lunes, 6 de abril de 2026

ACOSTA: UNA REVISIÓN GENEALÓGICA E HISTÓRICA EN CANARIAS

 ACOSTA: A GENEALOGICAL AND HISTORICAL REVIEW IN THE CANARY ISLANDS

 JUAN MANUEL RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ

 

RESUMEN

El apellido Acosta, de origen toponímico vinculado a la voz latina costa, procede de la Península Ibérica con fuerte influencia portuguesa. Su presencia en Canarias se asocia principalmente a migraciones desde Madeira entre los siglos XVI y XVIII, motivadas por factores económicos como la expansión y crisis del sistema azucarero.

Aunque no figura claramente entre los primeros pobladores, existen referencias tempranas del apellido en el archipiélago, donde se integra progresivamente en estructuras sociales relevantes mediante vínculos familiares y cargos públicos.

En Gran Canaria, especialmente en Teror, se consolida como un linaje de base agraria con proyección comercial, favorecido por el desarrollo económico y religioso de la zona. El estudio identifica diversas ramas familiares con posible origen común portugués y documenta su continuidad hasta épocas recientes.

La trayectoria del linaje evidencia su arraigo e influencia en la historia local de Canarias.

Palabras clave

Apellido Acosta; genealogía; Canarias; migración madeirense; influencia portuguesa; Teror (Gran Canaria); linajes familiares; historia social; apellidos toponímicos; migraciones.

ABSTRACT

The surname Acosta, of toponymic origin linked to the Latin term costa, originates from the Iberian Peninsula with a strong Portuguese influence. Its presence in the Canary Islands is mainly associated with migrations from Madeira between the 16th and 18th centuries, driven by economic factors such as the expansion and subsequent crisis of the sugar production system.

Although it does not clearly appear among the first settlers, early references to the surname exist in the archipelago, where it gradually became integrated into relevant social structures through family ties and public offices.

In Gran Canaria, particularly in Teror, the lineage became established as an agrarian-based family with commercial projection, supported by the economic and religious development of the area. The study identifies several family branches with a possible common Portuguese origin and documents their continuity into recent times.

The trajectory of this lineage highlights its deep roots and influence in the local history of the Canary Islands.

Keywords

Acosta surname; genealogy; Canary Islands; Madeira migration; portuguese influence; Teror (Gran Canaria); family lineages; social history; toponymic surnames; migrations.

 

SOBRE EL ORIGEN DEL APELLIDO Y PROCEDENCIA

Algunos autores recuerdan que su origen etimológico puede partir de Costa (término geográfico) y derivar en A Costa (la costa), y variantes tales como Dacosta y D’Acosta lógicamente procedente de “de Acosta”. Acosta es un apellido toponímico de origen español y portugués, que significa "de la costa" o "procedente de la costa". Deriva del latín "costa", haciendo referencia a una persona que vivía en una zona costera o provenía de ella. Es un apellido muy extendido en la Península Ibérica y Latinoamérica, a menudo asociado a linajes con propiedades o residencia cerca del mar, sin embargo las referencias heráldicas en la mayoría de los casos lo asocian a costilla lo que interpretamos como una asociación de ideas que facilita su representación en esta disciplina o ciencia, si bien existen otras versiones que se acercan mas a otra representación distinta al motivo geográfico como “costillas” (Mogrobejo,2016; Valero de Bernabé, 2007). Hay emisión de monedas en el tiempo de Brutus, con quien estaba ligado Pedanius Costa, quien parece haber sido Legatus en alguna Legión. ¿Fueron ellos los que establecieron casa solariega al norte de Burgos? Al menos por allí estuvieron las legiones en tales tiempos también. Sería interesante indagar esa línea. Acosta, Costa: Es un mismo apellido de origen Romano que provino del valle de Aosta que se encuentra en el norte de Italia frontera con Suiza (Acosta Deffitt, 2025). Es de obligado cumplimiento dar un breve repaso al arraigo de este apellido en Canarias antes de pasar de una forma gradual y con argumentos que pudieran corresponder por su extensión al archipiélago, y que naturalmente se pierde las primeras ubicaciones de los primeros pobladores por el entonces trasiego producido después de la Conquista, y que mayoritariamente seguramente pueda considerase pobladores portugueses y extremeños: Algunos genealogistas afirman que este linaje tiene su origen en una familia romana establecida en España, seguramente en la provincia Tarraconense, fundando casa solar en las montañas de Burgos, extendiéndose posteriormente por toda la península  y las islas. De igual manera no podemos obviar su destacado arraigo en Galicia donde cuenta con casa solariega en la Torre de Rubianes, situada en la confluencia de la ría de Arousa, parece que de aquí pasaron a Portugal de donde partieron a las Islas Canarias muchos de sus vástagos (Chaparro D’Acosta, 1979; Schnieper y Rosado, 1999). Si hacemos un repaso al Nobiliario de Canarias como fuente de información de procedencias y arraigos, y donde se puede conectar con datos dispersos, ya que solo se encuentra una genealogía continuada de este apellido en una determinada progenie en al isla de La Palma, que sin embargo nutre a muchas familias extraídas de este tratado secular y de obligada consulta, baste alguna de las  reseñas: Entre las familias de origen hidalgo que se establecieron y tuvieron positivo arraigo en la isla de El Hierro -la tercera de nuestro Archipiélago que se incorporó definitivamente a Castilla-, fue una de ellas la de Padrón, de inmediato origen portugués, que según autores de nobiliarios procedía remotamente de Oviedo, ciudad en que radicó su primitivo Solar. Una rama de este linaje pasó al Reino de Portugal, donde no tardó en enlazar con familias de noble cuna, entre ellas con la antigua de Acosta, que se hacia descender, por línea bastarda, de los Soberanos del expresado Reino.

