un acicate:
Lucas de Orduña, Vizcayno conquistador vino a esta ysla con armas y caballos, casó con María González, la canaria, natural de Gáldar; como consta por información de genere protocolada ante Cayetano Truxillo en 1742.
¿Podría ser Pedro de Jaén hijo o hermano del tal Lucas de Orduña a quien acompaña en la empresa de conquista? Si así fuera podría entenderse cómo hijos, nietos y bisnietos suyos ostentan reiteradamente los apelativos de Lucas o Lucana de Orduña? No tenemos constancia sin embargo de ningún conquistador de dicho nombre por lo que estimamos que el tal Lucas puede ser uno de los descendientes de Pedro (hijos y nietos de este conquistador llevaron dicho nombre y apellido) a quien se le atribuyen méritos indebidos por oscuras razones.

LOS VASCOS Y LA CONQUISTA DE CANARIAS
Nuestro ilustre ascendiente vizcaíno, Pedro de Jaén, nos da pie a plantearnos qué se le ha perdido a los vascos en estas coordenadas espaciales (las Islas Canarias) y temporales (albores de la Edad Moderna). Hemos de decir de entrada que los reyes de Castilla contaron desde tiempo inmemorial con la nobleza vizcaína para sus empresas de expansión territorial primeramente en la Península y más tarde en las Islas Canarias y en Las Indias.
Consultando a nuestros historiadores, comprobamos que Marín de Cubas acude al punto en nuestra ayuda rememorándonos que una embarcación capitaneada por un tal Hernando de Orduña saqueó, en complot con Bertín de Berneval, el fuerte de Rubicón en 1403, mientras Gadifer se encontraba en el islote de Lobos. En esa incursión no solo hubo captura de esclavos, naturales de la isla que eran aliados de los franceses, sino que además se ejerció violencia contra las mujeres de los franceses robando la mitad de los bastimentos que había en el fuerte, entre ellos, víveres, enseres, armas y dos cofres de Gadifer con alhajas muy costosas. Tenemos pues a piratas vascos haciendo correrías por las islas desde principios del siglo XV.
Millares Torres en su libro La Historia de Gran Canaria nos amplía la información señalándonos que soldados de fortuna sevillanos y vizcaínos asaltaban con frecuencia las costas canarias en busca de infieles para lucrarse con su venta. La historia que Millares nos relata a continuación fue supuestamente aportada por un indígena canario llamado Pedro que, cristianado por ciertos cautivos castellanos, se presentó ante los invasores franceses en uno de sus fallidos desembarcos con una nota escrita por ellos que decía:
«En cinco de julio de 1382, hizo viaje el navío de Francisco López, vecino de Sevilla, del puerto de S. Lucar para Galicia, y con tormenta derrotada, aportamos y dimos en la costa del poniente de esta isla de Canaria, en la boca de un barranco llamado de Niginiguada, y de treinta y seis personas que veníamos en el navío, solo salimos con vida trece por estar el mar muy furioso, las olas reventando muy lejos de tierra, y somos los siguientes: Andrés Suarez, Juan Romero, Andrés Galindo, Juan Hernández, Ignacio de Fuentes, Antonio López, Francisco Téllez de Sevilla (hermano del capitán del navío Francisco López que se ahogó con los demás). En dicha parte fuimos presos por los canarios y llevados tierra adentro, a presencia del Guadarteme, señor de la isla: y cuando entendíamos ser maltratados de ellos, merecimos que nos regalasen con carne asada, miel y harina de cebada tostada, y nos dio libertad, poniendo penas a todos sus vasallos para que no nos ofendiesen ni agraviasen..
