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| Isla del Hierro. Leonardo Torriani. |
Una vez concluida la etapa betancuriana de
la isla de El Hierro con la venta, en 1418, por parte de Maciot Bethencourt de
sus dominios al Conde de Niebla, la isla estaría sometida, durante los
veintisiete años siguientes, a continuas permutas hasta que Hernán Peraza “el
Viejo” obtiene la propiedad de las cuatro islas conquistadas (Lanzarote,
Fuerteventura, La Gomera, El Hierro). Los señores de la isla eran dueños
absolutos de la propiedad de la misma. A lo largo del siglo XVI, sin embargo,
irán cediendo parte de las tierras a unas pocas familias, a cambio del recibo
de una renta sobre las mismas. Estas familias comenzaron a ocupar los
cargos políticos y administrativos más relevantes de la isla de El Hierro, lo que
terminó dando lugar a una oligarquía insular que se asentaba en Valverde. La
clase privilegiada, al igual que sucedía en las otras islas, giraba en torno a
la familia Herrera-Peraza i. Todos ellos tenían en común el ejercicio del
poder y una riqueza que en muchos casos provenía de grandes fortunas adquiridas
antes de su llegada a las islas, y en otros, fueron obtenidas por los
beneficios de los repartimientos. Los cargos públicos se convertían en
hereditarios, pasando de padres a hijos, lo que unido a la creación de linajes
a través de la institución de mayorazgos, las alianzas entre familias a través
de los consorcios matrimoniales entre sus hijos, y la obtención, en muchos
casos, de la figura de familiar del Santo Oficio, creaba las bases del
nacimiento de una “nobleza” isleña.