 

NOTAS DE LOS ACOSTA EN EL ARCHIPIÉLAGO

No aparecen como conquistadores ni repobladores en las primeras hornadas hacia Canarias (Cebrián Latasa, 2003), pero la realidad podría ser otra, sin embargo en la lista de conquistadores extremeños (Delgado Guillén, 2013) aparece un Juan de Acosta. con la vuelta de Juan de Acosta, se alborotó mucha gente, y se le huyeron 106 soldados, llevando por su capitán a Jerónimo de Soria, vecino del Cuzco, y en esta ocasión cortó la cabeza a Alonso Mexía, yerno del conde de La Gomera, y a otro soldado ..., que realmente desconocemos si hizo escala en Canarias a su paso para las américas pero de alguna manera vinculado por lo descrito en la referencia encontrada y anotada (Viera y Clavijo, 1783-2016), así mismo tenemos establecido como Gobernador de Canaria (en Gran Canaria) en 1586 al capitán Alonso de Acosta “… en este año vino el Capitán Alonso de Acosta 1586”  (Crónicas de Cedeño: Morales Padrón, 1978) del mismo desconocemos si enraizó y formo familia en la isla, estas y otras interrogantes nos presenta serias dudas de la procedencia de los primeros Acosta en las islas; existe una larga trayectoria jalonada del apellido con referencias en el Nobiliario y de sus procedencia cuando fuesen  anotadas en el mismo, encontramos por ejemplo como se cambia el apellido Acosta en sus principios familias venidas de la península vinculadas posteriormente con la aristocracia archipielágica como son los León-Huerta en Tenerife que por sucesivos enlaces alcanzaron dignidades nobiliarias; serían múltiples los ejemplos y solo en este sucinto trabajo solo consideraremos algunos aunque no lleguen a ser los mas relevantes pero si ilustrativos: Doña María Magdalena Josefa de Llarena y Ponte, que casó, primero, con el sargento mayor Don Felipe del Castillo Albornoz y, después, con Don José Valeriano de Acosta Oramas, abogado de los Reales Consejos y del Santo Oficio de la Inquisición. La dote de dicha señora pasó ante Mateo Oramas el 22 de octubre de 1677, consistente en una viña en Zamora. Por tanto no nos podemos extender demasiado porque sería muy tedioso nombrarlos a todos sin una configuración que enlazara en términos de progenie sucesoria que nos aclarasen sus origines como otras tantas que aparecen bien descritas en el Nobiliario de Canarias. Seguiremos reseñando algunas familias que destacaron en nuestro archipiélago, para desarrollar con posterioridad el arraigo en Gran Canaria basadas en diversos estudios de otros tantos autores. En la isla del Hierro y la Palma aparecen con anterioridad Alonso Machín Martel, establecido en la isla de El Hierro, que casó con Doña Leonor de Acosta y Salgado, cuya carta de dote ante Lope Galán de Figueroa se otorgó el 8 de septiembre de 1592, hija de Pedro González. Fidalgo portugués y tronco de la familia de Padrón, que hizo testamento en la villa de Valverde el 14 de febrero de 1627, …(sic.), como destino de importantes personajes de esta familias otros  ejemplos serían el Coronel Don Juan Bueno de Acosta  añadiríamos por sus méritos a Diego Bueno de Acosta destacado militar que participo en el rechazo del ataque pirático al Hierro del corsario Charles Windham-, que fue hijo del capitán Don Cristóbal Bueno de Acosta, mayordomo del santuario de la Dehesa de Nuestra Señora de los Reyes, gobernador de las armas y administrador del Señorío herreño por los condes de La Gomera, y de Doña Inés de Zamora y Mérida, con la que casó en 15 de septiembre de 1663; Capitán Don Juan de Acosta Martel, Alcalde Mayor de la Isla durante muchos años y alférez mayor del Cabildo por Cédula Condal de 26 de enero de 1762 (Nobiliario II). De este apellido encontramos en la isla de la Palma reseñas que serían importantes a lo que a las clases dominantes se refieren como Don Florencio de Salazar, capitán de milicias y alcalde real de Los Llanos en 1710, que contrajo matrimonio en esta ciudad el 29 de junio de 1688 con Doña Catalina de Acosta Van de Walle, nos encontramos como hemos apuntado en el anterior epígrafe una genealogía continuado de esta familia en esta isla en una llamada a pie de pagina de uno sus vástagos en la Casa Llarena, a partir de capitán Felipe Da Costa y su legítima mujer Águeda Pérez, naturales de la isla de Madera establecidos en La Palma y radicados en la villa de Los Llanos, con alternancia de estancia de sus sucesores  con la capital, Santa Cruz de La Palma -en Los Llanos encontramos también esta familia Acosta vinculados por matrimonios con otras familias de arraigo como los Arroyo a su vez enlazados con la familia Wangüemert (Van Ghemert) de origen flamenco naturalizada en la  isla, entre los siglos XVIII y XIX - en el transcurso de sus vivencias en la “isla de las rapaduras” (permítanos tal acepción envés de la manoseada isla verde o bonita) y también con posterior residencia en Las Palmas de Gran Canaria, como fue el caso del reputado pediatra y genealogista establecido y ejerciente en  esta ciudad D. Miguel Acosta y de Arroyo en donde dejó nutrida descendencia y que queda anotado en el (ver abajo cuadro I); si indagamos en Gran Canaria no aparecen en el censo de los primeros pobladores de Las Palmas de Gran Canaria (Lobo y Rivero, 1991), como lo descrito para otras islas nos tenemos que atener de nuevo a la revisión del Nobiliario para obtener notaciones referente a este apellido, su conexión en progenie de costado de otras familias de raigambre afincadas en esta isla, esta vía parecería solo una revisión expresa relativo a la nobleza o alta burguesía pero en definitiva lo que tratamos es que sirva de guía para esclarecer sus distintas procedencias e interrelacionarlos cuando sea posible. Encontramos varias referencias en la casa Mujica-Lezcano: Don Andrés de Lezcano-Muxica y Guerra de Vargas, capitán del batallón ligero provincial de Las Palmas, último poseedor de la totalidad del Mayorazgo fundado por el gran Bernardino de Lazcano y del Patronato de la capilla de San Miguel en la Catedral de Canarias, casó con Doña Ana de Acosta Díaz-Álvarez de Castro, bautizada en la parroquia de San Lorenzo, el 20 de enero de 1799, hija de Don Nicolás de Acosta y Ponce y de Doña María Antonia Díaz-Álvarez de Castro y López (Nobiliario III), y en la Casa Espinosa de la Puerta a Doña Beatriz Espinosa de los Monteros, bautizada el 22 de mayo de 1625, fue primera mujer del capitán Don Antonio Lorenzo de Acosta, sargento mayor de Gran Canaria por Su Majestad, Don Carlos II, en Cédula de 22 de marzo de 1677, con quien casó en la expresada parroquia de Las Palmas el 3 de enero de 1649, el cual era hijo del capitán Simón Lorenzo de Acosta y Béthencourt, regidor perpetuo de Gran Canaria, regidor perpetuo preeminente de esta isla y alcaide perpetuo del castillo de Santa Cruz del Romeral, por Merced del Rey. Todas ellas filiaciones desconocidas y sin relación, procedente de cargos designados por reales ordenes en la vida política, judicial o destinos de escalafón en las milicias, y posiblemente todos de origen peninsular.  Podemos añadir que es muy sintomático la procedencia portuguesa en la mayoría de los casos anotados y que vía Madeira se establecen simultáneamente en varias islas del archipiélago, lo que nos hace pensar si pudiera tratarse de la misma progenie y/o tenemos que detenernos en breve epígrafe las circunstancias de esta inmigración, que a continuación y de manera suscitan pretendemos teorizar.





