Mostrando entradas con la etiqueta de la Peña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta de la Peña. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de noviembre de 2016

PINCELADAS DE UNA INVESTIGACIÓN HISTÓRICO-GENEALÓGICA ENTRE CANARIAS Y LA VILLA DE ROTA

AÑO GENEALÓGICO FRANCISCO FERNÁNDEZ DE BETHENCOURT
LOLA GARCÍA CABRERA
Ponencia presentada en el III Encuentro de Genealogía Gran Canaria,
celebrado en Las Palmas de Gran Canaria, los días 15-17 noviembre de 2016,
Publicado en Ponencias del III Encuentro de Genealogía Gran Canaria, nº 3 (2016)
Depósito Legal: 368-2015 

LOS PRIMEROS PASOS
Corría el año 1981 cuando visité por vez primera vez la villa de Rota, localidad perteneciente a la provincia de Cádiz y muy conocida por encontrase ubicada en su término, desde mediados del pasado siglo XX, una base naval hispano-estadounidense.
En un entramado de calles y muy próxima al Castillo de Luna se encontraba la Iglesia Mayor Parroquial de Nuestra Señora de la O, cuya construcción fue costeada en el Siglo XVI por Don Rodrigo Ponce de León, por aquél entonces Duque de Arcos.
Era obligado como suele ser mi costumbre entrar y visitarla. Tras un pequeño recorrido por su interior observé que el templo destacaba por la conjunción de los estilos Gótico, Barroco, Plateresco y Renacentista.
La iglesia en sus orígenes había consistido en una sola nave, pero a lo largo del tiempo se habían ido uniendo, aunque sin ningún tipo de orden, varias capillas y diversas dependencias, según las necesidades de cada momento. Cuando entré en la que correspondía a la de la Virgen del Carmen observé que en su interior, adosada al muro izquierdo según se entraba, había otras dos capillas pero de dimensiones más reducidas; la más próxima a la puerta, destinada a San Isidro; la otra, cercana al altar mayor, dedicada al Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad. Fue grande mi sorpresa al encontrarme a la entrada de esta última una reja de madera y arco de medio punto que la cerraba, figurando en éste la siguiente inscripción: “ESTA CAPILLA ADORNO IDORADO SEISO ADEVOSION DE DOÑA MARÍA DE GRASIA IPENA NATURAL DE CANARIA – CANARIA AÑO DE 1770”.
Tras echar una ojeada a mi alrededor me percaté que en el suelo, oculta bajo los bancos de la capilla principal, había colocada una losa de mármol con alguna inscripción y que justo antes de entrar a la del Santo Entierro y Virgen de la Soledad se encontraba otra lápida del mismo material, indicadora de un enterramiento, cuya inscripción apenas se
distinguía; por lo que en esos momentos me despertó poco interés.
Aunque vivo en la península, tal vez por ser canaria de nacimiento aquello quedó grabado en mi memoria y en más de una ocasión me pregunté quién sería aquella señora, doña María de Grasia Ipena.
Pasaron los años y no fue hasta principios de este siglo cuando empecé a interesarme y dar mis primeros pasos en el mundo de la genealogía. Comencé por saber algo sobre mi ascendencia y poco a poco fui adquiriendo algunos conocimientos.
La visita a la expresada villa aún perduraba en mi memoria y el pasado año me dispuse a volver, con el objetivo de retomar el asunto y repasar todo lo hasta aquí narrado para ver lo que podía indagar sobre aquella paisana mía.
Entré en la iglesia, y ya más detenidamente observé nuevamente la capilla, la inscripción
en la reja y también en las dos losas. En la que se hallaba oculta bajo los bancos aún podía leerse, “ESTA LOSA DIO DE LIMOSNA D. MANUEL DE LETRÁN, SIENDO MAYORDOMO D. ALONSO PÉREZ LOBATO, PRESBÍTERO. DICIEMBRE AÑO 1764”. En cuanto a la otra, nada nuevo me aportó a lo que ya sabía, pues lo único que podía distinguirse eran algunas sílabas y palabras sueltas e inconexas en su lado derecho -SE- -GonZAleS-  - MO- -CRISTO DE -  -AÑO- -E. AMÉN-. Todo parecía indicar que las inscripciones de ambas losas nada
tenían en común.
Partiendo de la información obtenida me personé en el Archivo Histórico Parroquial, donde encontré el asiento de una partida de velaciones cuyo ritual había tenido lugar en la expresada iglesia de Rota el 5 de marzo de 1753[1]; por ella pude saber que don Manuel era natural de Cádiz e hijo de don Sebastián de Letrán y doña Isabel Juanes, y que doña María de Gracia era natural de las “Hislas Canarias” e hija de don Juan Cabrera y doña Beatriz García.
Tan interesante documento relacionaba la losa existente bajo los bancos con el esposo de María de Gracia (Manuel de Letrán), sin embargo, aún no sabíamos nada de la palabra IPENA de la reja, ni tampoco de la otra losa sepulcral.  
Sin dejar Rota, como era obvio, con estos datos se nos abrían dos nuevas vías de investigación; una en Canarias y la otra en Cádiz.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL APELLIDO DE LA PEÑA, EL LINAJE MATERNAL DE MI ABUELA PATERNA

FANEQUE HERNÁNDEZ BAUTISTA
 

Barranco de Aguatona. Foto: Cristina López
 
El análisis genético realizado a mi padre determina, como ya indicamos en la primera de las comunicaciones, un haplotipo paterno R1b1b2a1a2 que nos conduce cinco siglos atrás hasta el judeoconverso Vicente de Montesdeoca y un haplotipo materno I que nos lleva, de hija a madre, en dieciséis generaciones, como pueden comprobar en el cuadro anexo, hasta Leonor de la Peña casada con Melchor Hernández. Nos vamos a centrar en este artículo en dicho linaje con algunas curiosidades genealógicas en torno al mismo.
Pero antes de hacer ese recorrido debemos precisar que el haplotipo I, originario de Próximo Oriente, se extiende parejo al desarrollo de la agricultura por las costas del Mediterráneo sur concentrándose en torno a enclaves de la colonización fenicia como Cartago (Túnez) y Gades (Cádiz). Creemos que el primer poblamiento de las islas Canarias, en época histórica (primer milenio a.C.), pudo estar relacionado con el mundo fenicio y el traslado hasta el archipiélago de contingentes de población asentados en torno a los enclaves citados.

Printfriendly