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miércoles, 14 de enero de 2026

DE HISPANO FLAMENCOS A CANARIOS: EL LINAJE VAN DE WALLE

TOMÁS VAN DE WALLE SOTOMAYOR

Marqués de Guisla-Ghiselin    

Ponencia presentada en el XII Encuentro de Genealogía Gran Canaria, organizado por Genealogías Canarias y Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en noviembre de 2025.

Resumen

El presente artículo narra la historia de la familia Van de Walle, originaria de Brujas (Flandes), y su establecimiento en la isla de La Palma (Islas Canarias) a partir de 1530. Se centra especialmente en la figura de Luis Van de Walle, conocido como “el Viejo”, quien se consolidó como el tronco principal del linaje en Canarias y España. La familia, de origen patricio y dedicada al comercio internacional, emigró motivada por el declive económico de Brujas y la atracción de las oportunidades en territorios de la Monarquía hispánica. Se menciona la continuidad del linaje a través de los hijos y nietos de Luis Van de Walle, quienes mantuvieron la influencia familiar en la isla y en la sociedad española, así como el legado cultural y artístico que dejaron a través de donaciones y encargos a talleres flamencos.

Palabras clave

Familia Van de Walle, Brujas (Flandes), linaje, Canarias, legado cultural y artístico, comercio internacional.

Summary

This article recounts the history of the Van de Walle family, originally from Bruges (Flanders), and their settlement on the island of La Palma (Canary Islands) beginning in 1530. It focuses especially on the figure of Luis Van de Walle, known as “the Elder,” who became the main progenitor of the lineage in the Canary Islands and Spain. The family, of patrician origin and engaged in international trade, emigrated due to the economic decline of Bruges and the attraction of opportunities in territories of the Spanish Monarchy. The continuity of the lineage is mentioned through the sons and grandsons of Luis Van de Walle, who maintained the family’s influence on the island and in Spanish society, as well as the cultural and artistic legacy they left through donations and commissions to Flemish workshops.


Keywords

Van de Walle family, Bruges (Flanders), lineage, Canary Island, cultural and artistic legacy, international trade.

 


Me gustaría expresar mi gratitud a Cristina López-Trejo Díaz y Eugenio Egea Molina por haberme dado la oportunidad de compartir la historia de mi familia con todos ustedes. Los Encuentros de Genealogía que organizan, y que ya suman doce ediciones, destacan por su relevante aporte histórico y su valor social. Así mismo, quisiera expresar mi agradecimiento a la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria por su hospitalidad, destacando que en 2026 celebrará su 250 aniversario.

También es preceptivo mencionar a la Fundación Canaria de Arte Flamenco, una entidad que tiene como propósito proteger, promover y destacar el valioso legado artístico originario de Flandes que llegó a Canarias durante los siglos XVI y XVII. 

 
El objeto de esta ponencia es revisar el conocimiento existente sobre el establecimiento de la familia Van de Walle en la isla de La Palma en 1530, en concreto de tres hermanos, su arraigo como vecinos, la personalidad de Luis, el tronco del linaje, para continuar con la siguiente generación , la de sus hijos.
 
Todo lo que viene a continuación se ha basado en documentación y la bibliografía existentes, sin haber realizado investigaciones de archivos ni indagaciones específicas. El territorio que conocemos como Flandes en la actualidad es menor que el conocido por tal nombre en el siglo XVI que al menos duplicaba el contemporáneo.
 
El conde de Flandes y duque de Borgoña, el soberano del territorio, en la época que nos concierne era el emperador Carlos V por herencia de los Habsburgo, por lo tanto el territorio era “autónomo” como diríamos ahora, se regía por sus propias leyes pero formaba parte de la herencia de Carlos tanto como otros reinos como los de Castilla y Aragón. De ahí la etiqueta que le he puesto al texto: hispano flamencos; flamencos sería su “nacionalidad” (aunque este era un concepto político inexistente entonces) inequívoca pero a la vez que súbditos del rey de la monarquía hispánica; el concepto político de “español” era también inexistente. Este tipo de lealtades políticas han desaparecido de la comprensión moderna porque el Estado como ente político es posterior a la época que estamos comentando.
 