ALGUNAS DE LAS CAUSAS SOCIALES Y ECONÓMICAS DE LA MIGRACIÓN A CANARIAS DESDE MADEIRA (S. XVI-XVIII)

Mapa antiguo de Madeira y Canarias de Pedro A. Del Castillo

Si bien anotamos que las circunstancias de muchos apellidos canarios proceden de Portugal vía Madeira, existen otros motivos y valoraciones como la paz entre Portugal y Castilla finisecular del XV y albores del XVI, priorizamos los orígenes madeirenses y por ende portugueses en nuestras islas bajo otros motivos socio-económicos, y nos explicaremos bajo el enfoque de la producción azucarera. En los estudios sobre la génesis del capitalismo, es un ejemplo de rigor por muchos autores la explotación de los recursos de esta isla en el desarrollo de la producción azucarera que con anterioridad a las Islas Canarias dio comienzo alrededor de 1450 en Madeira, esto supuso esquilmar sus acuíferos y sus frondosos bosques, que en la primera década de sus poblamiento su “madera” servía para la carpintería naval, no de rivera como la acepción castellana y canaria, y que proveyera una flota mercantil que fuese mas o menos rentable pero que realmente no lo fue bajo las expectativas de la metrópolis, se enfocan tales expectativas en actividades económicas de mayor enjundia, como fue producir allí mismo, o crear una industria que entonces satisficieran la codicia de los inversores, como fue de hecho la producción azucarera, y que tal actividad se desligaba del concepto medieval social y ético, vinculados a la provisión de recursos para una cadena subsidiaria controlada entre otras entidades y oficios como  fueron la Iglesia, agricultores, comerciantes y artesanos como balanza equilibradora consecuentes con la conservación de los recursos. Después de su álgida producción se motiva su posterior decadencia por las falta de recursos debidos a la sobrexplotación descontrolada donde se desequilibran los causes de rendimiento y ecosistema, sin pausas de reposición de los medios aportados por la naturaleza.  Así se cumple el ciclo capitalista de:  ”Auge, colapso y abandono”, y como “tierra quemada” surgen el abandono de esta isla que prácticamente se quedó sin “madera” para que surjan nuevas inversiones en otras islas meridionales como fueron las Canarias que presentaban los recursos necesarios sin explotar y en donde la rentabilidad estuviese garantizada (Monbiot, G. y Hutchison, 2024).   La cuestión es que si bien existió un solape de algunas décadas entre las producciones azucareras de ambos archipiélagos, Madeira y Canarias,  la realidad es que en Madeira colapsó bastante antes de que en Gran Canaria, por ejemplo, acogiendo esta isla como consecuencia una importante inmigración de madeirenses que precisamente procedían en gran parte de personal cualificado en todos los sentidos de tales explotaciones:“… y de este archipiélago, al que había llegado la caña de Sicilia, pasaron a Canarias no solo el dulce cultivo, sino cosecheros expertos y maestros de azúcar, y con los maestros, como era preciso, casi todo el personal auxiliar: carpinteros, caldereros, refinadores, etc.” (Pérez Vidal, 1991). De lo anterior podríamos deducir la procedencia y motivo de algunos Acostas en Gran Canaria, La Palma y Hierro, si bien no encontramos especificada, por el momento, la dedicación de estos primeros pobladores establecidos.

 

ASPECTOS HISTÓRICOS Y SOCIALES RESPECTO A ACOSTA EN LA COMARCA TERORENSE

Teror, 1972. Foto: Teófilo Falcón

 

