Mostrando entradas con la etiqueta Cabrera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cabrera. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de julio de 2025

LOS CABRERA DE PUNTALLANA. ANCESTROS DEL BISABUELO CELESTINO

 LUISA HENRÍQUEZ GUERRA

 

¿Quién fue el bisabuelo Celestino? Fue el bisabuelo de mi esposo y tatarabuelo de mis hijos. Él, fue bautizado como Celestino José Francisco De Los Reyes Blas Cabrera-Pinto y Marrero en el año 1881 en la parroquia de San Salvador de Santa Cruz de Palma. Fue abogado, poeta y maestro superior. Como poeta fue conocido con el apodo de "Imperio".

 

El bisabuelo Celestino

Y la mayoría de sus bisnietos lo conocieron porque murió en 1961 con 80 años en su casa de la calle San Sebastián de Santa Cruz de La Palma. Su esposa, la bisabuela María del Rosario Pinto Morales, fallecería un año después.

Siempre lo recuerdan sus bisnietos con anécdotas. Y la que más era que no se le podía molestar haciendo ruido en la casa cuando escuchaba las noticias en la Radio Nacional que sería después de la cena. Al sonar el reloj a las ocho de la tarde todos, pero todos, tenían que estar sentados a la mesa del comedor y el bisabuelo Celestino en la cabecera de la mesa como jefe de familia.

La casa de habitación, muy grande, estaba, y sigue estando actualmente, en la calle San Sebastián número 3, aquella vivienda fue vendida por su hija Rosarito ya finalizando el siglo XX al diseñador de zapatos Manolo Blahnik. Era una casa tan grande que su hija, sus tres nietos y bisnietos, todos, nacieron y vivieron en ella hasta el día de su venta.


Casa Calle S. Sebastián, 3

martes, 8 de abril de 2025

LOS HERNÁNDEZ JEREZ VILLAVICENCIO, OTROS ESLABONES MAJOREROS

EULOGIO CURBELO VALDIVIA


La Oliva-Fuerteventura
 

En la investigación de mi genealogía y antecesores que vivieron en esta isla de Fuerteventura, buscando en sus archivos, libros y publicaciones encontré el artículo Villavicencio, otro eslabón majorero de Doña Lola García Cabrera que coincidía con mi búsqueda de ascendientes, y uno de ellos, la persona con quien también inicio mi relato fue Bartolomé Fernández de Jerez Villavicencio, ya comentó Doña Lola en su artículo que fue vecino de Baeza, quién caso con Doña Inés Francesa (María Francesa según información de su hijo Baltazar Hernández) y de cuyo matrimonio son dos hijos:

1. Don JUAN FERNÁNDEZ DE JEREZ VILLAVICENCIO.

2. Don MARTÍN FERNÁNDEZ DE JEREZ VILLAVICENCIO, que casó con Doña María Alonso Marichal, y de ellos sus hijos:

3.1 Don Mateo Hernández de Jerez Villavicencio, alférez mayor de la gente de a caballo de la isla de Fuerteventura, nació en el año 1546, casó con Ana Cabrera Sanabria.

3.2 Capitán Don Lucas Hernández de Jerez Villavicencio que casó con Justa Enríquez, hermana de la anterior Ana Cabrera Sanabria.

3.3 Capitán Don BALTASAR HERNÁNDEZ DE JEREZ VILLAVICENCIO que casó con Bernardina Cabrera Aguiar en 1587, hija de Don Diego de Cabrera Matheo, capitán de infantería española, Regidor y Alguacil Mayor de Fuerteventura, y de Doña Beatriz de Aguiar, Don Baltasar tuvo tierras y casas en La Oliva.

sábado, 23 de noviembre de 2024

TRES HERMANOS SIN PADRE CONOCIDO EN EL SEÑORÍO DE FUERTEVENTURA

 LOLA GARCÍA CABRERA

Ponencia presentada en el XI ENCUENTRO DE GENEALOGÍA GRAN CANARIA, organizado por la Real Sociedad de Amigos del País de Gran Canaria y Genealogías Canarias, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en noviembre de 2024.