Los tres hermanos en cuestión que vamos a nombrar fueron Joris (Jorge), Lodewijk (Luis) y Anna Van de Walle (decirlo al modo español, en holandés o en francés).
Vamos a hacer una breve descripción de la familia de Brujas en la que nacieron estos tres hermanos.

viernes, 3 de noviembre de 2023

PEDRO SARMIENTO WESTERLING, RECENSIONES BIOGRÁFICAS Y GENEALÓGICAS

EUGENIO EGEA MOLINA

https://orcid.org/0000-0002-9433-6298
 

Resumen

El artículo examina la trayectoria biográfica y los orígenes familiares del Dr. D. Pedro Sarmiento Westerling (1667), jurista ilustre nacido en Las Palmas de Gran Canaria. Descendiente directo del patriciado flamenco establecido en las islas durante el siglo XVI por Pedro Westerling I, su linaje integró además alianzas de hidalguía con distinguidas familias castellanas y genovesas. Tras iniciar su formación académica a los doce años en la Universidad de Salamanca, obtuvo en 1689 el grado de doctor en Leyes, desempeñándose como profesor y sustituto de cátedra. Posteriormente, proyectó su carrera profesional hacia la administración colonial hispanoamericana, ejerciendo los cargos de fiscal, oidor (magistrado) en la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá y catedrático universitario en dicha ciudad. El estudio fundamenta la relevancia institucional de esta saga aristocrática insular, destacando su decisivo papel dentro de las élites intelectuales, jurídicas y mercantiles de la España trasatlántica.

Palabras clave

Pedro Sarmiento Westerling, genealogía canaria, Flandes, Universidad de Salamanca, Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá, élites jurídicas, Imperio español.

Abstract

This article examines the biographical trajectory and family origins of Dr. Pedro Sarmiento Westerling (b. 1667), a prominent jurist born in Las Palmas de Gran Canaria. A direct descendant of the Flemish patriciate established in the Canary Islands during the 16th century by Pedro Westerling I, his lineage also integrated noble alliances with distinguished Castilian and Genoese families. After beginning his academic training at the age of twelve at the University of Salamanca, he earned his Doctorate in Law in 1689, serving as a professor and substitute lecturer. Subsequently, he directed his professional career toward the Spanish colonial administration in the Americas, holding positions as prosecutor (fiscal), magistrate (oidor) in the Royal Audiencia of Santa Fe de Bogotá, and university professor in that city. The study highlights the institutional relevance of this island aristocratic family, emphasizing its decisive role within the intellectual, legal, and commercial elites of the transatlantic Spanish Empire.

Key words

Pedro Sarmiento Westerling, Canary genealogy, Flanders, University of Salamanca, Royal Audiencia of Santa Fe de Bogotá, legal elites, Spanish Empire.

F. Zurbarán, Doctor en Leyes
 

INTRODUCCIÓN

Allá en el año 2013 publicamos unas notas tituladas Westerling una familia canaria de origen flamenco, en el presente añadimos y continuamos biográfica y genealógicamente con uno de los descendientes de esta prole, el Dr. D. Pedro Sarmiento Westerling (escrito como Huesterlin o Esterlin), que realizó estudios de leyes en la Universidad de Salamanca, dónde alcanzó el máximo grado académico, ejerciendo de profesor universitario, luego pasó a la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá donde ocupó los cargos de fiscal y oidor (magistrado), además de ocupar una cátedra de cánones y leyes Universidad de Bogotá. Del mismo, hay que puntualizar que el Dr. Sarmiento Westerling ocupa su espacio con una reseña biográfica en la Real Academia de Historia.

A partir de documentación archivística y bibliografía ofrecemos algunas pinceladas vitales y familiares de Pedro Sarmiento Westerling.

 

CASA WESTERLING

En Canarias, tuvo como antecesores, por línea agnada o de varonía, a los flamencos Pedro Westerling I (Van Trille), natural de Oudenburg en la diócesis de Brujas (hoy, en la provincia belga de Flandes Occidental), y su mujer Ana Jakes Van Trille (Ventrilla/Bentrilla). Ambos, tatarabuelos del Dr. Pedro Sarmiento y, a su vez, tronco de esta familia en las islas. Ana Jakes, nacida o asentada desde su infancia en la isla de La Palma, Hans Van Trille y Ana Jakes, que por línea materna emparentaba con la familia Van de Walle, sobrina de Luis Van de Walle fundador de esta familia en Canarias, perviviendo el apellido en la actualidad.