Nosotros hemos tomado en Gran Canaria como cordón umbilical genuino de los ancestros de la familia Acosta de  raíces agrarias y  destacados comerciantes, ciertamente como pobladores procedentes de la península, con origen portugués o castellano como así colegimos de los distintos estudios históricos y genealógicos consultados y señalados en el anterior apartado y por la circunstancia de concentración de esta progenie en tierras que se circunscriben fundamentalmente a Teror e irradiada a sus destinos barrios, y el pago de El Palmar como epicentro. Es una premisa aceptada estadísticamente por la profusión de tal filiación durante varios siglos y que en la actualidad mantiene el apellido un porcentaje considerable de habitantes y descendientes con proyección a toda Gran Canaria.  Primero quisiéramos glosar en la historia reciente las características de  este municipio, que algunos autores señalan como una comarca fundamentada en la “aparición” de la Virgen del Pino, y sin embargo obvia sistemáticamente sus grandes posibilidades agrarias desde el principio de la Conquista, por sus fértiles valles y sus abundantes disponibilidades de agua extraordinario reclamo para el establecimiento de parte de los conquistadores y pobladores que obtendrían los primeros repartos (Jiménez Sánchez, 1940), todo lo anterior junto a  la devoción  mariana surgiría un comercio muy próspero como consecuencia del peregrinaje, que se convirtió en una encrucijada de caminos que con el devoto jubileo fue ruta obligada a la ciudad de desde otros  pueblos –por ejemplo los vecinos de Artenara, Tejeda y Aldea de San Nicolás para trasladarse a la ciudad de Las Palmas para papeleo y otras cuestiones relativas a escribanías, comercio, y embarque a otras islas- se veían obligados a pasar por Teror,  y así mismo el establecimientos de las familias mas pudientes de la capital al fijar residencias de “temporada” relacionadas precisamente por su culto, donde destaca el palacio episcopal en la Alameda de la Villa, la casa de los Patronos de la Virgen o la del Mayorazgo de Manrique, etc. (Hernández Jiménez, 2010); hay que tomar seriamente como ejemplo salvando las distancias, pero como parte de un fenómeno genuinamente bajomedieval, en Europa donde se circunscribe el comercio y desarrollo de una gran ciudad como París en la IIle-de-France al socaire de Notrê Dame (Murois, 1961). Repasásemos a nuestros antiguos historiadores más genuinos en la descripción de la comarca: Teror o Terori. El camino desde Moya es áspero, por lo peligroso de las vueltas del Rapador; pero se pasa en recompensa por la referida montaña de Doramas. Divide las dos jurisdicciones un barranco. La población yace en un profundo y ameno valle, adornado de todo género de árboles frutales. Incomódenle mucho los barros en los inviernos, mas en el verano es país sumamente divertido. Hay mucho número de vecinos arruados en calles, plazuelas y casas muy decentes. Su nueva iglesia, en donde se venera la santa imagen de Nuestra Señora del Pino, es uno de los más bellos templos de las Canarias. Sírvela un cura; compónese su feligresía de 3.406 personas, muchas en los pagos del Valle del Palmar, El Álamo, Valleseco, Zumacal y Rapador, Los Arbejales, Pinal de Ojeda y Lauredal. Hay cuatro ermitas. La fuente de agua agria o mineral, que consume la carne hasta el hueso, se suele recetar en algunos males  (Viera y Clavijo, 1733-2016), podemos observar en esta y otras  descripciones así como en documentos históricos que la comarca estaba alejada o mejor no intervenía en los polos de producción vitivinícolas ni azucareras lo que suponía en cierto sentido excluir una masa laboral dependientes de estas industrias que caracterizó a la isla como una fuente importantes de ingresos, pero por otra parte supuso un hito en la especialización de la labranza y cultivo de la tierra para hortalizas, legumbres y frutales, y la ganadería como añadidura, sobre todo ganado bovino dada los abundantes pastizales de la comarca, con un campesinado compuesto de propietario o arrendatario con marcada libertad en la elección del cultivo que dependía en buena parte de la demanda, si exceptuamos aquellos labriegos ligados a los mayorazgos de entonces en sus diversas formas de servicio o servidumbre “…atendiendo a las estrategias de reconversión agraria dirigidas a superar la regresión azucarera. La isla contaba con un potencial de suelos fértiles para las sementeras, en las vegas irrigadas dio comienzo un policultivo intensivo que tuvo como principales protagonistas las simientes nuevas (millo y papas) y, por último, la viticultura, vinculada hasta entonces al mercado interior, produjo algunas cortas partidas de caldos para los mercados coloniales.” (Macías Hernández, 2004). Podemos resumir su economía en los años posteriores basada fundamentalmente en cultivos de primor y la ganadería con destino al limitado consumo local, según Hernández Jiménez, se desarrolló, juntamente con los llanos de Telde, el primer mercado de la isla de Gran Canaria, dónde se contrataban los frutos del país, que al irse mejorando a lo largo del siglo XVIII las condiciones de cultivo, adquieren un cierto valor. Además se traficaba con otros géneros de apero para la agricultura, enseres o productos textiles, y con proyección a la capital, dado los excedentes, como destino principal de abastecimiento de la “plaza del mercado” de la capital a pesar de las distancia y los tortuosos caminos – recordemos la canción de Néstor Álamo “Caminito de Teror” y la descripción de los mismos hecha por Domingo J. Navarro en “Recuerdos de un noventón” relativo a las “temporadas” en Teror-: se  partía al amanecer, cuatro o cinco de la mañana, por los caminos reales de entonces, restaurados hoy algunos como rutas de senderismo,  hasta bien entrado el siglo XX desde los lugares de producción y almacenamiento de los distintos pagos de la Villa; hemos imaginados un cuadro costumbrista de este periodo que tiene que ver mucho con la realidad de los traslados del avituallamiento, en animales de carga guiadas por los propios labriegos o intermediarios y acompañados de esbeltas mozas con sus mercancías en cestas de mimbre soportadas en la cabeza con de paño trenzado y encajado en la misma, sostenido y equilibrado con  una mano al aza y otra en arco a la cintura, y parece que el camino se animaba o se hacia menos fatigoso con coplas lugareñas seguramente versadas en amoríos y tristezas y acordes que nos trasladan a nuestro mas genuino folclor popular. Posteriormente se desarrollo una industria de envasado y comercio del agua agria o mineral de la fuentes naturales como ya ha reseñado algunos autores y que supondría un pingüe negocio que acarrearía múltiples disputas en cuanto a su propiedad y derechos de explotación entre las  familias influyentes de la Villa, como consecuencia se desarrollan una serie de acontecimientos entre ellos una multitudinaria manifestación de sus habitantes exigiendo la propiedad pública de la Fuente Agria: de una fuente que siempre ha sido del vecindario representado por el Ayuntamiento  (Sánchez Herrera, 1982; Yánez Rodríguez,  2014). 

