PEDRO JAVIER CASTAÑEDA GARCÍA
Publicado en el periódico El Día el 25 de julio de 2024, con permiso de su autor.
Llama la
atención el creciente interés por la genealogía de Canarias en estas dos
décadas del siglo XXI, como lo demuestra las numerosísimas publicaciones,
páginas web, así como seminarios y jornadas anuales, además de encargos para el
ámbito privado. La situación geográfica del archipiélago, su papel en la
expansión europea atlántica y su fusión con las poblaciones aborígenes han
propiciado en parte ese interés.

Una figura
central en la historia española de la genealogía es la de un canario, Francisco
Fernández de Bethencourt (1850-1916), natural de Arrecife, que ingresó en la
RAH y en la RAE gracias a grandes obras como el Nobiliario y Blasón de
Canarias. Su trabajo se centró en una clase social minoritaria con
documentación notarial y genealógica propia, quedando el resto de la población
sin ese derecho a saber su historia familiar evolutiva. Para conmemorar el
nacimiento de tan ilustre canario, se declaró el 27 de julio como Día de la
Genealogía de Canarias. La citada obra monumental anterior se amplió
posteriormente, pero con el mismo criterio clasista (Nobiliario de Canarias),
bajo la edición de otro ilustre canario de Garafía, Juan Régulo Pérez. Gracias al Concilio
de Trento, desde mediados del siglo XVI, toda la población tiene
posibilidades de conocer sus antepasados (y descendientes) por los registros
sacramentales de las parroquias, si no hubo pérdidas por incendios o hijos
naturales inscritos sin uno o los dos progenitores. Era otra época, aún sin el
registro civil, desde 1871. Y esa democratización genealógica por la iglesia
católica es hoy una fuente más asequible en libros y web genealógicas (aparte
de la fuente de los protocolos notariales, entre otras) para cualquiera
interesado, gracias a un grupo de personas entusiastas y poco reconocidas. Así,
habría que destacar los libros de matrimonios de Lanzarote, transcritos con
documentación notarial complementaria, por Sergio Oliva López y Guillermo
Perdomo Perdomo. En Gran Canaria, Cristina López-Trejo Díaz y Eugenio Egea
Molina y sus Encuentros de Genealogía anuales, con su web Genealogías
Canarias que reúne trabajos ordenados por apellidos y temas.
En La Palma viene sobresaliendo Luis Agustín
Hernández Martín con la transcripción y análisis exhaustivo de los primeros
protocolos de la isla, entre otros trabajos. También Horacio Concepción García,
con los libros iniciales de matrimonio de la comarca norte de La Palma. Otra
fuente palmera amplísima es la web de Francisco Javier Martín Pérez: Tabla
de parentescos de don Fernando de Castilla, que ha permitido normalizar el
que una parte de la población descienda de antepasados históricos como reyes
aborígenes o europeos, sin que nadie se haya herido para comprobar su color
sanguíneo. En Tenerife, otra enorme tarea es la de José Antonio González
Marrero y colegas, con la publicación de los primeros libros de matrimonio de
municipios del norte.
También, José
Luis Machado Carilla, y la edición, entre otros, de los libros del poblamiento
de Tenerife, a partir de manuscritos anteriores. También es sobresaliente la
extensa obra de Nelson Díaz Frías sobre la comarca sur de Abona. Desde La Orotava, la SEGEHECA que preside Fernando Rossi-Ferraroli Delgado y equipo,
con sus jornadas, congresos y revista en la página web. Sobre El Hierro, la web
Genealogías herreñas de Venancio Acosta Padrón y los extractos
matrimoniales de Valverde de Francisco Cejas Fuentes Padrón. Además, Julio C.
Viera con el Censo de la Gomera y El Hierro de 1680.
Asimismo reconocer a investigadores e investigadoras como David Corbella Guadalupe,
Guacimara Ramos Pérez, Blanca Elena Delgado Hernández, etcétera, etcétera. Así
que, como homenaje y gratitud a nuestros antepasados, ¡larga vida a las
Ciencias Genealógicas!