sábado, 23 de octubre de 2021

EL FLAMENCO JEAN PIERRES, GENEALOGÍA APROXIMADA DE SU DESCENDENCIA EN LA OROTAVA

 JUAN MANUEL RODRIGUEZ RODRÍGUEZ

Casa Pierres, finales del siglo XIX
La nómina de flamencos y neerlandeses (holandeses) establecidos en Canarias es exhaustiva y cada día los historiógrafos de las islas añaden nuevas aportaciones en las investigaciones que revelan su importancia en el Archipiélago (Egea Molina, 2012)1. Esta comunidad que como se ha reseñado en múltiples trabajos, tuvieron en los espacios hispanos plena derecho como ciudadanos del Imperio a partir de Carlos I, e indudables ventajas en su establecimiento, y que fueron garantizadas (y exigidas como luego veremos) mientras fueran buenos practicantes católicos en sus dominios; en cualquier caso habría que localizar la verdadera procedencia de muchos de estos allegados que genéricamente eran nominados como flamenco u holandés (como alguna vez se le denomina a los Pierres), y que no hacen distinción entre valones francófonos y propiamente flamencos dentro de las características regionales del actual reino de Bélgica, atengámonos sobre tal cuestión a lo planteado por un historiador muy acertadamente: … “El primer problema que se nos plantea, es cómo agruparlos, qué se entiende por origen flamenco en la época a estudiar y cómo ellos se consideraban. Para ilustrar estas cuestiones podemos ver el caso de Nicolás Mustelier, originario de Valenciennes, en la región valona, que pasa a dominio francés en 1668, cuando Mustelier ya llevaba años en la isla. Entonces, ¿cómo tenemos que considerar a Nicolás Mustelier, flamenco o francés?, parece más razonable que el agrupamiento lo hagamos por razón de procedencia geográfica y de relaciones familiares e intereses comerciales, donde la condición de franco-parlantes o el dominio de varias lenguas, tendría que ser un factor determinante a la hora de abordar los negocios que tenían una dimensión internacional (sic.)” -añadiríamos otros muchos apellidos de marcado fonema y grafía francesa como Arnould (Artiles?), Dubois, Dujardin, Gesquier, Jaques, Lefevbre (Febles), Massieu, etc.- Además buscarán a través de las alianzas matrimoniales escalar puestos en la sociedad tinerfeña, sin embargo, harán gala de su condición de flamencos, recurriendo a memoriales y solicitando que se les apliquen los privilegios otorgados a los flamencos en otras partes del reino, seguramente insistiendo en ser extranjeros ya que en este caso resulta beneficioso para sus intereses (sic)(Gómez y Gómez, 2004)2; historiadores canarios y flamencos (Everaert, 1999) 3  han vindicado a estos pioneros de nuestro comercio que antecedieron a los franceses e ingleses que, en algunos casos,  arribaron simultanea o posteriormente. Una de estas familias procedentes de Flandes fueron los Pierres, establecidos en la Orotava, y es sorprendente que esta familia con recurrente iconografía heráldica en la isla de Tenerife tenga tan escasa referencia genealógica. 

sábado, 30 de noviembre de 2019

EL LEGADO FLAMENCO EN GRAN CANARIA, ENLACES Y CONNOTACIONES SOCIOECONÓMICAS: LOS JAQUES DE MESA

JUAN MANUEL RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ
Ponencia del VI Encuentro de Genealogía Gran Canaria, organizado por Genealogías Canarias y Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria los días 12 al 14 de noviembre de 2019.
 
RESUMEN
A través de los acontecimientos históricos, personas y familias de origen flamenco, se intenta valorar su destacada influencia en la sociedad de Gran Canaria. Su permanencia, quizás mezclada en la herencia canaria compuesta por múltiples procedencias: aborígenes, africanos, españoles, portugueses, genoveses, malteses, etc. Entre estos, tratamos los flamencos partiendo de una de estas familias: los Jaques de Mesa.
ABSTRACT
Through historical events, characters and families of Flemish origin, we intend to evaluate their influence on the future of Gran Canaria society. We started with that influence of the flemish in Gran Canaria, perhaps mixed in the grancanario melting pot it was not as tangible as the one inherited from those a lot of people formed by a mixture of aborigines, Africans of the continent, Portuguese, Spanish, Genovese, Maltese, French, English, Indian, Nordic (include Flemish) and other peoples. We take as an example one of the families, descendant of flemish, in Gran Canaria, to develop this actual work: the Jacques de Mesa.
  