Once años ha que habitamos en Gran Canaria trece españoles en nuestra libertad, y ya naturalizados, nos han preso los canarios y, juntamente con nosotros, unos siete españoles, cuatro guipuzcoanos y los tres sevillanos que cautivaron en la guerra que les vinieron a hacer estas naciones este año de 1393, y nos tienen en una cárcel debajo de tierra: no sé lo que será de nosotros. Hemos sabido cómo llevan muchos naturales de esta isla cautivos a España que han cogido en otras islas, y que en esta, aunque hicieron una torre, la fuerza de los canarios los rechazó de ella y así se embarcaron los que pudieron, aunque no se cogieron más que estos siete aunque fueron muertos muchos canarios, por lo que acabaremos aquí las vidas, porque los canarios son muy rigurosos y ejecutan sus castigos inviolablemente. Solo Pedro el canario nos trae el sustento y nos asiste. Dios nuestro señor sea por nosotros. Amén”.
Montaña Mogarenes de Ajódar
Millares Torres considera que este texto no es original porque su redacción no es la propia del siglo XV, afirmación que respaldamos con el argumento añadido de que se identifica a los cautivos como españoles cuando el texto original debía decir castellanos. Los hechos narrados no obstante pueden ser verídicos por corresponderse cronológicamente con las tentativas normandas de conquista de Gran Canaria. De este documento, entresacamos la noticia de que el maestre y capitán de la nave que naufraga, uno de los ahogados en la bahía de las isletas, se llamaba Francisco López mientras que su hermano, uno de los supervivientes, tenía el nombre de Francisco Tello. Observamos pues que, un siglo antes de la conquista, una emprendedora familia andaluza ya frecuentaba las costas canarias a la busca y captura de esclavos.
Pero el hecho de armas más relevante de la conquista de las islas en el que participan soldados vascos es sin duda la batalla de Ajódar. 
Miguel de Mujica (Michel de Moxica en las crónicas) contino del rey Fernando, es decir, noble criado investido de autoridad por encomienda del rey para ejercer determinadas misiones, recibe en 1482 la orden de conformar una hueste de infantes vascos para reforzar las tropas de asalto castellanas y culminar cuanto antes la empresa de conquista de la Gran Canaria. Mujica era consciente de la inutilidad de la caballería y de la importancia de ballestas y espingardas en el asalto a los roques donde se ocultaban los últimos núcleos de resistencia.
Hace un par de años escribí en verso, en pareados alejandrinos, un poema histórico titulado La matanza de Ajódar en el que narraba en catorce estrofas de catorce versos de catorce sílabas los entresijos de aquella batalla. Permítanme recitarles dos de las estrofas de aquel poema épico:

Será por la parte del mar por donde Mujica
inicie el temprano asalto con su compañía.
Sin esperar por los demás capitanes de guerra
por sí solo emprende el ataque a la fortaleza
confiado en provocar definitivos estragos
merced a las ballestas de sus doscientos lacayos.
Sus corazas relucen a medida que ascienden
hasta el lugar sagrado de ‘los almogarenes’.
En la espesura del cardonal, los asediados
se ocultan del restallido letal de los dardos
observando con temple cómo los asaltantes
se aproximan al último andén, bajo su alcance.
Aguardan inmóviles la orden de sus caudillos.
¡Los extenuados ballesteros ya están perdidos!

Tira la primera piedra el rebelde Tasarte,
y al pronto mil piedras se lanzan briosas al aire
oscureciendo por un largo instante los cielos
hasta que se estrellan sobre corazas y yelmos.
Cuando se alza después la añepa de Tasartico
los insurrectos voltean ruedas de molino
y recios troncos de pino que causan estragos
en la serpenteante columna de vascongados.
Corre ladera abajo un rojo río de sangre
cuando emprenden los altahayes el contraataque,
saltando al encuentro, entre vítores y ajijides,
de los infortunados vascos que aún sobreviven,
blandiendo con saña el magado, a diestro y siniestro,
quebrando sin compasión cabezas y cuerpos.

Miguel de Mujica falleció en Gáldar días después del asalto, en diciembre o enero de 1482, como resultado de las heridas recibidas en la batalla cuando una rueda de molino caída del cielo le partió la crisma. Su primo Juan de Siberio, vasco como él, recibirá en premio numerosos repartimientos pero este linaje, que asimismo llega hasta nosotros, será objeto de estudio más adelante. Con respecto a nuestro protagonista histórico de hoy, Pedro de Jaén, debemos pensar, como ya adelantamos que, aunque nacido en Orduña, debió venir con las huestes castellanas desde Andalucía, de ahí su apellido, como criado de Pedro Tello. No creemos por tanto que formase parte de la aniquilada expedición de Mujica sino más probablemente de las huestes venidas al mismo tiempo de la Hermandad de Andalucía con las que se dio fin a la conquista.

