HISTORIA
DE LA CASA DE POGGIO
Según
afamados autores y antiguos manuscritos, el origen de la familia
Poggio piérdese en la oscuridad de los tiempos medievales. Su Solar
primitivo radicó durante varias centurias
en la ciudad de Lucca, en
Italia, y de él arrancaron ilustres ramas que fueron extendiéndose
por otras regiones de la gran península mediterránea, de una de las
cuales, la establecida en la aristocrática República de Génova,
proceden directamente los Poggio de nuestras islas.
La
abundante bibliografía que este linaje nos ofrece constituye
indiscutible prueba de su notoria importancia. Eugenio Gamurrini,
genealogista italiano, publicó su historia en 1671 remontándola
hasta Arnicanso, que floreció en el primer tercio del siglo VIII;
Hipólito Adolfo Taine, en su Filosofía del Arte, se refiere con
elogio a la familia de los Poggio de Lucca.; Torcuato Tasso hace
mención de los Poggio en diversos pasajes de su Jerusalén
Libertada; Don Juan Félix de Rivarola en su Descripción histórica
de la Serenísima República de Génova, impresa en Madrid en 1729,
trata de esta noble prosapia; el capítulo XXXV de la Descripción
genealógica de las Casas de Mesa y Ponte dedícalo su autor, el
Presbítero Don Antonio Ramos, a reseñar la rama de los Poggio de
Canarias; nuestro historiador Viera y Clavijo cita con encomio a los
miembros de ésta; y, finalmente, en las obras de los Académicos Don
Francisco Fernández de Béthencourt y Don Agustín Millares Carló
tiene la misma, también, honrosísimas memorias.
Los
hermanos Amaro y Guillermo Poggio, Conquistadores de Jerusalén y
Antioquía; Gerardo Poggio, uno de los primeros Caballeros que
pertenecieron a la milenaria Orden Militar de Malta; Juan Francisco
Poggio, humanista italiano muerto en 1459; y el Cardenal Don Juan
Poggio, Nuncio de Su Santidad en la Corte del Emperador Carlos V,
cuéntanse entre el crecido número de personajes famosos que en
todas épocas ha producido el apellido a que se refiere el presente
capitulo.