 

PINCELADAS GENEALÓGICAS DE LA FAMILIA ACOSTA DE TEROR

Situándonos en lo que consideramos cuna en Gran Canaria de los Acosta o mejor la radicación estable y permanente de sus principales líneas y filiaciones como base de este epígrafe el Palmar, habría que considerar varias consideraciones genealógicas con intricados parentescos de un hipotético tronco común que establecidas  por autores que nosotros contemplamos y seguimos, y en ciertos sentido completamos y ordenamos sobre todo en su confluencias en algunos ejemplos simplificados hasta el siglo XX. 

Fragmento del censo de Teror realizado por el párroco Juan Ribero, Teror 1595. A. Acialcázar.

Anotamos en primer lugar su establecimiento real del que consideraríamos el primer Acosta de esta estirpe, que según las genealogías consultadas sería en Las Palmas de Gran Canaria y procedente de Portugal, coincide el origen portugués con otras islas en el archipiélago, y que nos serviría de cabecera en el árbol genealógico que adjuntamos con dos ramas. a mediado del siglo XVI, esta fecha la contrastamos con los Acosta que aparecen en la bibliografía local en décadas posteriores  y que hemos anotado en anterior epígrafe y sin establecerse alguna relación (el gobernador Alonso de Acosta, 1586). Habría que hacer notar que el apellido Acosta aparece en el padrón de 1595 del Bachiller Juan Rivero, párroco entonces de la Ermita del Pino, de doña Jerónima Acosta y sus hijos Antón Díaz, Bartolomé y Sebastián y de Andrea Acosta casada con Cristóbal Pérez, que tuvieron como hijos a Lucía y Bartolomé, que quizás algunos de ellos así como de la anterior saga usaran el apellido Acosta. El apellido no aparece en los primeros libros sacramentales de 1600 (Egea Molina, 2025).  Encontramos en la descripción histórica y geográfica de las Islas Canarias de Pedro Agustín del Castillo (17) a Miguel de Acosta en Escritura de fundación de Mayorazgo (29-IV-1705): …y por otro lado Montañeta de dicho cortixo que dizen del Terrero, saliendo a dicha mi acequia; con más el llano que llaman de Torales en dicho pago, que lindan, por un lado [camino] que ha a la «caxa del agua», y por arriva tierras de Miguel González, y por avaxo tierras de Miguel de Acosta, y por otro lado la cordillera del barranquillo del Palmarete. Estas referencias indican ciertas “transacciones”  que pueden situarse a principios del XVII, según colegimos por personajes de la casa del Castillo como son Doña Josefa del Castillo o Fernando del Castillo Olivares y los toponímicos señalados en la escritura podrían corresponder  a varios municipios correspondientes a Gran Canaria, pero que nosotros situaríamos entre Las Palmas y su pedanía de Tafira colindante al Guiniguada y relacionadas con ingenios azucareros establecidos en esa amplia comarca, otros lo interpretan como pertenecientes al término municipal de Arucas (Hernández Socorro y Luxán Meléndez, 2010; Rodríguez y Rodríguez-Matos, 2025), por tanto creemos que este Miguel de Acosta sería el antiguo propietario, adscrita al mismo por tradición como muchas propiedades  aunque haya sido con posterioridad enajenada por venta o herencia,  de una de las fincas señaladas como linde y podría tratarse del portugués establecido con tal apellido en la capital y recogido como iniciador de la estirpe. En algunos trabajos viene bien establecida una sucesión continuada de los Acosta que nos ocupa (Rodríguez Díaz de Quintana, 1981) y que reseñamos en la bibliografía así como en los cuadros adjuntos, de igual manera se añade alguna progenie de Acosta cedidas por un descendiente, Luis Acosta García, al que agradecemos su contribución, investigadas al parecer por el mismo y que valoramos en su conjunto y refundimos desde un tronco común ramificada  en dos líneas, y que representan también una sucesión continuada que alcanza hasta el fin del pasado siglo fáciles de validar, y en resumen hacemos identificación y autentificación, de un tramo importante de este tronco con los siguientes vástagos (García Torres, ⁷2025):  

Manuel Acosta Sanches casa con Lucía Sanches.

Diego Hernades de Acosta casa con Tomasa (Tomasina) Henriques (de los Riquiánes: “… todos hijos de Sebastián Henríquez Yanes y de María Pulido. También es hermano de Bartolomé Henríquez y Tomasina Henríquez mujer de Diego Acosta, …”  [Alemán Glez., F., López-Trejo Díaz, C., y Egea Molina, E. 2018).

Antonio Henriques de Acosta, hijo legítimo de Diego Hernandes de Acosta y de Tomasa Henriques Yanes casa en 1708 en la Iglesia de Nuestra Señora del Pino en Teror con Beatris Blanca hija legitima de Bartolome Peres Ximenes y de Maria Alvares. Lib. 2. Fol. 161 Vto.

Antonio de Acosta Alvares, hijo legítimo de Antonio de Acosta, el anterior, y de Beatriz Alvares, casa 1753 en  la Iglesia de Nuestra Señora del Pino en Teror  con Bernarda de Ortega Ximenes, hija legítima de Bernardo de Ortega y de Cathalina Ximenes. Lib. 3. Fol. 172

Antonio de Acosta de Ortega, hijo legítimo de Antonio de Acosta, el anterior, y de Bernarda de Ortega, casa en 1792 en la Iglesia de Nuestra Señora del Pino en Teror con Ana María Andrea Rodríguez Quesada, hija legítima de Pedro Rodríguez y de Antonia Quezada y Quintana. Lib. 5. Fol. 91.

Sebastián Vicente Acosta Rodríguez, hijo legítimo de Antonio de Acosta, el anterior, y de Andrea Rodríguez, casa en 1828 en  la Iglesia de Nuestra Señora del Pino en Teror con Francisca Antonia Suárez, hija legítima de Francisco Suárez y de Feliciana Montesdeoca. Lib. 6. Fol. 12.

Calle Real de Teror. Foto: E.Egea, 2026.
 