LOS HIJOS DE PEDRO DE JAÉN Y JUANA GARCÍA
Pretendemos ahora, en este apartado, hacer una breve reseña de cuanto sabemos, que es bien poco, acerca de la descendencia de Pedro de Jaén:
-De Antón de Orduña, que es el primogénito de la familia, por quien sigue la línea, encontramos un documento de 1523 en el que vemos actuando como testigo a su hermano Andrés a quien se identifica como alguacil.
Antón de Orduña, vº de Gáldar, reconocimiento de deuda a Diego González Rico por valor de 3000 mrs., resto de todas las cuentas que ha tenido. Testigos: Juan de Vargas, alcalde, y Andrés García Jaén, alguacil, vecinos de la isla.
Hijos de Antón y de su esposa, cuyo nombre desconocemos, son, según señala Cebrián Latasa y según se colige del testamento de su hija: Lucas de Orduña (o de Jaén), Agustín García, Catalina López y Constanza de Orduña (2) por quien sigue la línea.
-Catalina González, soltera, falleció tempranamente en 1525. Su hermana Constanza es quien paga los 50 maravedíes que costó su sepultura.
-Andrés García de Jaén casó con Ana de Cabrejas, hija del conquistador Francisco de Cabrejas y de Catalina Hernández, hija del guayre Autindana y nieta de Aymedeyacoán. Acerca de este linaje ya hemos hecho algunos comentarios en nuestro artículo de esta misma serie Ascendencia Semidán: Aymedeyacoán, faycán y guadarteme de Telde.
-Pedro de Jaén el mozo nació en torno a 1480, según podemos concluir de sus propias declaraciones cuando interviene como testigo en 1552 en un repartimiento de tierras en Facaracas otorgado a Catalina Pérez, viuda de Lorenzo de Feria, e hija de Hernán Pérez y María López. En su declaración Pedro señaló que por entonces tenía 70 años poco más o menos y que había conocido tiempo atrás al padre de Catalina.
Otra huella documental de su privilegiada existencia la encontramos en el siguiente protocolo de 1536 ante San Clemente:
Pedro de Jaén vº de Gáldar vende una esclava negra llamada Juana a Diego de Rojas.
-De Constanza de Orduña, la menor de los hermanos, tenemos noticia en Los repartimientos de GC de que reclama en 1549 el título de unas tierras que le habían sido otorgadas a su padre. Vivió por tanto hasta la edad adulta pero nada sabemos acerca de su descendencia, si es que la hubo.
En la noble cibdad Real de las Palmas a 18 de septiembre de 1549, petición al Cabido de la ysla de Constanza de Orduña. Muy magníficos señores, Constanza de Orduña, vezina de Gáldar, beso las manos de vuestras señorías e digo que mi padre Pedro de Jaén vezino e conquistador que fue desta ysla le fue dado en repartimiento un figueral e tierras junto con él en el valle que dizen de Guardaya que es en término de la dicha villa de Gáldar … e porque yo no hallo el título … pido a vuestras señorías me manden asentar el titulo de dicho higueral e tierras.
-Sabemos finalmente que este matrimonio tuvo un hijo llamado Lucas de Orduña que debió morir tempranamente porque no se vuelve a saber nada de él. Esta es su partida de bautismo: Prestemos atención en ella a los ilustres padrinos cuya presencia en la ceremonia parece dar respaldo a la presunción de ascendencia indígena de la esposa de Pedro de Jaén:
Lucas (al margen): Domingo en 21 días del mes de noviembre de 507 años bateó Pedro de Jahen un gijo legítimo de Juana su mujer por nombre Lucas, sus padrinos Arriete de Betancor y Luisa, hija de Fernando de Guzmán.