La influencia de los flamencos dentro del crisol grancanario es tangible como la heredada de los que fueran nuestros antepasados canarios:  andaluces, portugueses, castellanos, aragoneses, mallorquines, gallegos e incluso genoveses o malteses, sin embargo en algunas instancias se trata al mismo como “pueblo colonial
Azúcar de Canarias en Amberes. Ayto. de Amberes
formado por una mezcla de aborígenes, africanos del continente, portugueses, españoles, malteses, flamencos, franceses, ingleses, indios, nórdicos y otros pueblos”1 (afirmaciones que levantaron ampolla entre algunos estamentos de la sociedad canaria), si nos circunscribimos en el Antiguo Régimen, quizás desde el bajo Medioevo hasta, léase después de la conquista, la Edad Moderna. Los flamencos en particular podrían tratarse de “inmigrantes” comerciales, pero parece que nunca fueron considerados como extranjeros, en todo caso buitenlander : de otras tierras 2. En la versión  de Carlos Platero Fdez. reitera (sic) “los siglos XVI y XVII, periodo de consolidación de la repoblación de todas las islas canarias. Se incorporan los habitantes nativos a la civilización europea junto a: españoles peninsulares; la significativa colonia de los portugueses, muchos de ellos de la Madera; flamencos; y habitantes de Marsella, Niza, Génova, Sicilia o Malta, entre otros”.
Al tratarse entonces en el Antiguo Régimen de un “espacio” libre bajo auspicio castellano, además perteneciente tal espacio a la entonces corona española y portuguesa (en el caso de Jaques de Mesa pasaron primero por Madeira, y tomaron por casamiento este apellido, y relacionados posiblemente con el azúcar), pues por tanto no podemos hablar categóricamente de inmigración, derivada más bien de un trasiego comercial, dirigido fundamentalmente a las islas realengas por pertenecer al mencionado  espacio con menos trabas “arancelarias”: exenciones de pechos3,  reducciones de alcabalas y almojarifazgo,   política hacendística propiciada por la Corona como favorecedora del poblamiento4, El flujo de estos comerciantes dieron estructuras comerciales más sólidas, con una actividad manufacturera preindustrial, puertos de referencia para el intercambio y gestión contable de libros mas eficaz, así como, la creación de incipientes consulados. A partir de la segunda mitad del XVI el eje comercial europeo pasó del Mediterráneo al norte de Europa y como centros Amberes y Ámsterdam. Se trataba de un eje de “Mercado Común” bajo Carlos I 5. Pensamos que queda perfectamente explicitado como la letra de cambio era un instrumento financiero utilizado con frecuencia y habilidad en el Archipiélago Canario, sobre todo en las islas que controlaban el comercio con el exterior, Gran Canaria, Tenerife y La Palma6.

domingo, 17 de noviembre de 2013

WESTERLING, UNA FAMILIA CANARIA DE ORIGEN FLAMENCO

EUGENIO EGEA MOLINA
orcid.org/0000-0002-9433-6298

 
1. UNAS ANOTACIONES CONTEXTUALES
En Canarias, la presencia flamenca fue numerosa y notoria, desde el final de su conquista y los comienzos de su colonización, alcanzando su apogeo en la segunda mitad del siglo XVI hasta el primer tercio del siglo XVII. 
Esta colonia europea se asentó principalmente en las islas llamadas de realengo (La Palma, Tenerife y Gran Canaria).
Retrato de familia, 1583. Andriaenz Thomasz Key
Con la toma de las islas, se abrieron amplios horizontes, un nuevo y pujante negocio del azúcar, auténtico “oro blanco”, y unas perspectivas de apertura al Atlántico.
Los primeros flamencos llegados antes de la mitad del siglo XVI, procedían mayoritariamente de la ciudad de Brujas, actualmente Bélgica, principal enclave portuario de Europa durante los siglos XIV y XV, y en el que convergieron productos y mercaderes de todo el continente, en un mercado seguro y estable. A fines del siglo XVI, el relevo lo tomó paulatinamente la ciudad de Amberes, motivado por la importancia atlántica (VIÑA BRITO, 2009).
En este contexto, muchas de estas familias del norte de Europa se establecieron e integraron en una nueva sociedad que empezaba a conformarse, aportando no sólo un preciado patrimonio cultural y artístico, sino formando parte de la ascendencia de muchos de los canarios actuales. Su origen pronto se irá esfumando, integrándose en la colectividad que los acogió, convertidos en parte de la misma y defensores de sus intereses.

lunes, 2 de septiembre de 2013

DÑA. PETRONILA MARTEL DE FEBRES ARTEAGA. UNA ILUSTRE ASCENDENCIA DE LA ISLA DE EL HIERRO

CRISTINA LÓPEZ-TREJO DÍAZ
orcid.org/0000-0003-4409-9260
 
Isla del Hierro. Leonardo Torriani.
 
