CRISTINA
LÓPEZ-TREJO DÍAZ
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RESUMEN
El
artículo analiza la evolución y diversidad de los apellidos en Canarias tras su conquista. La imposición de nombres católicos —que extinguió gran parte de
la patronimia indígena, salvo contadas excepciones como Bencomo u Oramas—, el archipiélago se convirtió en un punto de
encuentro entre aborígenes, colonos castellanos y prósperas comunidades
europeas (portugueses, genoveses, flamencos y normandos). A través de la
aculturación, la castellanización o la adaptación fonética, muchos patronímicos
evolucionaron hasta dar lugar a apellidos autóctonos (como Perdomo o Betancor), conformando una rica
aleación cultural y genética que refleja la historia del poblamiento insular.
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| Retablo flamenco. Pª San Juan. Telde |
El
uso del apellido en el siglo XV nada tiene que ver a la ordenación actual del
mismo.
El sobrenombre comienza a usarse en el siglo IX en Castilla. Por aquel entonces
los hijos comenzaban a utilizar, junto con su nombre propio, el del padre añadiéndole
la terminación “ez” y a veces, incluso “iz”, “oz” y "az", para
designar que era hijo de esa persona. El nombre de un padre llamado Rodrigo se convertiría
en el apellido Rodríguez. Los hijos de Rui serían Ruiz, los de Gonzalo,
González, los apellidados Díaz, eran hijos de Diago o Diego que a su vez era
una abreviatura de Santiago que a su vez lo era de San Jacobo o dicho en
hebreo, Sant Iacob; pero con el tiempo se observó que esto no era suficiente
para identificar a la
familia. A partir del siglo XV se utiliza indiscriminadamente
el uso de los apellidos de tal forma que los hermanos de una misma familia
adoptaban distintas formas del mismo o distintos apellidos; de esta manera
surge la necesidad de distinguir a los núcleos familiares
en función del
apellido que llevaran, los cuales marcaban su pureza de sangre o su linaje
noble. Con la Inquisición y las exigencias de la nueva España que se
estaba consolidando como unitaria y católica, las familias procedían a realizar
la llamada “limpieza de sangre” para verificar que su linaje era de cristiano
puro diferenciándose así, de los nuevos cristianos por cuyas venas corrían
sangre judía o morisca.