 

En este breve relato se cuenta la investigación llevada a cabo para tratar de saber quién fue uno de mis antepasados majoreros. La historia, aunque comienza siendo muy personal, termina alcanzando como es lógico cuando nos remontamos varios siglos a otras muchas personas que parten de la misma raíz.

Fue así como, un venturoso día del bien ganado descanso como jubilada decidí recorrer aquellos lugares isleños por las sendas que pisaron mis ancestros. Hacía falta pasión para lanzarse, sin obligación alguna, a una empresa devoradora de tiempo, de kilómetros en avión, acaparadora del espíritu hasta el punto de llegar a ser una obsesión.

Mi propósito no era otro que recoger en las páginas de un libro para uso personal, sus nombres, lugares donde vivieron y, en ciertos casos, con suerte, algunas de sus vivencias.

Todo ello me llevó con el tiempo a desarrollar varias ramas de mi árbol genealógico, pero al estar siempre incompletas a pesar de haber escudriñado una y otra vez en los archivos donde habitualmente lo hacía, mis tan frecuentes fracasos me condujeron hacia otros lugares donde poder investigar.

La caja de sorpresas que es el mundo donde vivimos, me tenía reservada una en el Archivo Histórico Insular de Fuerteventura que hizo que desviara mi atención hacia una de las ramas que, por falta de datos, ya había dado por concluida dejando en blanco algunas de sus hojas, que a raíz de aquel hallazgo proyecté continuar.

Lo encontrado no era precisamente un camino de rosas; muy al contrario, ofrecía infinidad de dudas que durante mis posteriores indagaciones me fueron difíciles de aclarar, pero mis conjeturas, a falta de otros datos, me llevaron a dar por ciertas las conclusiones a que pude llegar.

Por la posible implicación del personaje que intervino en lo nuevo de esa historia, quizás lo aconsejable hubiese sido comenzarla por el final pero yo lo haré por uno de mis antepasados más cercanos, hasta llegar a aquel, pues, probablemente, de otra forma no la hubiese podido contar.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

PINCELADAS DE UNA INVESTIGACIÓN HISTÓRICO-GENEALÓGICA ENTRE CANARIAS Y LA VILLA DE ROTA

AÑO GENEALÓGICO FRANCISCO FERNÁNDEZ DE BETHENCOURT
LOLA GARCÍA CABRERA
Ponencia presentada en el III Encuentro de Genealogía Gran Canaria,
celebrado en Las Palmas de Gran Canaria, los días 15-17 noviembre de 2016,
Publicado en Ponencias del III Encuentro de Genealogía Gran Canaria, nº 3 (2016)
Depósito Legal: 368-2015 