Una vez concluida la etapa betancuriana de la isla de El Hierro con la venta, en 1418, por parte de Maciot Bethencourt de sus dominios al Conde de Niebla, la isla estaría sometida, durante los veintisiete años siguientes, a continuas permutas hasta que Hernán Peraza “el Viejo” obtiene la propiedad de las cuatro islas conquistadas (Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera, El Hierro). Los señores de la isla eran dueños absolutos de la propiedad de la misma. A lo largo del siglo XVI, sin embargo, irán cediendo parte de las tierras a unas pocas familias, a cambio del recibo de una renta sobre las mismas. Estas familias comenzaron a ocupar los cargos políticos y administrativos más relevantes de la isla de El Hierro, lo que terminó dando lugar a una oligarquía insular que se asentaba en Valverde. La clase privilegiada, al igual que sucedía en las otras islas, giraba en torno a la familia Herrera-Peraza i. Todos ellos tenían en común el ejercicio del poder y una riqueza que en muchos casos provenía de grandes fortunas adquiridas antes de su llegada a las islas, y en otros, fueron obtenidas por los beneficios de los repartimientos. Los cargos públicos se convertían en hereditarios, pasando de padres a hijos, lo que unido a la creación de linajes a través de la institución de mayorazgos, las alianzas entre familias a través de los consorcios matrimoniales entre sus hijos, y la obtención, en muchos casos, de la figura de familiar del Santo Oficio, creaba las bases del nacimiento de una “nobleza” isleña.

viernes, 10 de agosto de 2012

APELLIDOS FLAMENCOS EN CANARIAS. UNAS ANOTACIONES SOBRE SU ASENTAMIENTO

EUGENIO EGEA MOLINA
orcid.org/0000-0002-9433-6298
 APELLIDOS: 
Monteverde, Van Dalle, Guisla, Van de Walle, Westerling, Artiles, Bandama, 
Grimón y Febles.

 

EL ASENTAMIENTO DE LA COLONIA FLAMENCA EN CANARIAS

Bajo la denominación histórica de «Flandes» se englobaba a los Países Bajos (integrados por el Condado de Flandes, el Ducado de Brabante, el Condado de Holanda, el Ducado de Luxemburgo, el Señorío de Maastricht y los Condados de Namur y Hainaut, entre otros) e incluso a territorios de la actual Alemania, todos ellos vinculados a la Corona española. Se trataba de un ámbito geográfico cambiante, sujeto a intensas transformaciones territoriales y políticas.

 

 

Tras la conquista castellana y la consiguiente colonización de las islas Canarias, la implantación de un modelo de agricultura de exportación atrajo a una próspera colonia mercantil dedicada a la explotación del azúcar. El archipiélago se convirtió así en un enclave comercial estratégico, cuyo carácter de sociedad en formación facilitó la rápida integración de pobladores de diversas procedencias.

El flujo migratorio de los flamencos hacia las islas alcanzó su máximo esplendor entre los siglos XVI y XVII. Aunque se establecieron en Tenerife y Gran Canaria, fue La Palma el principal punto de acogida, al albergar uno de los puertos mercantiles más activos e influyentes de la época.

Esta estrecha vinculación económica y cultural legó al patrimonio insular un extraordinario patrimonio que perdura hasta hoy, reflejado tanto en la artesanía de los calados como en valiosas obras de arte flamenco: imaginería religiosa, retablos, pinturas y mobiliario.

A diferencia de lo ocurrido en otros destinos atlánticos, el asentamiento flamenco en Canarias se caracterizó por su permanencia. Buena parte de estos comerciantes fijó su residencia definitiva en las islas, diversificando sus actividades desde el comercio azucarero hacia el sector vitivinícola y otras vías de negocio. Asimismo, se integraron plenamente en la vida pública mediante alianzas matrimoniales con las élites locales y con otros colonos.