Estamos seguros de que existen otras líneas genealógicas no localizadas por nosotros que seguramente ilustrarían de manera eficaz las que exponemos en el trabajo, y que estos descendientes o genealogistas pueden hacer llegar a este blog de Genealogías Canarias que compartimos. Glosaremos sucintamente destacados personajes tanto de la política, el comercio o la judicatura que pertenecieron a esta estirpe y cuyos datos biográficos vienen bien documentadas como parte de la historia de la Villa Mariana. Ejemplo de ello son los hermanos Acosta Sarmiento, Manuel y Francisco, nacidos en el barrio del Rincón,  actualmente calle San Cayetano, hijos de Don Cipriano Acosta Suárez, labrador y concejal del ayuntamiento de Teror en el bienio 1883-85, y de Doña Francisca Sarmiento Navarro (Cardona Wood, 2009),  que dejaron una impronta y honda huella en el devenir socio económico de la comarca (Hernández Jiménez, 1991). Manuel Acosta Sarmiento fue alcalde de Teror  en un periodo dilatado de tiempo que abarca de 1890 hasta 1913 en los cuales sucedieron acontecimientos relevantes en la villa, importante como comerciante también abrió un magnifico negocio del ramo en lo bajo de la antigua casa de los Romero, posteriormente de las hijas de Don Adán del Castillo Westerling (Doña Luisa y Elvira del Castillo Manrique de Lara) y hoy de Virgilio Navarro Guerra: El establecimiento de Don Manuel Acosta por 1900 era el más importante de la isla; ocupaba toda la fachada de una manzana de casas, situado en la calle principal y en la Plaza, repleto de departamentos de bebidas, tejidos, ferretería, quincalla y paquetería, tenía una sucursal en Arucas; pero la gran pasión de Don Manuel Acosta fue la política, que lo llevó a la ruina; Alcalde de Teror durante más de veinte años, su gestión hizo posible la terminación de la carretera Teror-Las Palmas, obra importantísima para la época. Añadimos que la parte trasera de la “mansión” denominada familiarmente “el cercadillo” se convirtió en el devenir de los tiempos por sesión de las “niñas de Don Adán” al Ayuntamiento en el actual parque dedicado a Doña Teresa Rodríguez del Toro de Bolívar, María Teresa fue la única hija de Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio, nacido en Caracas, Venezuala, en el seno de una familia con origen en la villa grancanaria de Teror (Hernández Jiménez, 1991).  El largo periodo de poder del alcalde Manuel Acosta Sarmiento casado con Margarita Yánez Melián, hermana de Manuel Yánez, otra de las familias mas influyentes de la Villa, terminó en enfrentamientos entre los grupos políticos de su propio partido los liberales leonistas o “leoninos” de Fernando y Juan de León y Castillo, y que representaba  en sus últimos coletazos de la mas pura expresión del caciquismo grancanario después de tantos lustros representando las mas importantes alcaldías de los distintos municipios de Gran Canaria. Este alcalde fue combatido y atacado en el últimos periodos de su mandato por cierto sector de la prensa de Las Palmas, desembocando en unas elecciones muy controvertidas en noviembre de 1913, “enfrentándose personas de la misma filiación Liberal leonista, el nuevo Ayuntamiento designó Alcalde a Don Juan Rivero García.  En 1914 surgió el conflicto del expediente de declaración de aguas minero- medicinales del manantial de la Fuente Agria, que motivó la constitución en el pueblo de una Junta Patriótica de Defensa integrada por Don José Bethencourt, el emigrante a Cuba Don Antonio Ortega Jiménez y varios líderes locales (Yánez, 2010).  El pueblo le debe importantes mejoras en la villa y aquellas referentes a la carretera a la ciudad y otros caminos entre los barrios y como anécdota para solemnizar el final del siglo XIX y principio del XX, su corporación acordó colocar en el un punto mas alto de la «Hoyalta», que domina toda la villa, una Cruz grande de tea con la inscripción en latín referente a la fecha y reseñas al Señor. Desde el anochecer del día 31 de diciembre hasta después de la media noche, la Cruz de la «Hoyalta» iluminó el pico mas alto con faroles y muchas hogueras, en al actualidad preside las festividades del Pino con iluminación con bombillas que se ciñen y destacan el crucifijo. Su hermano Francisco (1850-1921) fue un destacado jurista que curso leyes y alcanzó la magistratura ejerciendo primero como relator de la Audiencia Territorial de Canarias, posteriormente Magistrado de la Real Audiencia de Granada y Sevilla, y por último presidente de la Real Audiencia Territorial de Zaragoza, Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica y Magistrado Honorario del Supremo, como vemos toda una larga y fructífera carrera jurídica que lo hace uno de los hijos predilectos y preclaros de la Villa de Teror, existe una biografía de este personaje escrita por su desdiente Gabriel Cardona Wood para poder ampliar información sobre esta línea (Cardona Wood, 2009). De su prolífica prole, habida en la península, del matrimonio con Mª del Rosario Inglott Navarro, hija de Luis Inglott Allen y Rafaela Navarro Sortino - de Las Palmas de Gran Canaria  y ambos de costado con procedencia maltesa-  entre otros vástagos destacó a nivel nacional Rafael Acosta Inglott (1889-1941) que fue profesor universitario, alcalde de Granada (1940-1941), catedrático de Historia General del Derecho español en la Universidad de Oviedo y de Historia General del Derecho y de Derecho Romano, sucesivamente, en la Universidad de Granada (Wikipedia).  