CONSTANZA DE ORDUÑA(2) Y FRANCISCO DE GODOY
La continuidad de la estirpe a través de Constanza de Orduña podemos conocerla con más detalle gracias a la huella documental de su testamento y esta nota genealógica acerca del que fue su esposo, Francisco de Godoy, localizada en la carpeta del Archivo Diocesano:
Ante Matías Espino Peloz año de 1631 se hizo información de génere de Francisco Godoy y Constanza de Orduña y de ella resulta que Francisco de Godoy vino a la isla de Tenerife de conquistador y que casó con Constanza de Orduña, que tenía hermanos en España y que se escribían de Esturia (sic), Sevilla o Baeza o de allí cerca, que era gente principal solariega.
Acerca de este documento, protocolado a principios del siglo XVII, hacemos las siguientes reservas:
-No consta por ningún lado que Francisco de Godoy haya sido conquistador de las islas. La inclusión de los “Godoyes” como tales conquistadores en las crónicas se hizo tardíamente, como un aditamento posterior a la obra original, como nos señala Morales Padrón en su introducción a Canarias: Crónicas de la Conquista.
-El hecho de que no se determine la procedencia de Francisco de Godoy dándose nombres tan dispares como Asturias y Andalucía para designar los lugares donde viven supuestos hermanos del candidato con los que se escribe activaría todas las alarmas de un historiador. No dudamos de que su familia fuese gente solariega, es decir, propietaria de tierras pero tenemos muchas dudas en cuanto al calificativo de principal, a menos que así se quiera señalar a todos los hijosdalgo castellanos, muchos de los cuales no tenían ni donde caerse muertos.
De mayor valor genealógico por su fiabilidad es sin duda el testamento de su esposa Constanza de Orduña dictado en Gáldar a 17 de agosto de 1563 ante el escribano Diego Flores de San Juan. De él extraemos la información genealógica siguiente:
Nombro por Albaceas a Francisco de Godoy (2) mi hijo e Hernán Domínguez …Y cumplido e pagado este testamento dejo por mis herederos a Francisco de Godoy, Lucana de Orduña e Asencio de Orduña y a Ygnes de Godoy, mis hijos legítimos.
Como respaldo de lo antedicho, con el añadido de una hija que no consta en sus últimas voluntades por haber fallecido presuntamente antes de 1563, y con la identificación de Hernán Domínguez como yerno de Constanza y Francisco de Godoy, adjuntamos el siguiente extracto de protocolo que por desgracia no está fechado:
Poder de Juana e Ignes de Godoy, hijas legítimas de Francisco de Godoy y de Constanza de Orduña, sus padres difuntos, a favor de su cuñado Hernán Domínguez, vecino de Gáldar, Juan López, procurador de causas, y Juan de Palenzuela, general, para que les defendiesen en todos los pleitos y causas que se les ofreciesen
Tenemos noticias por último de otro hijo de Constanza y Francisco de Godoy, que también debió fallecer antes de que su madre testara, llamado Lucas de Orduña, quien, casado con Inés de Calderón tuvo a Francisca de Godoy, la cual, casada a su vez con Fernando de Carvajal y Quintana, tuvo como hijo a Diego de Carvajal y Guanarteme un historiador galdarense del siglo XVII (ver el artículo así titulado de Alejandro Moreno en InfoNortedigital.com).
En relación con Francisco de Godoy (2) tenemos la certeza de su matrimonio con María Mayor, una de las hijas de Hernán Domínguez 1 y de Bastiana Mayor, la primogénita de Catalina Hernández Guanarteme. Este matrimonio tuvo descendencia: su hija Alejandra de Godoy casó con Melchor Próceles Rodríguez de Orihuela con el que tuvo por hijos a María de Figueroa, Francisco Próceles, Diego Próceles y Lucana de Godoy.

LUCANA DE ORDUÑA Y HERNÁN DOMÍNGUEZ
La línea sigue, en el cuadro genealógico que hoy desarrollamos, por Lucana de Orduña casada con Hernán Domínguez.