Entre los primeros pioneros de los que se tiene constancia documental destacan Jácome Groenenberg (cuyo apellido fue castellanizado como Monteverde), Luis Van de Walle «el Viejo» y Pedro Westerling. Con el tiempo, se sumaron otros linajes flamencos como Aysel, Grimón, Leardin, Vans Aguardiente, Bandama, Wangüermert (Guelmes), Brier, Van Daisele (Daysel) o Avontroot, además de aquellos comerciantes que adoptaron directamente apellidos castellanos que ocultaban su origen.

Ya en la segunda generación, estos descendientes de flamencos, plenamente aculturados, ocuparon destacados cargos en la administración, las milicias y los negocios insulares. Defendieron el archipiélago como canarios de pleno derecho, manteniendo viva la memoria de su linaje.

Sin embargo, gran parte de estos patronímicos terminaron por extinguirse en el registro civil. Muchos descendientes optaron de forma deliberada por asumir los apellidos castellanos de la rama materna o de sus antepasados. Esta decisión respondía principalmente a razones de prestigio social y seguridad jurídica: una medida de protección frente al recelo de la Inquisición y de sus rivales políticos, en un contexto donde proceder de tierras lejanas podía despertar sospechas de heterodoxia religiosa.


 
ALGUNOS APELLIDOS FLAMENCOS EN CANARIAS
A modo de retazos, escogemos una muestra de apellidos flamencos, de los que exponemos unas notas acerca de sus iniciadores y su establecimiento en Canarias:
 
MONTEVERDE
Alrededor de 1500, se instala en la isla de La Palma, el comerciante residente en Amberes, Jacome Groenenberg (Diego Monteverde) casado con Margarita de Pruss atraído por las posibilidades económicas de la isla. Era natural de Colonia (Alemania), hijo Grovorto de Grünberg y Elichea Brift, familia germana de apellido Grünberg que lo adaptó al flamenco (Groenenberg).
En La Palma, compró tierras donde plantó caña de azúcar y construyó ingenios azucareros en Tazacorte y Argual.
Además de Jacome y su familia, les acompañaron empleados y colaboradores, creando una intensa actividad naviera con Flandes.
Pronto los descendientes de Jacome tomaron el apellido Monteverde –sus nietos ya lo llevaban- traducción literal de Groenberg o Grunberg. Curiosamente el apellido en menos de tres generaciones se transformó de Grunberg a Groenenberg, y de Groenenberg a Monteverde.
Sus descendientes destacaron en la sociedad canaria, amén de los méritos de algunos de sus descendientes, por los casamientos con miembros de otras familias, así como por las riquezas acumuladas e importantes cargos obtenidos (alfereces mayores, regidores, alcaides y oficiales de milicias).

VAN DALLE
Esta noble familia de mercaderes, en Canarias se alió con los Monteverde, no sólo por motivos matrimoniales sino de negocios.
María Van Dale matrimonió con Melchor Monteverde (primogénito de Jacome Groenenberg), segundas nupcias de este. Era hija del Señor de Lilloot, Berendrech, Zuitland y Ballard Pablo Van Dalle y la Señora de Lilloot y Werthen Ana de Coquiel.
Pablo Van Dalle, en 1562, compra a su yerno Melchor Monteverde una parte de los ingenios de Argual y Tazacorte.