LOS PRIMEROS PASOS
Corría el año 1981 cuando visité por vez primera vez la villa de Rota, localidad perteneciente a la provincia de Cádiz y muy conocida por encontrase ubicada en su término, desde mediados del pasado siglo XX, una base naval hispano-estadounidense.
En un entramado de calles y muy próxima al Castillo de Luna se encontraba la Iglesia Mayor Parroquial de Nuestra Señora de la O, cuya construcción fue costeada en el Siglo XVI por Don Rodrigo Ponce de León, por aquél entonces Duque de Arcos.
Era obligado como suele ser mi costumbre entrar y visitarla. Tras un pequeño recorrido por su interior observé que el templo destacaba por la conjunción de los estilos Gótico, Barroco, Plateresco y Renacentista.
La iglesia en sus orígenes había consistido en una sola nave, pero a lo largo del tiempo se habían ido uniendo, aunque sin ningún tipo de orden, varias capillas y diversas dependencias, según las necesidades de cada momento. Cuando entré en la que correspondía a la de la Virgen del Carmen observé que en su interior, adosada al muro izquierdo según se entraba, había otras dos capillas pero de dimensiones más reducidas; la más próxima a la puerta, destinada a San Isidro; la otra, cercana al altar mayor, dedicada al Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad. Fue grande mi sorpresa al encontrarme a la entrada de esta última una reja de madera y arco de medio punto que la cerraba, figurando en éste la siguiente inscripción: “ESTA CAPILLA ADORNO IDORADO SEISO ADEVOSION DE DOÑA MARÍA DE GRASIA IPENA NATURAL DE CANARIA – CANARIA AÑO DE 1770”.
Tras echar una ojeada a mi alrededor me percaté que en el suelo, oculta bajo los bancos de la capilla principal, había colocada una losa de mármol con alguna inscripción y que justo antes de entrar a la del Santo Entierro y Virgen de la Soledad se encontraba otra lápida del mismo material, indicadora de un enterramiento, cuya inscripción apenas se
distinguía; por lo que en esos momentos me despertó poco interés.
Aunque vivo en la península, tal vez por ser canaria de nacimiento aquello quedó grabado en mi memoria y en más de una ocasión me pregunté quién sería aquella señora, doña María de Grasia Ipena.
Pasaron los años y no fue hasta principios de este siglo cuando empecé a interesarme y dar mis primeros pasos en el mundo de la genealogía. Comencé por saber algo sobre mi ascendencia y poco a poco fui adquiriendo algunos conocimientos.
La visita a la expresada villa aún perduraba en mi memoria y el pasado año me dispuse a volver, con el objetivo de retomar el asunto y repasar todo lo hasta aquí narrado para ver lo que podía indagar sobre aquella paisana mía.
Entré en la iglesia, y ya más detenidamente observé nuevamente la capilla, la inscripción
en la reja y también en las dos losas. En la que se hallaba oculta bajo los bancos aún podía leerse, “ESTA LOSA DIO DE LIMOSNA D. MANUEL DE LETRÁN, SIENDO MAYORDOMO D. ALONSO PÉREZ LOBATO, PRESBÍTERO. DICIEMBRE AÑO 1764”. En cuanto a la otra, nada nuevo me aportó a lo que ya sabía, pues lo único que podía distinguirse eran algunas sílabas y palabras sueltas e inconexas en su lado derecho -SE- -GonZAleS-  - MO- -CRISTO DE -  -AÑO- -E. AMÉN-. Todo parecía indicar que las inscripciones de ambas losas nada
tenían en común.
Partiendo de la información obtenida me personé en el Archivo Histórico Parroquial, donde encontré el asiento de una partida de velaciones cuyo ritual había tenido lugar en la expresada iglesia de Rota el 5 de marzo de 1753[1]; por ella pude saber que don Manuel era natural de Cádiz e hijo de don Sebastián de Letrán y doña Isabel Juanes, y que doña María de Gracia era natural de las “Hislas Canarias” e hija de don Juan Cabrera y doña Beatriz García.
Tan interesante documento relacionaba la losa existente bajo los bancos con el esposo de María de Gracia (Manuel de Letrán), sin embargo, aún no sabíamos nada de la palabra IPENA de la reja, ni tampoco de la otra losa sepulcral.  
Sin dejar Rota, como era obvio, con estos datos se nos abrían dos nuevas vías de investigación; una en Canarias y la otra en Cádiz.

lunes, 14 de marzo de 2016

DIEGO DE CABRERA MATHEO, UN OLVIDADO ESLABÓN MAJORERO

LOLA GARCÍA CABRERA

Al debutar por primera vez en este blog, lo hice con un artículo al que titulaba Morales, un eslabón majorero, el cual lo finalizaba diciendo: “Otro de los hijos de don Juan Matheo y doña María Eva fue, don Diego de Cabrera Matheo, mi antepasado por esta línea, pero hablar de éste es otra historia”. Pues, he aquí la historia.
Cuando años atrás indagaba sobre mi ascendencia genealógica, además de “picotear” en diversos archivos de las islas Canarias en periodos muy pausados y cortos, por la distancia que de ellos me separaba, tuve que documentarme con artículos y publicaciones a los que podía acceder por internet y, también, por diversos libros, alguno de ellos, en versiones más tarde comentadas por otros escritores, o bien ediciones revisadas por cualificados historiadores.  
Ocurrió que cuando alcancé a llegar al ascendiente que más arriba menciono, Diego de Cabrera Matheo, mi corta experiencia me hizo pensar que me había equivocado en las indagaciones, pues una y otra vez tuve que volver al principio para comprobar donde estaba mi error, dado que, según se decía en los libros y documentos a que pude tener acceso, este personaje, aunque había casado tres veces, con ninguna de sus esposas alcanzó a tener posteridad. Sin embargo, yo estaba aquí.
Todo era inútil; al final siempre llegaba al mismo sitio y… vuelta a empezar.