Conservamos gracias a la información practicada por uno de sus descendientes de fines del XVIII una copia del testamento de este Hernán Domínguez, esposo de Lucana, otorgado en Gáldar en 1599 ante el escribano Juan de Quintana cuyo extracto les mostramos:
Ytem declaro que yo fui casado con Lucana de Orduña mi mujer, que haya gloria, y durante el dicho matrimonio hubimos y procreamos por nuestros legítimos hijos: a Julián de Godoy y Antonio de Orduña que son fallecidos y a Juan Asencio y Gaspar Domínguez y a María de Voz Mediana que casé con Lázaro de Reyna y a Clementa Domínguez y Catalina de Godoy y a Anna María, doncella, y recibí en dote con la dicha mi mujer las tierras y asiento de las Tres Palmas, todo calmo y no recibí otra cosa
Ytem declaro que doté a mi hija María de Voz Mediana para casarse con Lázaro de Reyna. Y que a mi hijo Gaspar Domínguez, estando él casado, yo le he dado a cuenta de la legítima una casa en Moya en 30 doblas y por otra parte, siendo soltero, me llevó en vacas y ovejas como 40 doblas.
Caserío de Tres Palmas
Ytem declaro los bienes que al día de hoy tengo: Primeramente las casas donde al presente vivo que hube y compré a Juan González Calcines. Ytem una casilla canaria junto a las casas de mi hermano (quiere decir su cuñado) Francisco de Godoy. Ytem dos cuevas encima del parral de María de Vega. Ytem otras dos cuevas que están junto al parral de Cherinos. Ytem unas casas en las Tres Palmas con una viña y un pedazo de tierra, sacado lo que di al dicho Lázaro de Reyna.
Tendré como ocho pipas de vino y los cascos también son míos, como 20 fanegas de trigo y otras 20 de cebada y como 8 o 9 de centeno y 40 fanegas de millo poco más o menos y ajuar y preseas de casa que dijesen mis hijos. Y un caballo rucio ensillado y enfrenado, lanza y espada y el hato de servir. Una yegua castaña y una potranca morcilla, dos bestias asnales, ocho bueyes de arada, cuatro o cinco novillos de dos años…como 25 o 26 vacas y becerros entre chicas y grandes 400 ovejas y carneros
Nombro por albaceas a Juan Asencio y Catalina de Godoy mis hijos.
Testigos: Juan Glez de Quintana, Gabriel Ruiz, Massión de Betancor, Melchor de Almeyda y Jerónimo de Miranda vecinos de Gáldar.
Por suerte para esta investigación contamos igualmente, gracias a la información de nobleza citada, con el testamento de la propia Lucana de Orduña, fallecida antes que su marido, que fue dictado ante Mateo Gil Piñero en 1585.
Ytem digo y declaro que yo soy casada con el dicho Hernán Domínguez mi marido y al tiempo que nos casamos yo traje por mis bienes dotales las tierras de Tres Palmas que servían de sembrar pan en ellas y no otra cosa, y durante el matrimonio las fuimos rompiendo y cercando, y hecho casa y plantado viña por manera que se ha mejorado con nuestra industria, costa y trabajo y al tiempo que Constanza de Orduña mi señora madre me dio las dichas tierras poseía otros muchos bienes raíces como eran las tierras de Layraga y la suerte de tierra y agua de la Vega menos una sesma (¿) y casas y parrales y tierras de pan en Facaracas de todo lo cual yo tenía mi parte como una de cinco hijos y herederos y de conformidad entre todos fuimos de acuerdo que yo renunciase todo lo que en lo demás bienes pudiese haber y me quedase con las dichas tierras de las Tres Palmas y ellos asimismo hiciesen dejación y tresspaso de lo que en ellas les pudiese caber y de ello hicimos escritura en forma ante Diego Flores de San Juan escribano público de estas villas declarolo asi para que en todo tiempo se sepa la verdad.