GHISELIN-GUISLA/BOOT
El fundador de esta familia en Canarias fue Baltasar Ghiselin, natural de Ypres, que se instaló en la isla de La Palma. En el año 1526, casó con Catalina Van de Walle Torres. Sus padres fueron Mesire Jacome Ghisellin y Margarita Questrois, residentes en la ciudad de Brujas. Los abuelos paternos de Mesire Jacome –bisabuelos de Baltasar- fueron Messire Ghisellin, Señor de Henthove, y Adriana de Lelis-ditte, que vivieron en el siglo XV.
El apellido Ghisellin se castellanizó, convirtiéndose en Guisla.
Este apellido se unió por alianza al de Boot: el capitán de infantería Juan de Guisla Van de Walle (S.C. de La Palma 1600), matrimonia con Jerónima Boot Monteverde, Sra. de Wesembec y Ophen, hija primogénita del noble flamenco Jerónimo Boot y su segunda mujer Jacoma de Monteverde, bisnieta de Jacome Groenenberg (arriba mencionado). De esta forma, los señoríos de Wesembec y Ophen pasan al mayorazgo de los Guisla.
En 1776, Juan Domingo de Guisla Boot Salazar (S.C. de la Palma 1731, id. 1785) se convierte en primer marqués  de Guisla-Ghisellin, título otorgado por Carlos III, por sus servicios en las guerras de Italia como capitán de los Reales Guardias con Felipe V, además de los méritos contraídos por sus antepasados en Flandes y España.
El capitán de caballería de Perú, Juan Lino de Guisla y Guisla Boot (Lima 1778, id. 1815) III marqués de Guisla-Ghisellin, señor de Wesembec y Ophen, poseedor del mayorazgo y regidor de Lima. Su madre Mª Hermenegilda de Guisla y Larrea (Lima 1751, id.1832), IV marquesa de Guisla-Ghiselin, casada con su primo hermano el II marqués Carlos José de Guisla Boot (1723- Lima 1786), prestó grandes servicios a la causa de la independencia de Perú. El general San Martín en reconocimiento le concedió la Orden del Sol (1822).
Juan de Guisla muere sin continuidad, por lo que todos los títulos y mayorazgos familiares recayeron en la familia Van de Walle.

VAN DE WALLE
Una de las más importantes y notorias familias de Flandes, repartida fundamentalmente por Brujas, Courtray y Lovaina; donde ocuparon los primeros cargos y señoríos feudales desde muy antiguo. Contando entre sus miembros con personajes destacados en las Letras, las Armas y la Iglesia.
Los Van de Walle se asientan en La Palma desde los albores del siglo XVI y desde entonces ocupa un importante puesto de la nobleza, ostentando multitud de títulos.
Luis Van de Walle Van Praet, natural de Brujas, funda esta Casa en Canarias. Llegó a España, como su padre y hermanos, acompañando al emperador Carlos V; pasando posteriormente a la isla de La Palma, donde ocupó los cargos de Familiar del Santo Oficio, Gobernador de Armas, Maestre de Campo de Infantería y Alcaide de todas las fortalezas de la Isla. Para la ciudad de Sta. Cruz de la Palma, costeó de su bolsillo el agua de abasto público, la mayor parte de la construcción del antiguo Hospital Ntra. Sra. de los Dolores, la iglesia y convento de Sto. Domingo y una fundación para los pobres.
Su mujer fue María Cervellón Bullid, con quien casó en Sta. Cruz de La Palma en el año 1537.
Sus primogénitos heredaron el título de Señores de Van de Walle y Lembeke, ocuparon distinguidos puestos en la sociedad isleña y crearon alianzas con notables familias que aumentaron sus riquezas y títulos nobiliarios.

WESTERLING (WESTERLIN/HUESTERLIN/HESTERLIN/ESTERLIN)
Pedro Westerling, nacido en Oudenburg (Brujas), fue el primero en establecerse en Canarias (Sta. Cruz de la Palma), a
principios del siglo XVI. Su padre se llamó Livinio Westerling, persona con gran autoridad (bailío) y reputación, y su madre Ana Van Cutshegen.
Contrajo matrimonio con Ana Jakes Van Trylle, hija de los nobles flamencos Anés Van Trylle y Ana Jakes.
Ocuparon importantes puestos en la sociedad canaria como regidores, alguaciles, oficiales del ejército/milicias y clérigos; ampliando su riqueza y nobleza por casamientos con familias notables. El apellido actualmente es inexistente en Canarias, pero sus descendientes llevan apellidos como Botello, Massieu, Manrique de Lara, Calderín, Casabuena…
Más información en Westerling, una familia canaria de origen flamenco.

ARTILES
Con el flamenco Arte (Aert/Arnould) Artiles, naturalizado Hernando Artiles, se asienta este apellido en el archipiélago, principalmente en la isla de Gran Canaria.
Movido por el comercio azucarero, llega primero a Tenerife y, posteriormente, a Gran Canaria: Las Palmas  y Telde; donde luego se avecina en Agüimes.
En el año 1556, en la iglesia de S. Juan de Telde, contrae nupcias con Leonor Rodríguez, natural de la isla, hija de Luis Sánchez y de Beatriz Alonso. Con Leonor, al menos,  tuvieron 10 hijos.
Adquirió diversas propiedades en la comarca de Agüimes. 
Falleció en 1596.
Artiles es un apellido muy localizado actualmente en la isla de Gran Canaria.
 