sábado, 4 de julio de 2015

LOS MATHEO Y LOS CORONELES DE FUERTEVENTURA, ENDOGAMIA Y PODER

EUGENIO EGEA MOLINA
orcid.org/0000-0002-9433-6298

A. FUERTEVENTURA COMO CONTEXTO
Este escrito de genealogía tiene como marco la isla de Fuerteventura, la segunda en extensión del archipiélago, situada en el oriente y la más cercana al continente africano (97 kms.).
En el siglo XVII, en su visita el capitán general de las islas de la Gran Canaria, Iñigo Brizuela, la describió así:
La Isla de Fuerte Ventura esta entre Canaria y Lançarote es de figura como lo enseña la planta, esta de Canaria diez y ocho leguas[i] y de Lançarote tres tiene de largo veynte y cinco leguas y de ancho por la parte donde esta la Villa (Sta. María de Betancuria) siete leguas. De la mar esta la Villa quatro situado en el contorno de lo poblado esta atravesada de levante a poniente las diez leguas, de ella una deessa, llamada (J)Andia[ii]
La ínsula fue de las primeras en conquistarse, con las huestes normandas de Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle. En 1405, estaba plenamente dominaba, con capital en Sta. María de Betancuria (Bethencourt).
Antes de la llegada de los conquistadores, se encontraba habitada por los majos, misma denominación que los naturales de Lanzarote, indígenas provenientes de tribus bereberes del Norte de África. Recientemente, el Dr. José Juan Jiménez González,  sitúa en Libia el origen de los naturales isleños, basándose en el estudio de los grabados rupestres alfabéticos y los podomorfos encontrados en ambas islas, utilizando un lenguaje líbico antiguo de Tripolitania[iii].
Las crónicas hablan de la existencia de dos reinos: desde lo que hoy es Betancuria hasta Corralejo, reino de Guise, y la península de Jandía, delimitada por una pared de piedra (La Pared) que iba de costa a costa, de la que era soberano Ayose.
La población isleña, antes de la llegada de los normandos, había ido mermando pues sus habitantes eran capturados como esclavos y vendidos en Europa. 
Cuando llegó Bethencourt se hizo una gran cabalgada y los naturales que apresaron vivos se trasladaron a Lanzarote. Jean de Bethencourt, como señor o rey feudatario, hizo los primeros repartos de tierras y casas entre los conquistadores y pobladores. Los indígenas que quedaron tuvieron que adoptar una nueva religión, cultura y estilo de vida completamente diferente a la suya.
Este territorio comenzó a recibir tempranamente población esclava de otras islas y moriscos del continente.

viernes, 15 de febrero de 2013

LOS CABRERA DE PUNTALLANA: CINCO SIGLOS DE HISTORIA

KAREN CABRERA CONDE
Licenciada en Lengua y Literatura Inglesa

Familia Cabrera Crespo, Cabaiguán 1910. El cuarto de la izquierda es Bernardo Cabrera, 
junto a la familia de su esposa que aparece con una niña. Todos los adultos nacieron en Puntallana y emigraron a Cuba entre 1884 y 1908.
 
La primera vez que le pregunté a mi padre de donde venía el apellido Cabrera me respondió lacónicamente: "de las Canarias". Corría la década de los 70 y no fue hasta 20 años después que, registrando en un cajón olvidado, encontré una vieja y deteriorada partida de nacimiento y descubrí exactamente de qué lugar "de las Canarias": de Puntallana (La Palma).
Mi bisabuelo Bernardo Cabrera Ramón nació en Puntallana en 1879. A los 28 años contrajo matrimonio con la también puntallanera Pilar Crespo Guerra y ese mismo año de 1908 se fueron a la isla de Cuba, a probar fortuna como tantos otros canarios. Allá se asentaron en el poblado de Cabaiguán, al centro de la isla, que con el pasar de los años llegó a convertirse en la mayor diáspora de canarios fuera de las Islas. Allá nacieron sus hijos; allá compró su tierrita y su tienda de víveres; allá murió en él en 1944 y ella en 1973 sin haber regresado nunca a su Puntallana natal.

Printfriendly