Ytem digo y declaro que durante el matrimonio con el dicho mi marido casamos a mi hija María de Voz Mediana con Lázaro de Reyna de mutuo acuerdo y voluntad y le dimos en dote y casamiento quinientas doblas como parecerá ante Juan de Quintana escribano público destas villas
Nombro por albaceas a Hernán Domínguez, mi marido, y a Juana de Godoy, mi hermana. Y después de cumplido y pagado este testamento…dejo y nombro por mis herederos universales a Juan Asencio y Gaspar Domínguez y María de Vos Mediana, mujer de Lázaro de Reyna, y Catalina de Godoy y Clementa Domínguez y Anna María mis hijos y del dicho Hernán Domínguez.
El listado de la descendencia de este matrimonio podemos completarlo, gracias a distintos aportes documentales, del siguiente modo: Julián de Godoy, Antonio de Orduña (fallecidos con antelación a 1585 fecha en la que su madre dicta testamento); Juan Asencio Domínguez; Gaspar Domínguez, por quien sigue la línea; María de la Voz Mediana, casada con Lázaro de Reyna; Catalina de Godoy, casada con Manuel Álvarez; Clementa Domínguez, casada con Juan Castro; y finalmente Ana Mª Domínguez.

GASPAR DOMÍNGUEZ Y JACOMINA DE ARMAS
Aunque Gaspar Domínguez muere sin haber podido testar en presencia de escribano “por estar en el campo” conservamos sus últimas voluntades gracias a un procedimiento judicial (pedimento) incoado por su hermano Juan Asencio Domínguez en el que este declara, teniendo como testigo a su cuñado Lázaro de Reina, que su hermano, antes de morir, le había nombrado su procurador testamentario. Una vez hecha la probanza por la que fue nombrado su legítimo albacea, Juan Asencio dicta las últimas voluntades de su hermano ante Juan de Quintana en 1614 que incluye cláusulas, entre otras, del tenor siguiente:
EXTRACTO DEL TESTAMENTO DE GASPAR DOMÍNGUEZ
Sepan cuantos esta carta de testamento vieren como yo Gaspar Domínguez de Godoy vecino en la villa de Gáldar (fórmulas de fe)…Ytem mando que si de la enfermedad que tengo fuere Dios servido de llamarme de esta presente vida que mi cuerpo sea enterrado en la Iglesia de Gáldar en la sepultura de mi padre.
Yten declaro que tengo de hacienda una suerte de tierras en las Tres Palmas…Ytem las cuevas donde hoy moro que se dicen las Cuevas blancas. Ytem más una yunta de bueyes y un hatajo de puercos y una bestia de servicio y un pedazo de huerta. Ytem digo y declaro que está en casa de María de Armas en la ciudad una ropa de raseta mas una ropilla …de hombre. Ytem más una sabana de cinco varas y una espada. Mando que toda esta ropa se le dé y entregue a mis albaceas que son mi hermano Juan Asencio de Godoy y Jerónimo de Trujillo.
Fecho en las Tres Palmas a 31 de Julio de 1614 siendo testigos Lázaro de Reyna y Martín Suárez y Juan de Reyna y Pedro Acedo y Albertos Marrero y Juan de Godoy y Francisco Mireles vecinos todos de esta isla y yo el dicho Gaspar Domínguez de Godoy por no saber firmar rogué a mi compadre Lázaro de Reyna que firmase por mí”.
Aunque Juan Asencio se nombra a sí mismo en diversas ocasiones como receptor de determinados bienes otorgados por su hermano se olvida por completo de citar a su legítima esposa Jacomina de Armas, hija de Jerónimo Trujillo, uno de los albaceas nombrados, y a toda su prole. La merma la suple Juan Ramón García Torres, nuestro extraordinario colaborador, dándonos a conocer el listado de los hijos de dicho matrimonio nacidos en Moya, su lugar de residencia por entonces:
Lucana, se bautizó en Octubre de 1595. Padrinos Juan Asencio y Ana María, hijos de Hernán Domínguez.
Diego 1, se bautizó el 10 de Enero de 1599 Padrinos Lázaro Amoreto y su mujer Pelegrina de
Azuaje, (debió de fallecer antes de 1603, ya que bautizan a otro Diego).