Arte flamenco. Cristo de La Laguna.

BANDAMA
El apellido es una naturalización de Van Damme, transmitido por Daniel Van Damme, natural de Amberes e hijo de otro Daniel (Amberes) y de Ana Van Eggen (Wessel).
Desde al menos los 16 años, se constata su vecindad en Gran Canaria. En estos años, vivió en casa de Conrate Mayor de origen flamenco y platero de profesión.
Con los años, Daniel se convirtió en comerciante acaudalado, poseyendo la caldera que se nomina con su apellido (caldera de Bandama) donde plantaba vides.
Se unió en matrimonio con Juana de Vera, hija de Alonso Trigueros y María Negrín, teniendo descendencia que es la que perpetúa el apellido Bandama.
Daniel Bandama, tuvo varios procesos abiertos por la Inquisición saliendo airoso de todos ellos. Alcanzó el reconocimiento y prestigio social al hacerse con una regiduría del cabildo de Gran Canaria.
Su descendencia se propagó por Gran Canaria y Tenerife, aliándose con notables casas isleñas como Calderín y Bravo de Laguna.
 
Caldera de Bandama. Gran Canaria

GRIMÓN
Se debe a Jorg Grimont (Jorge Grimón), nacido en Namur y conocido por “el borgoñón”, pues el ducado de Borgoña se había anexionado Flandes.
Este personaje, como veremos, no se encuadra en las líneas generales de los flamencos en Canarias, vinculados al comercio o el negocio azucarero. Vino con la conquista como militar y trayendo consigo a su familia.
Desembarca en la playa de los Cristianos, en una batalla capital para la culminación de la conquista de Tenerife, utilizando por primera vez armas de fuego en la isla.
Después de la victoria de los castellanos en la isla, se instala como colono beneficiado en las datas de 1500 y 1507.
Se instaló, en 1496, con su mujer Juana de Argana y un hijo e hija nacidos, que le acompañaron en la aventura.
Su posteridad, contrae alianzas con ilustres familias como Vergara, Alvarado-Bracamonte, Torres o Van de Walle. Alcanzando títulos nobiliarios como el de marquesado de Acialcázar o Villanueva del Prado.
 
 

NOTAS FINALES

El análisis sobre el asentamiento flamenco en Canarias pone de manifiesto la enorme riqueza histórica del archipiélago como cruce de caminos en la expansión atlántica. Lejos de actuar como meros agentes comerciales de paso, la comunidad flamenca representó un modelo excepcional de arraigo e integración que trascendió lo económico. La atracción inicial del comercio azucarero y vitivinícola transformó a La Palma, Tenerife y Gran Canaria en nodos cosmopolitas, legando a las islas un incalculable patrimonio artístico en retablos, imaginería y pintura que perdura hasta nuestros días.

Este proceso estuvo marcado por un rápido mestizaje. Mediante alianzas matrimoniales estratégicas con las élites locales, los pobladores procedentes de Flandes se fusionaron de forma natural con la sociedad insular. Paradójicamente, la presión de la Inquisición y la búsqueda de prestigio social llevaron a muchos a castellanizar sus patronímicos —como el célebre paso de Groenenberg a Monteverde— o a adoptar los apellidos maternos, provocando la desaparición documental de sus nombres originales.

Sin embargo, la pervivencia de este legado se manifiesta de manera doble en la actualidad. Por un lado, a través de aquellos linajes que lograron conservar su forma o adaptación original en el registro civil, como Van de Walle, Grimón o Brier; por otro, mediante una huella invisible pero imborrable, pues la sangre de aquellos antiguos comerciantes y hacendados fluye integrada en el ADN de la población canaria contemporánea.

 

 
FUENTES:
- LOBO CABRERA, M. Flamencos en La Palma: 1600-1650. En DE PAZ-SANCHEZ, M. (edit.) Flandes y Canarias, nuestros orígenes nórdicos. Tomo III. Edit. Centro de la Cultura Popular Canaria. Sta. Cruz de Tenerife. 2007.
- RODRÍGUEZ DÍAZ DE QUINTANA, M. Libros de Genealogías. Museo Canario.
- REGULO PÉREZ, J. (edit.) Nobiliario de Canarias. Tomo II. Imprenta Gutenberg. La Laguna, Tenerife. 1952.
 


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