Sarmiento. Respecto al apellido Sarmiento si nos atenemos a la línea de Acosta existe una circunstancial genealogía relacionada con la ilustre familia de Diego García de Herrera e Inés Peraza de las Casas. Pero supondría que entroncar a los  de Teror con esta casa sería muy prolijo y poco probable encontrar tal descendencia, aunque se reivindique formalmente por algunos autores, nos parece más adecuado que este apellido fue transmitido en todo  caso de forma residual bien por segundones  de esta familia, de hijos naturales o, con posterioridad, con asentamientos de portugueses con este apellido, pues no existen datos fehacientes de este entronque y se hace un salto cualitativo en su transmisión a partir de los Condes de la Gomera y señores de Canarias a la Villa de Teror que proceden de doña Fabiana Sarmiento Ferrera, hija ilegítima de don Diego Sarmiento Padilla y María Magdalena Ferrera, natural de Madeira. Doña Fabiana casó en el Sagrario Catedral de Canarias el 26 de diciembre de 1646 con el sacristán de Teror, Sebastián Sánchez, nacido en la Villa Mariana en 1614, hijo de Juan Sánchez y Catalina de Mendoza, se localiza su procedencia en la isla de Acusa en Artenara y Tejeda donde todavía habitan como familias arraigadas en el pueblo, según se desprende de algunas partidas sacramentales. Tuvieron con amplia descendencia: Antonio Sánchez, María Herrera, Juan Sánchez, etc. (Anónimo, 2019). Dicen que después de algunas generaciones un Manuel Sarmiento González contrajo matrimonio en 1775 con Catalina Ojeda en la iglesia de Teror, su hijo Pedro Sarmiento González caso en la Villa en 1801 con Catalina Falcón que tuvieron como hijo a Francisco Sarmiento Falcón, también nacido en Teror y que casa en la Villa con María Navarro; fueron padre de Francisca Sarmiento Navarro nacido en 1824 y que celebra nupcias en la misma Villa en 1849 con Cipriano Acosta Suárez, padre de los citados Francisco y Manuel Acosta Sarmiento (Cardona Wood, 2009).


NOTICIAS DE LAS ÚLTIMAS GENERACIONES EN GRAN CANARIA

Como recapitulación de esta revisión genealógica decidimos dejar constancia de una de las líneas que mejor conocemos por nuestra situación de parentesco en cierta manera y tal línea es la del Alcalde don Manuel Acosta Sarmiento, después de resumir con una corta relación de los Sarmientos relativa a la progenie que atañe al regidor, y continuamos de entre su prolífica prole con Manuel Acosta Yánez, casada con Isabel Alonso Jiménez, nacida y bautizada en la ciudad de los Faycanes en el seno de una familia de destacados comerciantes en Los Llanos de San Gregorio en Telde con establecimiento o colmado de víveres y múltiples variedad de géneros de distinta índole imprescindibles para una población en franco crecimiento: … Don Maximino Alonso, no le iba a la saga en cuanto a fortuna y prestigio, pues no en vano era uno de los más notables y solventes comerciantes de Telde y de toda su comarca. Emprendedor empedernido, diversificó sus inversiones a nivel agrícola y también inmobiliario. A la usanza del momento, en su propia tienda, tenía un aparte en donde representaba los intereses del Banco Bilbao (González Padrón, 2024). Manuel hijo falleció muy joven, a los 33 años dejando viuda y tres hijos, su actividad fue desde luego muy breve pero fructífera con su paso desde muy joven por Manchester en Inglaterra parece como estudiante o receptor de fruta, y también en temprana edad, al uso y costumbre de la época, fue valedor de los negocios de su padre, suponemos que entre otros hermanos fueron colocados como futuros continuadores de las múltiples actividades que entonces habían prosperado por su iniciativa y prolongada con sus hijos.  Se constata también la actividad de exportador hortofrutícola, suponemos ya iniciada en Inglaterra como receptor,  muy rentable para los productores e intermediarios en una época de entreguerras y necesaria para determinados centros mercantiles europeos. Después de su muerte su viuda se estableció de nuevo en casa de su padre don Maximino y su esposa Micaela Jiménez Talavera,  hija de Don Domingo Jiménez Guerra y de su mujer María Talavera Hernández, todos oriundo de Telde,  con sus tres hijos que coincidían con los años de la Guerra Civil Española. Sus hijos como se recoge en el cuadro fueron Mª Dolores, nacida en Teror, casada con Jesús Rodríguez Doreste que llegó a ser uno de los más importantes empresarios en la distribución y exhibición cinematográfica con importantes salas de proyección en Gran Canaria, tuvieron como hijos a Mª del Carmen, Isabel, Jesús y Manuel. Francisco Acosta Alonso, destacado empresario en la rama de materiales de construcción, recordemos la fábrica Mármoles Acosta en Las Palmas de Gran Canaria, casado con Carmen Ramírez López nacida en 1921, que tuvieron como hijos a Francisco, Carmen, Isabel, Dolores, Felipe, Luis, Manuel, Cristina y Fernando, y su hermano mayor Manuel, empleado-gerente de la fábrica, que casa con Elena Guerrero García y tienen como hijos a Manuel, Elena e Isabel.

De esta estirpe y procedente de El Palmar pertenece el destacado industrial Don Carlos Acosta Lantigua (1918-1999), hijo de Pablo Acosta y Carlota Lantigua naturales también de El Palmar y la Acequia de  Teror; don Carlos como oficial y secretario de Hermandades Sindicales en el periodo de la posguerra, representó a los molineros de Teror y de allí surgió la idea de construir un Molino en Miraflor que dio nombre a esta fábrica de “Gofio la Piña”, fundada en 1957 y que promocionó el nombre de Teror en el archipiélago. También obtuvo posteriormente mediante subasta la explotación de Aguas de Teror por un periodo de 15 años. Además de uno de los principales accionista de la entidad mercantil Eidetesa, llegando a ser el presidente de la misma (Homenaje. Programa Fiestas del Pino 2012). De su matrimonio con Argelia Domínguez Rivero procrearon a Carlos, Mª Dolores, José Antonio y Mª del Pino que continuaron con la gestión de la fábrica de su padre además de sus múltiples negocios de restauración y turismo. 

Plaza Teresa de Bolívar, Teror. Foto: E. Egea. 2025


FUENTES

Archivos

- Archivo de Acialcázar.

- Archivo Diocesano de Canarias.

- Archivo Provincial de Gran Canaria “Joaquín Blanco”.

Bibliografía

- Acosta Deffitt, J.A. 2025. Investigación genealógica está enfocada en las siguientes familias: ÁvilaAcostaAcosta DeffitMillánBarreto Cabrera. Sitio web. Visita agosto 2025.