Hernando, se bautizó el 22 de Abril de 1601. Padrinos Ambrosio de Palenzuela y María de San Juan su mujer.
Diego 2, se bautizó el 29 de Julio de 1603. Padrinos Juan Asencio y Clementa Domínguez (hermanos de su padre).
María, se bautizó el 30 de Diciembre de 1605. Padrinos Juan Gallego y María Trujillo.
Ahora entendemos la razón de que ninguno de sus hijos haya podido participar en el albaceazgo de los bienes de su padre: eran todos menores de edad. Lucana, la mayor, tenía 19 años cuando este fallece, Hernando, 13 años, Diego, 11, y María, tan solo 9. El hecho de que tampoco sea citada su esposa, Jacomina de Armas, nos lleva a pensar que esta también podía haber fallecido para entonces. Lo cierto es que no aparecen hijos de este matrimonio registrados en la Iglesia de Moya a partir del año 1605.
De aquellos que están registrados tenemos constancia, gracias al protocolo que al pie de este párrafo les mostramos, de que acceden a la edad adulta los siguientes: la mayor, Lucana de Orduña, casada con Marcos Martín Jiménez, con descendencia; Hernando Domínguez, casado en Guía en 1628 con María de los Ángeles, sin descendencia, tal y como se recoge en su testamento; y Diego Domínguez por quien sigue la línea, igualmente con descendencia. Debieron pues haber fallecer tempranamente no solo Diego 1 sino también María.
-Poder de Diego Domínguez, septiembre de 1644, ante Diego Carvajal de Quintana:
Sepan cuantos esta carta de poder vieren como nos Diego Domínguez hermano de Fernando Domínguez hijos legítimos de Gaspar Domínguez e nietos de Fernando Domínguez vecinos que son e fueron de esta Villa de Guía; e Marcos Martín Jiménez, asimismo vecino de la dicha villa, como tutor de María Jiménez su hija legítima e de Lucana de Orduña, hermana del dicho Diego Domínguez e hija e nieta de los antedichos, otorgamos e conocemos por esta presente carta ambos a dos de mancomún y cada uno por sí in solydum …a Fernando Domínguez hermano de mí e de la mujer del dicho Martín Jiménez para que por nos y en nuestro nombre pueda lingar e lingue todos e cualesquiera bienes raíces e muebles que hayan quedado por fin y muerte de los dichos Gaspar e Fernando Domínguez padre e abuelo de mí el dicho Diego Domínguez e abuelo e bisabuelo de la dicha María Jiménez, hija legítima de Lucana de Orduña su madre e de mí el dicho Marcos Martín Jiménez.

DIEGO DOMÍNGUEZ Y MELCHORA DE SANTIAGO
Para documentar la siguiente traviesa de la escala genealógica les mostramos a continuación un extracto del testamento de Melchora de Santiago, mujer que fue de Diego Domínguez, otorgado en el año 1663 ante Cristóbal Suárez de Medina:
Yten declaro que Yo soy cassada y Belada en has de la Santa Madre Yglesia con Diego Domingues vesino de esta villa y hemos procreado por nuestros hijos lejitimos de lejitimo matrimonio y hemos tenido por nuestros hijos lejitimos a María y Bernardo y me dieron en dote y casamiento por lejitima que a mi tocó como uno de los herederos de mi padre Sebastian Domingues e Ygnes Hernandes un pedaso de viña y tierra calma que linda por una parte el barranco que disen de Galdar y por la parte de abajo con una parte de mi hermana Beatris Hernandes y por la parte de arriba con Christoval Domingues mi hermano. Y en el barranco de Galdar donde disen sercado de Juan Batista me tocaron siete almudes de tierra de sembradura labradias.
Yten declaro que yo largue del omenaje de cassa todo y una baca a Beatris Hernandes mi hermana mando no se le pida cuenta, que esta es mi boluntad.
Y para pagar y cumplir este mi testamento mandas y legados en el contenidas dejo y nombro por mis albaseas testamentarios a mi marido Diego Domingues y a Esteban Sambrana mi compadre.
Y pagado y cumplido este mi testamento y las mandas en el contenidas dejo y nombro a los dichos mis hijos María José y a Bernardino por mis universales herederos en todos mis bienes derechos y acciones que me pudieren tocar en todo tiempo y revoco y anulo otros y cualesquier testamentos que Yo antes de este haya fecho para que no valgan sino este que ahora otorgo ante el presente escribano en las casas, digo cuevas, de mi morada en esta villa de Galdar en trece del mes de Junio de 1663 años y la otorgante que doy fee conozco no firmó porque dijo no saber, a su ruego lo firmó un testigo siendolo presentes Marcos de Medina, Lucas de Oliva, Manuel Cabrera y Gaspar de Sosa vecinos de esta villa de Galdar.
Al listado de hermanos de Melchora, hija de Bastián Domínguez e Inés Hernández, que ella enumera en su testamento, hemos de añadir a Juan Domínguez (1620-1693) casado con Inés de Franquis y con Juana Dumpiérrez. Podemos además ampliar la información acerca de Beatriz Hernández (1632-1692) que casó con Juan de Miranda Alemán y asimismo acerca de Cristóbal Domínguez que casó con María Lorenzo, hija de Juan Domínguez Falcón y Leonor de Ojeda. Este último matrimonio no conllevó dispensa por lo que podemos asegurar que, al menos en las cuatro generaciones anteriores, los Domínguez de Gáldar no tienen relación de parentesco con los de Teror, asociados estos últimos al apellido Falcón.
De los dos hijos que Melchora de Santiago declara tener en su testamento señalamos que el varón, Bernardino o Bernardo Domínguez, casó con Melchora de los Reyes con quien tuvo descendencia y que María José, por quien sigue la línea, casó con Gaspar de Guzmán. A partir de aquí comienza la saga de los Guzmán de Gáldar que ya ha sido analizada en anteriores trabajos por lo que damos por concluido en este escalón nuestro descenso por la escala genealógica.
No obstante, aunque se trata de un colateral, para terminar esta primera parte del artículo, creemos conveniente reflejar unas notas acerca de Hernán Domínguez, hermano de Diego e hijo de Gaspar Domínguez y Jacomina de Armas. Sabemos que este Hernán casa en Guía en 1628 con Inés de los Ángeles, hija de Jerónimo Alonso y de María de los Ángeles, y que en esa misma localidad testará ante Salvador González (¿1648?) nombrando como heredera a su esposa “por no tener herederos forzosos” e identificando como beneficiaria de ciertos bienes a Agustina Ramírez, hermana de su mujer.
En beneficio de los interesados en el apellido Ramírez en las medianías del norte de Gran Canaria diremos que el testamento de su suegra, María de los Ángeles, otorgado en 1601, contiene la relación de toda su descendencia: Agustina Ramírez; Ana de Betancor, casada con Salvador Pérez; la ya citada Inés de los Ángeles; Jerónima María, casada con Sebastián Pérez; y Antonio Betancor. Asimismo dicho testamento permite la identificación de alguno de los hermanos de María de los Ángeles: Gaspar Ramírez, casado con Melchora Ramos; Isabel Ramírez; Melchora Ramírez; e incluso nos identifica a los padres de la testadora: María Ramírez y Tadeo Hernández.
El motivo de esta acotación, como puede comprobarse en la ilustración adjunta, es el de situar el inicio del procedimiento judicial por el que, a finales del siglo XVIII (en 1774), un descendiente de una de las hermanas de Inés de los Ángeles reclama una capellanía teniendo que demostrar el origen de las propiedades a través de una extensa y bien documentada información genealógica que nos ha resultado providencial para reconstruir la ascendencia de los Domínguez y Orduña de Gáldar.

NOTA: La segunda parte de este artículo versará sobre el origen de Hernán Domínguez, el esposo de Lucana de Orduña, planteando algunas propuestas que pensamos que de seguro van a ayudar a resolver el enigma de los Domínguez de Gáldar y su extraña relación con la familia real canaria.

 


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