- Alemán González, F.; López-Trejo Díaz, Cristina y Egea Molina, E. 2018. Noticias genealógicas de Protocolos Notariales de Gran Canaria, siglos XVI-XVII (I). Genealogías Canarias.

- Anónimo, 2019. Los Sarmientos de la Villa de Teror. NorteGranCanaria. Noticias, 21 abril 2019.

- Cardona Wood, G., 2009. Francisco Acosta Sarmiento. De Teror a Granada. Edición propia. Las Palmas de Gran Canaria 2009.

- Castillo (Del), P.A. 1737, edic. 1948. Descripción histórica y geográfica de las Islas Canarias. Ediciones de “El Gabinete Literario” de Las Palmas.

- Cebrián Latasa, J.A. 2003. Ensayo para un Diccionario Biográfico de Conquistadores de Canarias. Islas Canarias MMIII. Gobierno de Canaria, Consejería de Cultura.

- Chaparro D’Acosta, L. 1979. Heráldica de los apellidos Canarios. Estudios Técnicos del Blasón.

- Delgado Guillén, F. 2013. Conquistadores extremeños. Graduado Universitario Senior. Curso 2012-2013. Universitat Jaume I. Pág. 18.

- Egea Molina, E. 2025. Comunicación personal sobre el Padrón de Teror del Bachiller Juan Rivero de 1595 (Archivo Acialcázar).

- Egea Molina E. 2025. “Alcona”. Matriarcas del linaje Falcón en Gran Canaria. Genealogías Canarias.

- Fernández de Bethencourt, F. 1952, 1954, 1959, 1967. Nobiliario de Canarias. Edición de Juan Régulo Pérez y Especialistas. Editorial 7 Islas.

- García Torres, J.R. 2025. Revisiones de partidas matrimoniales en libros sacramentales en los Archivo Diocesano del Obispado de Canarias.

- González Padrón, A. 2024. Maximino Alonso y Paco Pérez, historia comercial de la ciudad de Telde. Desde la ciudad Arzobispal…(LIII). La Provincia, julio de 2024.

- Hernández Jiménez, V. 1991. Teror: Historias, Semblanzas, Apuntes. Imprenta Pérez Galdós.

- Hernández Jiménez, V. 2002. El Casco Histórico de la Villa de Teror. Ediciones del Iltre. Ayto. de la Villa de Teror.

- Hernández Jiménez, V.  2010. Poblamiento y desarrollo de Teror.  Revista Aguayro, C.I.A.

- Hernández Socorro, Mª de los Reyes y Santiago de Luxán Meléndez, S. 2010. La imagen de los hombres del azúcar en Canarias. Santiago de Luxán y Viña Brito “La empresa azucarera en Canarias. Siglo XV-XX. Edit. Destilerías Arehucas y Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane

- Jiménez Sánchez, S. 1940. Primeros repartimientos de tierras y aguas en Gran Canaria. Talleres tipográficos de la “Falange”.

- Lobo Cabrera M. y Rivero Suárez, B. 1991. Los primeros pobladores de Las Palmas de Gran Canaria. Anuario de Estudios Canarios,  núm. 37 (1991).

- Macías Hernández, A.M. 2004. La población de Canarias a finales del siglo XVI. El vecindario de 1585.  Anuario de Estudios Atlánticos Núm. 50 págs. 939-941.

- Mogrobejo de, E. 2016. Diccionario Hispanoamericano de Heráldica, Onomástica y Genealogía. Mogrobejo-Zabala, S.L. Heráldica y Genealogía.

- Monbiot, G. y Hutchison, P. 2024. La Doctrina Invisible. La historia secreta del Neoliberalismo. Edición Capitán Swing, Madrid. 2024.

- Morales Padrón, F. 1978. Canarias: Crónicas de su conquista. Excmo. Ayto. de Las Palmas de Gran Canaria y El Museo Canario.  

- Murois, A. 1961. Historia de Francia. Obras completas. Clásicos del siglo XX. Plaza y Janés, S. A. Editores. 3ª edición, julio 1961.

- Navarro y Pastrana, D.J. 1977. Recuerdos de un noventón (Memorias de lo que fue la ciudad de Las Palmas a principio de siglo (XIX). Ediciones el Museo Canario, C.S.I.C. Las Palmas de Gran Canaria.

- Pérez Acosta, R. 1981. Estudios genealógicos de la familia Acosta. Cfr. M. Rodríguez Díaz de Quintana, 1981. Yánez. Museo Canario.

- Pérez Vidal, J. 1991. Los Portugueses en Canarias. Portuguesismos. Ediciones Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria. - Fabrellas, MªL. 1952 La producción azúcar en Tenerife. Revista de Historia, núm. 100 pág. 455-494

- Programa de las Fiestas del Pino 2012. Fiestas Patronales de Gran Canaria. Cabildo de Gran Canaria y Ilmo. Ayto. de Teror.

- Rodríguez Díaz de Quintana M. 1981. La familia Yánez (Gran Canaria). Mimeo depositado en El Museo Canario.

- Sánchez Herrera, F.J. 1982. Teror 1911-1982. Edición Democracia Municipal Canaria en Teror.

- Schnieper y Rosado, 1999. Armorial de Apellidos Españoles. Auryn Ediciones.

- Valero de Bernabé L. 2007. Análisis de las características generales de la heráldica gentilicia española y de las singularidades heráldicas existentes entre los diversos territorios históricos hispanos. Memoria de doctorado. Universidad Complutense de Madrid. 

- Viera y Clavijo, J. 1783-2016. Historia General de las Islas de Canarias. Editor Rafael Padrón.

- Yánez Rodríguez, J.L. 2006. El Palmar de Teror. Anroart Ediciones.  

- Yánez Rodríguez, J.L. 2014. Teror conmemora el centenario de la manifestación por los derechos de la Fuente Agria. La Provincia, 27 enero 2014. Vivir Teror Ayto. Teror.